Bailar, un salto de vida con sacrificios

Bailar, un salto de vida con sacrificios

Cali es la cuna de talentos que día a día se forjan con tesón, en medio de varios tropiezos.

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27 de diciembre 2015 , 11:45 a.m.

Ensayar, ensayar, ensayar. Su corazón late con fuerza y lo sienten en los pies, en los brazos, en las caderas.

Es su pasión en un camino de obstáculos y cuya competencia crece y crece en Cali: la cuna de la salsa en el país.

Son cientos de bailarines que surgieron en semilleros en barrios de pasos electrizantes y pensando en cómo lograr una coreografía diferente en cada presentación. Quieren ser únicos.

Pero sobre todo, pensando en cómo lograr contratos, muchos de los cuales son por eventos y que les permitan financiar los atuendos y zapatos que los hagan ver más luminosos al salir a la pista.

No importa el lugar. Los sacrificios son los mismos. Es lo que a diario se ha repetido Jhon Alexánder Díez en los últimos 22 de sus 46 años como el fundador de la escuela Impacto Latino. “No es fácil porque en casi todas las comunas hay escuelas. Cali es eso, bailar se volvió un trabajo, pero un trabajo difícil, pues al frente te pueden abrir otra escuela y a veces lo han hecho quienes estuvieron bailando contigo”, dice el pereirano con alma, corazón y pies de caleño, los mismos que en otros tiempos lo hicieron moverse cerca de Luis Eduardo Hernández ‘El mulato’, fundador de Swing Latino.

“Las escuelas de salsa llegan a llenar un vacío con la caída económica de la ciudad en el 2000, cuando hay crisis y las orquestas se afectan”, dijo Umberto Valverde, escritor caleño cuyas obras transpiran la salsa de la vieja guardia.
“Hoy en día, las escuelas están fuertes, pero son mal pagadas. No existe un apoyo y siguen subsistiendo con sus viejas formas de lucha, por ejemplo, vendiendo empanadas”, anotó el escritor.

Ese mismo camino de sacrificios también lo ha experimentado Diego Rojas, con su escuela Pioneros del Ritmo, que él creó hace 30 años y cuyos pupilos han sido los reyes del Mundial de Salsa (2007, 2009, 2010, 2011 y 2014).

En el pasado, Rojas fue un fabricante de zapatos hasta que decidió utilizar sus pies como su fuente de sostenimiento con la escuela hasta tener 300 exponentes de salsa con edades entre 3 y 50 años.

Rojas, Díez y otros fundadores de escuelas resaltan que bailar bien y con técnica ya no es solo el principal desafío. Es lograr salir a otras ciudades del país, pero también del exterior ante la oferta en Cali con más de 1.500 bailarines de por lo menos 70 escuelas referenciadas por la secretaría de Cultura del municipio.

No se puede desaprovechar alguna opción de 'exportar' talento como les pasó a Juan Carlos Preciado y a Leidy Johana Rivas, de Constelación Latina. Ambos son recordados por haber sido los campeones del Festival Mundial de Salsa de Cali en 2009 y del Colombia Salsa Festival Medellín del 2009 a 2013. En ese año y tocando puertas lograron el apoyo de la Embajada de Colombia en Corea y el patrocinio de American Airlines para que les otorgara los pasajes y así viajar a Seúl, donde se ganaron el Korea Open Salsa ChampionShip.

Fue precisamente en ese país que un empresario colombiano en el Oriente convenció a la pareja para que este año viajara con otros bailarines de la misma Constelación Latina a ser parte del espectáculo en el parque de diversiones Chimelong Xiangjiang Safari.

“Las mismas escuelas deben buscar cómo viajar a representar al país y el Estado no ofrece mucha ayuda”, dijo Díez, vicepresidente de la Asociación de Bailarines de Salsa (Asobasalsa). Recuerda cuando su escuela debió gestionar que sus bailarines fueran en el 2008 a Houston y Chicago, en Estados Unidos. También otras escuelas que este año enviaron a 400 artistas a países como Turquía.

Ser bailarín como una ocupación dentro de una industria cultural que ha venido gestándose en los últimos dos años, de acuerdo con Valverde, requiere aún salir adelante con las uñas.

Adriana Ávila y Jéfferson Benjumea, oro en los Juegos Mundiales del 2013, en salsa en baile deportivo, lograron en julio de este años ser los mejores en mundiales de Estados Unidos y Puerto Rico. Pero allá llegaron con sus esfuerzos e ingenio de sus familiares para reunir el dinero del viaje.

