Consumo de agua disminuye el cansancio y el mal humor

Consumo de agua disminuye el cansancio y el mal humor

Consumir el líquido renueva y revitaliza energías, necesario sobre todo en esta época de verano.

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30 de diciembre 2015 , 10:41 a.m.

Si estos días de altas temperaturas tiran para abajo, tal vez la solución para levantar un poco el ánimo esté ahí nomás, al alcance de la mano. Donde quiera que se encuentre, soportando el calor de la ciudad.

Un vaso de agua, que se puede pedir sin costo alguno en el bar donde está hace horas tomando un café, o en ese kiosco en el microcentro en el que puede comprarse una botellita de agua mineral, justo antes de subirse al colectivo.

En casa, en la jarra de agua guardada en la heladera o en el chorro que puede beberse directamente de la canilla, mientras soporta el calor de una cocina tomada por los preparativos para la cena de Año Nuevo.

Económica, accesible y natural. Insípida, inodora e incolora, como nos enseñaban en el colegio. La ciencia avanza en la confirmación de que el agua -como intuían nuestras abuelas- puede ser un eficaz remedio para muchas dolencias, inclusive para una de las más frecuentes en estos días de fin de año: el mal humor.

Por qué el agua es vital

Desde la Asociación Argentina de Nutricionistas (AADYND) alertan que muchos de los síntomas que nos atacan en esta época, tales como desconcentración, desgano o mal humor podrían no tener que ver con el cansancio de fin de año, sino con la baja ingesta de agua, especialmente durante los días de elevadas temperaturas.

Después del oxígeno, el agua es el elemento necesario para todos los procesos vitales. Su presencia en el organismo mantiene el volumen de sangre y líquidos linfáticos, provee la saliva que permite digerir los alimentos, lubrica las articulaciones y los ojos, mantiene la temperatura del cuerpo, permite las reacciones químicas en el interior de las células, facilita la absorción y el transporte de los nutrientes que se ingieren a través de los alimentos.

Dicho en otras palabras: necesitamos agua para estar sanos. Y, se sabe, estar sano significa sentirse bien.

Así lo explica la licenciada Silvia Jereb, miembro de la Asociación Argentina de Nutricionistas (AADYND) donde coordina el Grupo de Estudio de Nutrición y Neurociencias: "Siempre se ha hecho hincapié en el rol del agua a nivel celular, renal o digestivo, en su participación para regular la temperatura corporal y eliminar toxinas, pero, en líneas generales, se ignoran los beneficios que el agua aporta sobre las funciones cognitivas como la concentración, la memoria o el estado de ánimo".

En ese sentido es fácil entender por qué, si bebemos poca agua, corremos riesgos de ponernos de mal humor.

¿Qué agua tomar?

Como simplifica el doctor Roberto Peidro, cardiólogo, Especialista en Medicina del deporte, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina y cardiólogo de Futbolistas Argentinos Agremiados, la hidratación se consigue consumiendo agua. A la pregunta de cuáles son los criterios para seleccionar el tipo de agua que conviene consumir, responde con los siguientes consejos:

Siempre es preferible ingerir aguas con bajo contenido de sodio, sobre todo en personas con hipertensión arterial, teniendo en cuenta que todas las aguas envasadas tienen sodio, pero en distintas medidas.

-Las bebidas isotónicas o "deportivas" contienen diferentes electrolitos y sustancias que las hacen muy útiles para una hidratación efectiva para personas sanas que realizan actividades físicas en días calurosos. Aunque la hidratación con agua mineral o de la canilla cumple con las condiciones adecuadas para evitar el proceso de deshidratación.

La recomendación es que en ejercicios de poca duración (menos de 45 minutos) hidratarse con agua común es suficiente mientras que en ejercicios más prolongados es mejor aportar las sales e hidratos de carbono que contienen estas bebidas

-Las personas hipertensas o con problemas cardíacos deberían consultar con sus médicos sobre la elección de las bebidas adecuadas.

En muchos casos, deben evitar las aguas minerales que contienen grandes proporciones de sales como el sodio y elegir aquellas que provienen de fuentes naturales con bajas cantidades de sales minerales, pero siempre esta orientación deberá provenir del médico tratante.

-Los niños pequeños también forman parte de las poblaciones en riesgo en días muy calurosos. Muchas veces tienen diarreas y vómitos y el proceso de deshidratación es rápido ya que no pueden ingerir los líquidos suficientes.

Los síntomas de deshidratación en niños pequeños pueden incluir: falta de energía, aumento del sueño, piel fría o con sudor frío, disminución de lágrimas, boca seca, falta de orina, ojos hundidos.

Es imprescindible la hidratación adecuada que, si no es posible por boca, debe incluir los sueros. Es así que la consulta rápida a un centro de salud es prioritaria.

-Los niños más grandes y los adolescentes sanos son más resistentes a la deshidratación, aunque esto no significa que no puedan sufrirla, por lo que es necesario tomar siempre las medidas adecuadas para su prevención, es decir controlar que consuman la cantidad mínima de agua requerida (8 vasos ) y eviten exponerse al sol en las horas de mayor calor.

GDA/ LA NACIÓN ARGENTINA

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