'Zar de la chatarra' tenía bróker en Nueva York para robar a la Dian

'Zar de la chatarra' tenía bróker en Nueva York para robar a la Dian

James Arias logró amasar una fortuna de más de un cuarto de billón de pesos en menos de cinco años.

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02 de enero 2016 , 04:42 p. m.

Con apenas 47 años y un cartón de zootecnista, James Francisco Arias Vásquez logró amasar una fortuna de más de un cuarto de billón de pesos en menos de cinco años.

En el negocio de la compra y venta de chatarra encontró dos formas de ganar dinero fácil, ambas ilegales: el contrabando desde Venezuela y la defraudación a la Dian a través de recobros ilegales del IVA. Por esas dos vías, se convirtió en el ‘zar de la chatarra’, y en el primer empresario de ese sector en ser capturado, hace apenas ocho días.

En marzo del 2013, cuando EL TIEMPO reveló los ilícitos de Arias, este dijo que era una persecución por sus nexos comerciales con poderosos empresarios. Pero ahora, tras aceptar cargos, intenta reactivar una negociación con la Fiscalía para obtener beneficios entregando a sus socios y su fortuna.

La mayor parte de sus bienes están a nombre Diana Ochoa, su esposa; de sus padres; de sus dos hijos y de un puñado de testaferros.

Además, le aparecen 16 sociedades, 13 establecimientos de comercio, 273 lotes en Cajicá y cuatro bodegas en Tocancipá. También, 53 inmuebles en Bogotá, una bodega en Cartagena, tres carros de lujo, un hotel cuatro estrellas y una espectacular hacienda en Cundinamarca, todo avaluado en 275 mil millones de pesos. (Lea también: Dijín y Fiscalía ocupan 384 bienes del 'zar' de la chatarra)

Pero informantes aseguran que tiene más bienes ocultos y cuentas en el exterior. La pista de esos dineros es un bróker que negociaba la chatarra del ‘zar’ en mercados de Nueva York y Londres, y la ponía en China a precios ficticios.

“El truco estaba en valor de venta. Era de 120 pesos por kilo pero lo facturaba a 2.500 pesos. Luego tramitaban el recobro del IVA ante la Dian”, explica un investigador.

Así, Arias se hizo al control del 60 por ciento del mercado de la chatarra en el país. Y para ello fueron claves funcionarios y exfuncionarios de la Dian que, entre 2009 y 2013, le ayudaron a mover tres billones de pesos a través de las firmas CI Metal Comercio SAS y CI Mundo Metal.

Blahca, el ventilador

La ficha más importante de la red resultó ser Blahca Jazmín Becerra, ‘cerebro’ de la defraudación con los recobros del IVA, quien ya fue condenada a 17 años.

Tal como lo reveló EL TIEMPO en el 2013, Arias la contrató como asesora tributaria, en el 2007. La mujer le contó a la Fiscalía que el ‘zar’ inventaba compras millonarias de cobre y usaba como supuestos proveedores a empresas sin ánimo de lucro. (Además: El 'Zar de la chatarra' aceptó seis cargos y va a la cárcel La Picota)

“Empecé a verificar el trámite de las devoluciones y de los proveedores y a mirar cómo se hace el negocio (...). El señor (Arias) exportaba un material que no se produce en el país (cobre) y los volúmenes son altísimos, ¿quién lo vende?, ¿quién es el productor?, no existe. Lo traen de contrabando”, dijo Blahca.

Solo en cobre, movió 35.000 toneladas entre 2006 y 2014.

Blahca también explicó por qué Arias y su red amparaban sus compras ficticias en fundaciones sin ánimo de lucro: “Ahí no causaba retención en la fuente y la Dian no se había percatado de esta situación”, dijo y agregó que entonces les ‘organizó’ 25 empresas fachada, que fueron registradas el mismo día en Bogotá. (También: Esta es la fortuna de la banda que saqueó a la Dian)

Otro de los eslabones en esa cadena son los esposos Rosa Barón y Alfonso Llanos, quienes a través de empresas de papel en Cúcuta compraban chatarra en Venezuela. Firmas, como el Operador Logístico Resinplast, fueron usadas para el ingreso de la chatarra de contrabando. Jesús María Vergel Peñaranda, quien figura como representante legal de esa empresa, le dijo a la Fiscalía que lo había contactado para que prestara su nombre a cambio de 200.000 pesos semanales.

Aldemar Moncada y Juan Carlos Quevedo, también procesados en este caso, aparecían como proveedores para legalizar el contrabando. En su momento, el ‘zar’ le aseguró a EL TIEMPO que sus vínculos con Moncada y Quevedo eran comerciales y que nada tenían que ver con el manejo de sus empresas.

Pero la Fiscalía le acaba de pedir a un juez que procese a Arias por contrabando, fraude, concierto para delinquir, enriquecimiento ilícito y lavado de activos. Además, que les aplique extinción de dominio a sus propiedades de Arias.

La pena que le espera es de hasta de 27 años de prisión, por eso insistirá en negociar con la Fiscalía.

Los testaferros

Son cerca de 400 bienes con medida cautelar

Los bienes que están incautados y por los que la Fiscalía pide a un juez que les aplique extinción de dominio están a nombre de James Arias y de otras 15 personas, entre ellas su esposa, Diana Cristina Ochoa Rendón; sus padres, Marco Tulio Arias Valencia y Gloria Vásquez de Arias, así como dos hijas menores de edad. Se trata de 341 inmuebles, incluidos 272 lotes de terreno de 600 metros cuadrados cada uno, ubicados en Cajicá (Cundinamarca), así como cuatro bodegas en la zona industrial de ese municipio.

Además se encuentran inmovilizados automóviles Mercedes Benz, camionetas de alta gama y varias tractomulas de su propiedad. Aunque el ‘zar de la chatarra’ les dijo a las autoridades que la finca en La Pintada (Antioquia), donde se escondía cuando fue capturado, es de un amigo, los investigadores verifican en notarías el historial de ese predio.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com

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