Los mejores que probé en el 2015 / Hablemos de vinos

Los mejores que probé en el 2015 / Hablemos de vinos

Una selección de los sabores destacados de varios países que sobresalieron en el año que termina.

26 de diciembre 2015 , 07:00 p.m.

En Chile, hubo dos que llevaron a sus respectivas categorías a niveles impresionantes. El primero, un clásico cabernet chileno de la zona andina del Maipo, Silencio 2011, de la bodega Cono Sur. Lleno de aromas mentolados, sutil y elegante, este vino tiene el sello de los tintos de la zona, pero además es un cabernet imposible de imitar, lleno de sentido de origen.

El mejor blanco que probé fue Las Pizarras Chardonnay 2014, de Errázuriz, un vino de un sector específico de un viñedo en la costa del valle de Aconcagua. Como su nombre lo anuncia, se trata de una zona de piedras pizarras que, vaya a saber uno por qué, le dan a este blanco una profundidad de sabores que parece que te deja sin aliento. El mejor blanco chileno que he probado jamás.

En Argentina, las novedades y grandes vinos estuvieron a la orden del día. Mi blanco favorito fue una rareza hecha por Passionate Wines, el Vía Revolucionaria Piel 2015, un sauvignon blanc macerado con las pieles de las uvas, lo que le ha dado un color intenso, pero también una potencia en la boca que muy pocos blancos argentinos tienen. Este Piel hace que nos replanteemos la idea del sauvignon en Sudamérica.

En tintos, Zuccardi lanzó este año al mercado grandes vinos que nacen de profundos estudios de suelos y climas, especialmente en el valle de Uco. Uno de ellos fue Piedra Infinita, un single vineyard de suelos calcáreos en la zona de Altamira. Tal como el Piel de Passionate, este ciento por ciento malbec cambia la idea que tenemos del malbec como cepa suave, amable. Por el contrario, este vino tremendo es austero, firme, potente, de esos que se guardan por décadas.

En Uruguay, por fin Bouza ha logrado un gran Albariño con su edición 2015: rico en texturas, jugoso y a la vez refrescante. Nada que envidiarle a toda esa nueva ola de albariños gallegos que hoy están tan de moda. Bouza lo ha hecho.

Y otro que lo ha hecho, esta vez en una mezcla con base en tannat, fue Filgueira con su Familia Necchini 2011, de los suelos calcáreos de Canelones. Una foto en alta definición del tannat, su fuerte presencia, sus adorables aromas y su austeridad.

Y, para terminar, un espumante brasileño del valle dos Vinhedos. El Pizzato Vertigo Nature 2013 es un 85 por ciento chardonnay más pinot noir que no ha sido filtrado; por lo tanto, se ve turbio, pero lleno de sabor. No importan las apariencias, pero sí el sabor. Y este tiene de sobra.

PATRICIO TAPIA
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