Swarovski, 120 años de lujo en cristal

Swarovski, 120 años de lujo en cristal

La empresa ha tenido una historia llena de destellos, opulencia, glamur, trabajo e investigación.

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25 de diciembre 2015 , 05:11 p.m.

Cuando en 1895, Daniel Swarovski inventó en Austria una máquina de precisión para tallar y pulir el cristal, nunca imaginó que la firma llegaría a formar parte de la historia del cine o de la moda. Reinas como Victoria de Inglaterra o actrices como Marilyn Monroe han utilizado sus delicados diseños.

Esta marca siempre ha contado con una clientela de élite que supo ver cómo el cristal cosido en sus prendas las realzaba, o cómo la bisutería podría convertirse en un complemento deseado para los eventos estelares.

Éxito en los años 20

Durante las primeras décadas del siglo pasado, marcadas por una estética libre y sensual, en la que los locales de jazz estaban a rebosar de mujeres deseosas de bailar y brillar, las creaciones de Swarovski se convirtieron en un complemento de cabecera para diseñadores de la talla de Jeanne Lanvin, Madeleine Vionnet y Jean Patou.

En la década siguiente, el visionario austríaco se lanzó a la innovación textil y patentó una cinta cuajada de cristales, un complemento que ayudó a que los creadores pudieran insertar en las telas un mayor número de cristales en menos tiempo.

Durante los años 50, modistas de renombre como Coco Chanel, Elsa Schiaparelli o Cristóbal Balenciaga definieron a la mujer con nuevos códigos de vestimenta en los que hacían destacar la femineidad con vestidos decorados con delicados bordados de cristal.

Cuando la década concluía, Swarovski creó el efecto ‘aurora boreal’ en el cristal, ante el que Christian Dior sucumbió. A partir de ahí, firmas de alta costura como Prada, Dolce & Gabbana y Óscar de la Renta comenzaron a utilizar este tipo de cristal en sus colecciones.

La técnica hot-fix (cristales termoaplicables), otra novedad que implantó la firma, permitió a los diseñadores aplicar el cristal directamente a las telas, sin necesidad de engarce. Mientras que las perlas con núcleo de cristal, que son casi indistinguibles de las naturales, siguen formando parte de algunos de los más destacados diseños.

En el cine, los cristales de Swarovki debutaron en la gran pantalla con Marlene Dietrich y La Venus rubia. Los caballeros las prefieren rubias, con una Marilyn Monroe cantando “los diamantes son los mejores amigos de una chica”, marcó una etapa que culminaría, en una época dorada del cine, con Desayuno con diamantes y la elegante tiara que lucía Audrey Hepburn en la primera imagen de la película frente al escaparate de la tienda neoyorquina Tiffany’s.

Recientemente, la firma de alta costura Rodarte utilizó 250.000 cristales de Swarovski para el vestuario de El cisne negro, protagonizada por Natalie Portman.

Arquitectura brillante

Además, Swarovski llegó hasta la arquitectura y el diseño de interiores, fiel a su máxima: “Mejorar constantemente lo que es bueno”.

Por eso, en 1966 la empresa emprendió un nuevo camino cuando Austria, como gesto de gratitud por la ayuda prestada por Estados Unidos para su recuperación tras la Segunda Guerra Mundial, regaló al Lincoln Center 40 lámparas de araña conocidas como Sputniks, por su forma de estrella.

A partir de ahí, nació Swarovski Lighting, que ofrece soluciones a la medida para arquitectos y diseñadores. Así que Swarovski, en sus 120 años, ha tenido una historia llena de destellos, opulencia, glamur, trabajo e investigación.

EFE.

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