Las pelucas de Celia Cruz

Las pelucas de Celia Cruz

El Museo Jairo Varela sería un capítulo del Museo de la Música, que tanto necesita Cali.

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28 de diciembre 2015 , 05:17 p.m.

Nadie discute que la voz de Celia era única y singular. Parada en el escenario, era toda una performance desbordante de alegría contagiosa y montuna.

Tuve la oportunidad de verla por primera vez en el Madison Square Garden de Nueva York, y desde esa época no solo me cautivó su voz, sino también sus vestidos de lentejuelas, sus pelucas y sus zapatos supersónicos.

Luego la vi en Madrid y en el Gimnasio de El Pueblo, de Cali. En cada escenario la guarachera de Cuba siempre lucía un vestido, una peluca y unos tacones diferentes.

¿Cuántas pelucas tuvo en vida Celia Cruz? Es una pregunta que solo la puede responder Omer Pardillo Cid, su mánager y productor, quien estuvo esta semana en Cali para donar al Museo Jairo Varela un vestido y una de sus pelucas.

El museo es una iniciativa de Cristina Varela, la hija menor del compositor chocoano, y Umberto Valverde, el autor de 'Celia Cruz, reina rumba', y tiene como objetivo reivindicar la memoria de uno de los compositores más importantes del país y Latinoamérica.

El espacio musical está situado en la emblemática plaza que lleva el nombre del compositor, donde acaba de ser inaugurada por el alcalde Rodrigo Guerrero y la secretaria de Cultura, María Helena Quiñónez, una escultura sonora, en homenaje al autor de tantas canciones que nos han hecho bailar y vivir mejor.

En Cali, uno primero aprende a bailar que a hablar español. Por eso aquí existe una larga tradición de músicos y bailarines, que hoy conforman las diferentes orquestas de la ciudad, las compañías de baile como Delirio, Ensálsate y El Mulato y su Swing Latino; el salsódromo (este último, espectáculo de talla internacional), y que nos permite decir a los caleños, con orgullo, que Cali es la capital musical de América.

Por esto, desde hace un año Cristina y Umberto vienen haciendo ingentes esfuerzos para que el Museo Jairo Varela sea una realidad y se convierta en un espacio lúdico y pedagógico donde los caleños puedan apreciar la historia del fundador del grupo Niche y la historia de la música en la ciudad.

El ‘Jairo Varela’ sería un capítulo del Museo de la Música, que tanto necesita la Sucursal del Cielo. El regalo que hizo el productor Omer Pardillo y la escultura de Freddy Pantoja son el comienzo de una utopía que se viene haciendo a punta de salsa, la mejor fusión para estos días decembrinos de ocio y placer.

Nota bene: a mis lectores les deseo un año 2016 lleno de paz, amor y reconciliación.


Fabio Martínez

www.fabiomartinezescritor.com

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