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Desgarradores relatos complican situación del 'enfermero' de las Farc

Desgarradores relatos complican situación del 'enfermero' de las Farc

Exguerrilleras contaron cómo Arboleda Buitrago interrumpió sus embarazos. Niñas, entre las víctimas.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
02 de enero 2016 , 04:42 p. m.

Héctor Albeidis Arboleda Buitrago, el hombre que en Madrid (España) declaró padecer una enfermedad degenerativa y tener nacionalidad española, es esperado en Colombia por al menos 150 exguerrilleras de las Farc a quienes les practicó abortos en contra de su voluntad en medio de la selva.

Estas mujeres entregaron a la Fiscalía desgarradores testimonios sobre cómo perdieron a sus bebés. Una de ellas narró que vio nacer a su bebé de siete meses y luego, sin piedad alguna, fue asesinado y lanzado a un río en un procedimiento en el que Arboleda fue protagonista.

El señalado guerrillero, capturado el 14 de diciembre en Madrid, permanece libre con restricción para salir de ese país mientras la justicia española define si avala la extradición a Colombia para que responda por al menos 500 abortos que habría practicado entre 1998 y el 2003 en Antioquia y el Eje Cafetero.

Una comisión de la Fiscalía, conformada por mujeres, reconstruyó –basada en registros y testimonios de exguerrilleras en Antioquia y Risaralda– los pasos de Arboleda en las Farc. (Lea también: Guerrilleras que morían en abortos eran usadas en clase de anatomía)

Si bien desde La Habana ‘Iván Márquez’, el jefe negociador de las Farc en los diálogos de paz con el Gobierno, negó que este hombre perteneciera a la guerrilla, los detallados testimonios de incluso mandos medios desmovilizados lo vinculan. Además, aparece que en el 2003 estuvo preso en la cárcel de Pereira pagando una condena de 36 meses por rebelión.

En el expediente, de 672 páginas, aparece que una vez recuperó la libertad, Arboleda viajó a España. Primero lo hizo el 30 de octubre de 2005 y estuvo por tan solo un par de semanas.

Fue en el 2013, el 29 de marzo, cuando llegó a Europa para quedarse. Investigadores documentaron que se casó con un ciudadano español y que este matrimonio le permitió obtener la nacionalidad. Eso, sumado a que su madre también reside en España, se convirtió en prueba de arraigo para conseguir que un juez le concediera la libertad condicional. (Además: El despiadado enfermero que hacía abortar a las niñas en la guerrilla)

En Colombia, la comisión de la Fiscalía prepara lo que será el juicio una vez sea extraditado, proceso que podría tardar hasta mediados de este 2016.

Entre tanto, uno de los testimonios que la Fiscalía presentará ante la justicia y que envió a España es el de una joven a quien llamaban Johana. Ella relató que tenía siete meses de embarazo y que su comandante, alias J. J., la envió a donde el médico Héctor. “Mi bebé, un varoncito, nació con vida, porque sentí que le palpitaba el corazón y movía las manitos. Escuché cuando Héctor le dijo a una señora que lo metiera en una bolsa y lo tirara al río. Lloré en silencio, sentí mucho miedo”, dijo la guerrillera.

Otra subversiva, alias la Chiqui, contó que fue sometida a tres abortos forzados. Todos, dijo, se los practicó Héctor Arboleda, a quien las guerrilleras llamaban el ‘Zarco’. Narró además que este hombre era quien impartía, en medio de la selva, capacitación de primeros auxilios, planificación familiar, toma de citologías y hasta el uso de pastillas abortivas.

Declaró ante un despacho en Pereira que el más traumático de los tres abortos que Héctor le practicó fue el último. Tenía cinco meses de embarazo. Ocurrió, aseguró, en un cambuche. “Ese día le alcancé a ver la cabeza y parte de los hombros a mi bebé”, dijo.

Un exguerrillero, alias Garganta, detenido en Medellín, corroboró el testimonio de ‘Chiqui’ y dijo, además, que Arboleda era buscado por los jefes de los frentes 47, 9 y el Aurelio Rodríguez cada vez que tenían planeado un enfrentamiento con la Fuerza Pública para que atendiera a los heridos. “Siempre estaba en los campamentos antes de cada acción militar y aprovechaba este tiempo para dar clases de enfermería”, manifestó ‘Garganta’, desmovilizado de las Farc.

Otros testigos, entre ellos dos excomandantes y varios guerrilleros presos en cárceles de Chiquinquirá e Itagüí, también hicieron sus señalamientos.

No sabía que era estar embarazada, tenía 13 años. Ese ‘médico’ me dijo que no podía tener el bebé. Entré en llanto y le supliqué, le dije, que lo quería tener y fue cuando me aplicó un medicamento que me puso a dormir. Cuando desperté las sabanas estaban manchadas de sangre y vi una cubeta blanca llena de pinzas”, dijo ‘Xiomara’, una exguerrillera del desaparecido Ejército Revolucionario Guevarista (ERG).

Una indígena a quien llamaban en la guerrilla ‘Margarita’ también relató las horas de terror que vivió antes de perder a su bebé. Contó que fue obligada a caminar dos días para llegar hasta Santa Cecilia (Risaralda), donde estaba Arboleda: “Llegué a eso de las 8 de la mañana. Recuerdo que subí unas escaleras y me hicieron esperar sentada en una silla, en una casa frente al parque. Este hombre blanquito, con acento paisa, me dio a tomar unas pastillas. Las escondí, hice que me las tomaba, lloraba porque no quería abortar, le decía que quería tener a mi bebé. Me dijo, ‘no, usted tiene que hacerlo o de lo contrario la van a matar’. Sentí miedo porque delante de mí vi cómo mataban a varias de mis compañeras”.

Relató que durante el procedimiento gritó mucho y el ‘enfermero’ le decía que se callara porque si llegaba la Policía los dos iban a la cárcel. Se retorció por varios minutos del dolor. “Cuando abrí los ojos vi un balde lleno de sangre”.

‘Tenía 13 años cuando aborté’

Una menor, de ascendencia indígena, relató su amarga experiencia en la guerrilla cuando aún no había cumplido los 13 años y era obligada a mantener relaciones con un jefe guerrillero. “Vino un señor blanco, no era demasiado alto, trajo una vajilla grande con alcoholes y todo, y él colocó guantes (sic)”, se lee en su declaración. “Sentía que estaba en sangrando (sic) mucho y la señora que vino con ese señor trajo una ponchera y recogió él bebé, yo no miraba”.

LEO MEDINA JIMÉNEZ
Redacción Justicia

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