Plata alcanza también para atender a drogadictos

Plata alcanza también para atender a drogadictos

El CAD ofrecerá programas de rehabilitación integral.

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23 de diciembre 2015 , 11:18 a.m.

Filandia. Diego Alexánder Henao llevaba dos años ‘limpio’, trabajando con juicio en un asadero; “pero la mala  influencia de una muchacha me hizo caer otra vez. Y un día me vi en el espejo todo demacrado y me dije que no podía seguir así”, narra. Por eso volvió al programa de desintoxicación y deshabituación del Hospital Mental de Filandia, en Quindío.

Está entusiasmado con la idea de recuperarse de  su adicción a las drogas para ir a trabajar con su hermano, que es  ingeniero.

Diego comenzó a fumar  marihuana a los 13 y luego  siguió con otras drogas. A sus 36, volvió a consumir heroína inhalada y bazuco.

“Yo llevo ocho años con el programa de sustitución con metadona, pero la mezclaba con bazuco, y eso no se puede”, cuenta Henao.

Quindío es líder en el país en este programa de Atención Ambulatoria de Sustitución con Metadona, creado en el 2008. “Hemos llegado a tener 240 pacientes con dosis diarias, en tratamientos  que duran mínimo dos años”, explica la psiquiatra Ana María Cano, coordinadora científica del hospital.

Desde el 2000, el departamento ha desarrollado programas contra el consumo de drogas psicoactivas, ante la  demanda del servicio que no deja de crecer.

“Desde el 2005, el departamento presenta un consumo emergente de heroína y sustancias sintéticas. Ahora, un 35 por ciento de la atención en el hospital es para pacientes con adicciones, en programas de desintoxicación  y deshabituación que duran unas tres o cuatro semanas, y los de sustitución con metadona”, dice Cano.

Según el ‘II Estudio nacional de consumo de sustancias psicoactivas en población escolar en Colombia’, del 2001, Quindío ocupa  los primeros lugares en consumo de cocaína, éxtasis,  dick e inhalables.

Tal vez por esa situación, los quindianos votaron, en la mesa de validación propuesta para elegir los programas en los que se invertirían las regalías, por la construcción del Centro de Atención al Drogadicto (CAD), en el que se  invirtieron 2.884 millones de pesos.

Está justo detrás del Hospital Mental de Filandia, listo para estrenar.

Este cuenta con 17 habitaciones para atender a 34 pacientes internos, consultorios para consulta externa, salones de terapia ocupacional y ejercicio, y comedor.

La idea es que lleguen los pacientes que quieran, con el aval de los médicos tratantes que consideren que pueden
recibir un tratamiento integral de 6 meses hasta un año, para continuar su vida en mejores condiciones.

“La idea es que después de la desintoxicación pasen acá y sigan con una rehabilitación en un entorno controlado
de largo plazo. Queremos que no tengan que rehabilitarse  en la cárcel”, sentencia Cano.

Y lo dice porque un 43 por ciento de los pacientes que llegan por tratamiento ya llevan vida de calle, con altos riesgos de salud y maltrato y de delincuencia.

Al Centro de Atención al Drogadicto podría llegar Diego, pero sobre todo Sara*, una venezolana, artista callejera,
que tiene cinco meses de embarazo y está en proceso  de desintoxicación y deshabituación.

“Queremos darle un enfoque de género al CAD, porque las mujeres son más vulnerables. Son las que más sufren,
pero las que más salen adelante”, comenta la psiquiatra.

Por cada ocho hombres que llegan al servicio hay dos mujeres.

* Nombre cambiado

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