'Capturamos a mucha gente atracando y quedaron libres'

'Capturamos a mucha gente atracando y quedaron libres'

El general Humberto Guatibonza hizo un balance sobre los 18 meses al frente de la Policía de Bogotá.

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30 de diciembre 2015 , 07:39 p.m.

Luego de llevar las riendas de la Policía Metropolitana de Bogotá durante un año y medio, el general Humberto Guatibonza se va satisfecho por el trabajo realizado, especialmente en la lucha contra el hurto de celulares y la desarticulación de organizaciones dedicadas al robo y al tráfico de drogas.

No obstante, el alto oficial insistió, en diálogo con EL TIEMPO, que le preocupa el manejo que la justicia les da a los ladrones, el incremento del uso de armas blancas y el aumento del consumo de alucinógenos.

¿Con qué sensación se va de la Metropolitana de Bogotá?

Tengo la sensación de que fue un paso exitoso y me voy contento por lo que conseguimos. Hicimos muchas cosas y armamos un programa con varios objetivos que se cumplieron. Obviamente quedan muchos otros por desarrollar.

¿Qué se cumplió y qué no?

Se cumplió con el tema del homicidios, de continuar con la tendencia a la baja, y también se trabajó en reducir los hurtos a celulares, eso es totalmente visible.

Lo que más me gusta es pasar por la calle 13 (con avenida Caracas), por los tres centros comerciales donde vendían celulares robados, y ver el aviso que mandé poner que dice ‘sellado’. Cuando paso por ahí me da alegría, una gran satisfacción.

En cambio, creo que me hizo falta en el tema del microtráfico y de las mal llamadas ‘ollas’.

Usted dice que fueron positivos los resultados obtenidos en relación con el robo de celulares, pero el atraco callejero siguió siendo el dolor de cabeza...

Sí. Realmente los delincuentes son cada vez más agresivos y ante cualquier movimiento de la víctima lo van agrediendo. Ese es el otro problema: el uso de las armas blancas ha crecido muchísimo en Bogotá. Es preocupante porque se consiguen en cualquier parte.

¿Qué le hace falta la ciudad para que sea más segura?

Hace falta justicia. De 90.000 capturados que logramos nosotros, creo que quedarán en la cárcel unos 9.000. Nosotros capturamos a muchísima gente atracando y desafortunadamente quedan en libertad prontamente. Hay una persona que hemos detenido como 48 veces por robar, eso no puede ser.

El ciudadano de a pie se siente desprotegido...

Ese es el sentimiento de la gente. La gente reconoció mucho nuestro trabajo, pero casi siempre todo el mundo era muy pesimista con ese tema de que los capturamos y los dejan libres. A veces la gente no entiende que esa es la ley.
Su paso por la Policía de Bogotá se enfocó en procesos de investigación e inteligencia, que dio como resultado, por ejemplo, la más reciente captura de 34 personas dedicadas al tráfico de medicamentos. ¿Cuáles otros casos destaca?
Esa fue muy buena, otras como la de ‘los Chinches’, que robaban en el centro, fue espectacular. También la de los ladrones de espejos en la Caracas y muchas otras de mujeres asesinadas. Pero para mí la mejor fue la del robo de armas (en la Escuela de Carabineros, a finales del 2014) porque me tocó el corazón. Era dentro de la casa y yo no podía permitir que se quedara así.

¿Con su salida ese componente de inteligencia quedará cojo?

Va a continuar. El general Hoover Penilla conoce muy bien eso. Y claro que hay que seguir golpeando a las estructuras.

¿Cuál cree que será la meta del nuevo comandante?

Estuvimos conversando y uno de los temas será el de percepción de seguridad, que hay que mejorarlo, y el atraco callejero.

Lo que está pasando con el microtráfico es complejo...

También es un tema grave y se necesita de una política social. Me he encontrado con personas totalmente desechas por la droga y se da uno cuenta de que no es solo un tema de Policía. Lo más preocupante es que cada vez son más jóvenes las personas que empiezan a consumir.

No fue un secreto que entre la administración saliente y la Policía hubo cortocircuito por varios temas, ¿cómo fue su relación con el alcalde Gustavo Petro?

Muy buena. Yo nunca tuve inconvenientes con él. Siempre fue una relación respetuosa, como tiene que ser entre un alcalde y el comandante de la Policía. Era mi obligación respetarlo; él fue elegido por los bogotanos y no me corresponde desconocer su decisión.

¿Pero faltaron canales de comunicación?

Yo tuve una relación excelente con la Secretaria de Gobierno, casi todos los días estábamos hablando.

¿Se va tranquilo?

Sí, pero siempre se quiere más, especialmente estando en la Metropolitana de Bogotá. Todos queremos ser su comandante porque es la universidad de la Policía, es la unidad más grande que hay y lo tiene todo.

Una meta para el 2016…

A mí me encanta trabajar, ser policía e investigar, y, entre otras, voy a escribir un libro. Ya empecé.

ALEJANDRA P. SERRANO GUZMÁN
Redactora de EL TIEMPO
Twitter: @alejandraPSG

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