Justicia transicional, un acierto

Justicia transicional, un acierto

Lo trascendente del modelo de justicia transicional es que las Farc reconocen y aceptan sus términos

notitle
28 de diciembre 2015 , 05:41 p. m.

¿Por qué para unos es difícil y para otros resulta imposible entender que el fin del conflicto armado implica un modelo de justicia transicional (JT) como el concertado entre el Gobierno y las Farc en La Habana? En algunos casos hay incomprensión del significado de un proceso de paz; en otros, cierto rencor originado en los daños causados por esa guerrilla, pero en unos pocos —con eco en la sociedad— es porque con el acuerdo firmado pierden protagonismo. Y hay quienes ven en riesgo sus intereses en la guerra, siendo que en muchos casos no han sufrido sus rigores o le temen a tener que acudir a la JT a responder por sus actos de financiación y apoyo a grupos ilegales en medio del conflicto armado.

Puede ser que el modelo de JT sea benigno y que el énfasis en unos temas no deje ver la fuerza del conjunto, pero lo trascendente es que las Farc reconocen y aceptan sus términos, y ello es un triunfo de la institucionalidad y la justicia. Además, es muy significativo que la mayoría de las víctimas, aun con ciertos reparos y desconfianza, lo han aceptado.

Con todas las críticas que puedan formularse a los puntos acordados y a la JT, se trata del primer acuerdo de paz que hace reconocimiento explícito de las víctimas, acepta la necesidad de conocer toda la verdad, de garantizar el derecho a la no repetición y a la reparación necesaria.

Ahora Human Rights Watch se suma a quienes impugnan el modelo de justicia transicional y buscan detener las negociaciones de paz. Otrora esta ONG ha actuado como defensora de los derechos humanos y la paz, pero hoy la percibimos alineada con los detractores para ponerle palos a la rueda de la reconciliación. Algunos críticos no actuaron igual frente al modelo de JT para los paramilitares; recordemos que la Corte Constitucional salvó al país de un proyecto de ley que pretendía que los crímenes de esos actores quedaran impunes.

Pero es que la mirada al Derecho internacional humanitario (DIH) y a los compromisos internacionales con la justicia no puede ser esquemática ni soslayar que se trata de resolver un conflicto de más de 50 años. Una cosa es un modelo de JT para solucionar uno de corta duración e incidencia en un país, y otra el que se requiere para poner fin a un baño de sangre que ha perdurado a pesar de varios intentos de negociación fallidos, y de los supuestos triunfos militares sobre la guerrilla; amén de que no ha reparado a sus víctimas.

Claro que se deben tener en cuenta las críticas de los acuerdos y estar vigilantes de las decisiones que lleven a cerrar el ciclo de las negociaciones, a divulgar lo acordado y buscar su refrendación. Porque es por la vía del diálogo donde tenemos que seguir construyendo la salida a la confrontación armada, sin dejarnos llevar por el pesimismo y la frustración que ambientan sus malquerientes. Los avances son signo de que habrá reconciliación entre los colombianos, así que se debe continuar trabajando con ahínco para que brille la luz al final del túnel.



Jaime Fajardo Landaeta
e-mail: fajardolan@une.net.co
Twitter: @JaimeFajardoLan

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.