El 2015, otro año histórico en reducción de muertes violentas

El 2015, otro año histórico en reducción de muertes violentas

Mientras Medellín pone ejemplo y Cali hace la tarea, Bogotá está estancada.

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26 de diciembre 2015 , 05:14 p.m.

A seis días de que termine, el 2015 va camino de marcar un nuevo récord en materia de disminución de los homicidios en Colombia. Por tercer año consecutivo, el número de asesinatos cae a niveles comparables a los de 1985, cuando apenas empezaba a sentirse la violencia del narcoterrorismo.

El corte de cuentas de la Policía, conocido por este diario y que será anunciado oficialmente en los próximos días, señala que desde el primero de enero de este año hasta el pasado 25 de diciembre se registraron 11.983 asesinatos, 656 menos que en el 2014. Con los buenos resultados de la Nochebuena (48 % de casos menos que en la misma fecha del año pasado), se ve poco probable que en los días que faltan se alcance la cifra del 2014, que cerró en 12.639 homicidios.

Si bien este año la caída no será tan notoria frente al 2013-2014, cuando la disminución fue de casi 2.000 homicidios, será un resultado histórico porque la tasa nacional de muertes violentas estará por debajo de los 25 casos por cada 100.000 habitantes. En 1985, la tasa fue de 40 por cada 100.000.

Por ciudades, las que hicieron la tarea de salvar más vidas fueron Medellín y Cali, capitales que por años estuvieron en la punta de las más violentas de América. La capital del Valle es la ciudad con más homicidios a corte del 25 de diciembre (1.476), pero en el consolidado está por debajo del 2014 en 188 casos.

Los logros de Medellín son impresionantes. Con 733 homicidios, marca 197 casos menos que el año pasado. Con esta cifra, la capital de Antioquia estará en una tasa de 20 homicidios por cada 100.000 habitantes, 5 puntos por debajo del promedio nacional.

Y mientras estas dos capitales siguen sacando notas sobresalientes en materia de convivencia, las cifras de la Policía no mostraban una mejoría en Bogotá. Aunque esta ciudad tiene una tasa de homicidios de 17 casos por cada 100.000 habitantes (entre las más bajas del país), la cuenta de asesinatos iba en 1.291, un caso más que en el 2014.

Más preocupante aún es la situación de Barranquilla. Allá, los registros van en 402 casos, un 21 por ciento más que el año pasado. Algo similar pasa en Armenia, que con 118 homicidios tuvo un crecimiento de este delito en un 29 por ciento.

A nivel de departamentos, llama la atención la situación del Cauca, que es una de las zonas del país más afectadas por la violencia de las Farc y, en consecuencia, se supondría que por efectos de la tregua unilateral tendría más tranquilidad. Las estadísticas indican que, por el contrario, este año han ocurrido allí 55 muertes violentas más que en el 2014. Van en 474 casos.

Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto (Cerac), señala que, en general, las cifras de todo el país muestran un decrecimiento sostenido que se explica en medidas como la restricción del porte de armas y la desarticulación de redes de sicarios en las principales ciudades. “Esa identificación y priorización de bandas ha sido la clave en la caída de los homicidios”, dice Restrepo.

La estrategia apunta a sacar de las calles, y en consecuencia del mercado de la muerte, a asesinos profesionales que, además de tener condenas por ese delito, cometen al año varios homicidios instrumentales más.

Según las cifras del último informe ‘Forensis’ de Medicina Legal, en el 2014, más de la mitad de asesinatos se cometieron en ajustes de cuentas (relacionados con bandas criminales y crimen organizado).

No obstante los controles y prohibiciones para el porte de armas, Medicina Legal reportaba a octubre de este año que en 7 de cada 10 homicidios se usó un revólver o una pistola (ver notas anexas). Ese es un frente en el que aún faltan más acciones, así como en las labores de pedagogía para evitar la violencia por intolerancia.

Las riñas son la segunda causa de homicidios en el país. De hecho, en la noche de Navidad, las peleas entre conocidos, incluso familiares, fueron la causa de casi la mitad del total de asesinatos.

Contra las bandas

Fuentes oficiales advierten que cada vez será más difícil mantener los niveles de reducción en violencia homicida logrados en los últimos tres lustros. Las medidas de seguridad preventiva, en este tiempo, se unieron a éxitos en seguridad como el desmantelamiento de los últimos carteles, la desmovilización paramilitar y los golpes contra las guerrillas, factores que afectaron la capacidad de los ilegales para asesinar.

Pero hay estrategias para seguir llevando a Colombia a las estadísticas de un país promedio en esta materia. Luis González, director de Seguridad Ciudadana de la Fiscalía, dice que para el 2016 cambiará la ofensiva contra las estructuras de homicidio, microtráfico, hurto y extorsión, que, asegura, actualmente ponen el 70 por ciento de los asesinatos en el país.

Un cambio clave serán los golpes colectivos: no contra una banda, sino contra las tres principales en su ‘negocio’ al tiempo: “Cada vez que atacamos una estructura criminal aparecen dos que se disputan el reemplazo, generando olas de violencia”, asegura el fiscal González.

Este año, Fiscalía y Policía han capturado a cerca de 14.000 personas señaladas de conformar 1.800 estructuras del delito. Para el 2016, la mira está puesta en otras 2.000 bandas que en su mayoría están en las principales ciudades.

Expertos como Restrepo aseguran que, de firmarse el otro año la paz, los homicidios podrían seguir cayendo. “Podríamos cerrar en 10.000 –afirma el experto–, porque las capacidades de la Policía e, incluso, de las Fuerzas Militares podrían usarse en combatir el delito en las calles del país y en zonas rurales”.

De hecho, en el segundo semestre del año, en los operativos de seguridad ciudadana se vienen utilizando los aviones fantasmas de la Fuerza Aérea. Además, cada vez son más comunes los sobrevuelos con helicópteros militares en las ciudades.

“Hoy hay una gran cantidad de recursos de las Fuerzas Militares que se dirigen a la protección y vigilancia de, por ejemplo, infraestructura eléctrica. Todos esos recursos se pueden dirigir a combatir el crimen organizado”, señala el experto.

Armas de fuego, en 7 de cada 10 asesinatos

No obstante los controles y prohibiciones para el porte de armas de fuego, según registros de Medicina Legal, hasta octubre de este año, el 72 por ciento de 8.283 asesinatos se habían cometido con este armamento.

Las armas cortopunzantes dejaban a esa fecha 1.640 personas muertas, mientras que 109 víctimas murieron por la explosión de minas antipersonales. En el caso de los suicidios, de 1.495 casos reportados en los primeros 10 meses del año, 863 personas usaron como método el ahorcamiento; 296, la intoxicación y 199 murieron por proyectiles de armas de fuego.

JUSTICIA
justicia@eltiempo.com

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