La secretaría de Cultura dice que las escuelas de baile se han consolidado como una industria cultural a la que la Administración le ha brindado su respaldo, como inversiones, entre ellas 32 millones de pesos en el Programa de Formación Integral de los Bailarines de Salsa.

“Estuvimos en el Salsódromo en alianza con otra escuela. Por eso recibimos 24 millones de pesos, 12 para cada escuela, pero esa plata se va en el vestuario que es costoso y el transporte para los ensayos”, dijo uno de los participantes.

Es el mundo tras bambalinas de los cientos de bailarines en Cali, cuyos corazones bailan a mil cuando salen a alguna pista como ‘embajadores’, logrando más coronas para la región. Son triunfos, a punta de sacrificios.

'Mulato' llevó baile caleño a tarimas internacionales

Con el brillo en sus trajes, sonrisa y mirada, Luis Eduardo Hernández Cadena ha mostrado la cadencia, agite y alegría del ‘bailao’ caleño en los escenarios del mundo y con su grupo Swing Latino ha regresado a Cali con más de un campeonato mundial de salsa.

Con ese nombre pocos lo relacionan pero cuando se habla de ‘El Mulato’ el mundo del espectáculo salsero en Colombia y más de un país reconocen en él a uno de los grandes de la salsa. A su lado ha estado Martha Lucía Montañes, otra artista en la pista.

Desde noviembre ‘El Mulato’ acompaña a Jennifer López para su espectáculo latino en Las Vegas, con 15 parejas, y que debe estar en febrero. Espera reanudar la coreografía en enero, apenas termine su participación en la Feria de Cali.

Su escuela Swing Latino presidió, con 180 bailarines, el Salsódromo y este martes y miércoles, con 60 de ellos, estarán en el Hotel Marriot, donde se presentará ‘Fragmentos’ que toma más de un pasaje de su trabajo con JL.

‘El Mulato’ cuenta que sus padres Leonel y María Ema llegaron de Palestina (Caldas) al barrio El Diamante, en el Distrito de Aguablanca. Ahí, desde niño mostró que a la hora de ‘tirar paso y azotar baldosa’, era el mejor.

“Mi papá era serenatero y la rumba me venía más por el lado de mis tíos, William y ‘Palmerita’, que son del Valle, y a los que les seguí más de un paso”, dice.

Estando en servicio militar se presentó en Telepacífico y ganó un concurso. Eso no lo salvó de varias vueltas a la cancha con morral de campaña al hombro por haber salido sin permiso pero luego, en las jornadas cívicas de acercamiento a la comunidad, no faltaba su espectáculo de baile.

Luego, en 1998, estando de conductor de un pediatra, viajó a Puerto Rico donde participó en el Segundo Encuentro Mundial de Salsa y a sus 22 años, al regresar, decidió dedicarse de lleno a su pasión, el baile, y ahora, 17 años después, considera que es la mejor decisión de su vida.

En el medio conoció a Martha Lucía Montañés, su compañera de dificultades y alegrías, que ha estado a su lado dando vida a Swing Latino.

“Son unos 80 títulos mundiales, 12 de ellos en pareja, 7 en grupo y muchos de solista, tríos y otras categorías. La salsa ha permitido a muchachos y muchachas del Distrito y la ladera presentarse en Francia, Japón, Estados Unidos, Irán, Kazajistán y China, entre otros países”, cuenta.

En su escuela en Cali es requisito que los menores y adolescentes estén estudiando y con buenos resultados. “Otra lección es que todo logro es fruto de la disciplina, la perseverancia, la entrega, pasión y gusto por lo que se hace”, manifiesta.

Su grupo está afiliado a Asobalsalsa de la que dice, hacen parte 48 escuelas de baile. Otras dos asociaciones suman unas 30 escuelas. Estima que en Cali son unas 200 escuelas en distintos niveles que agrupan a más de 2.500 bailarines.

De ellos 1.500 dieron brillo al inicio de la Feria en el Salsódromo, que por lo que significa para un bailarin, es una especie de ‘ceremonia de graduación’ a todo su esfuerzo y gusto por el ritmo que le da reconocimiento a Cali.

“El Salsódromo, con pocos años que tiene, recibió su reconocimiento nacional como patrimonio cultural y la salsa ha llevado el nombre de Cali a los escenarios internacionales de primer nivel”, recalca.

CALI

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