'Cartel Land'

Aun en las situaciones más crudas, son las emociones más básicas las que cuentan.

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30 de diciembre 2015 , 07:41 p. m.

Las imágenes de gentes a punto de ser decapitadas con motosierras mientras les preguntan “¿para qué cartel trabajas?” y los cientos de cadáveres que sin querer se encuentra la policía en la búsqueda de 43 estudiantes desaparecidos hacen parecer a México una versión moderna del 'Popol Vuh', la sangrienta versión de los indios quiches sobre la creación del mundo.

Poder adentrarse en este ambiente mostrando, por el contrario, el lado más emocional de la organización de una resistencia violenta contra los carteles es precisamente la virtud de 'Cartel Land'. El documental de Heineman utiliza los dos lados de la frontera para resaltar las circunstancias que enfrentan las comunidades remotas en uno y otro lado.

En Arizona, un gringo en sus cincuenta, recuperado de la drogadicción, lidera una patrulla fronteriza. Sus seguidores, todos del estereotipo 'white trash' (basura blanca), coinciden con él en que está ocurriendo una invasión mexicana que llevará a la destrucción del modo de vida americano. En realidad, son ellos en particular quienes fueron dejados al margen del modo de vida americano, y la única escapatoria que tienen para aliviar esta sensación de derrota es patrullar con rifles de asalto las montañas de la frontera. En vez de encontrarse con caravanas de narcotraficantes, a los que culpan de su desgracia, atrapan a sedientos inmigrantes ilegales, quienes no ofrecen combate sino que rapan sus cantimploras.

En Michoacán, la amenaza de los carteles sí que es real. La gente, cansada de extorsiones, violaciones y asesinatos sin motivo, organiza un ejército propio. Al principio la comunidad los apoya, pero luego son ellos los que abusan y extorsionan. Entonces las emociones humanas entran en juego. Mireles, el líder original de las autodefensas, es llamado por el Gobierno para negociar. Le ofrecen integrarse a la policía regular. Bajo cuerda, le ofrecen también permiso para que controle la producción local de metanfetamina. Mireles no acepta, pero sus lugartenientes ‘Papá Pitufo’ y el ‘Gordo’ sí que lo hacen. Acaso, luego de tanto heroísmo, ¿no hay lugar para una recompensa personal? Las autodefensas se vuelven así otro cartel. Y más drama: Mireles abandona a su familia y sus autodefensas por una joven que conoció en la guerra. El amor lo rindió.

'Cartel Land' es sensacional para mostrar que, aun en las situaciones más crudas, son las emociones más básicas las que cuentan.

Gustavo Duncan

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