Echar pavimento se decidió en consulta

Echar pavimento se decidió en consulta

Mejorar las calles de barrios de 12 municipios del Quindío impacta la calidad de vida de habitantes.

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23 de diciembre 2015 , 11:10 a. m.

Armenia. La puerta y ventanas de la casa de María Nelly Hernández están abiertas de par en par. Desde el sillón de la sala, ella alcanza a ver a su hija y sus amiguitas jugando en la calle y dando vueltas en la bicicleta.

Hace un año, eso no era posible. Dejar que entrara tanto aire a su casa en el barrio Coviseq, en el corregimiento de Barcelona, muy cerca de Armenia, implicaba dejar entrar también cantidades de polvo. Y que entrara tanto polvo significaba tener que trapear y sacudir a diario, más una que  otra gripa que cuidar en su familia. Eso sin contar que
su hija no podía casi jugar por ahí.

 

Y todo porque las calles de su barrio, construido hace casi 30 años como una solución de vivienda popular, no  estaban pavimentadas.

“Por acá no se podía caminar, la gente se caía porque eran puras piedras. Y cuando llovía, todo esto era un solo barrizal”, dice su mamá, María Aceneth Mejía, de las primeras en llegar al sector. Ella vive unas casas más allá de la de su hija, y la fue a buscar para ir a la tienda juntas.

Esperaron casi tres décadas  para ver arregladas cuatro calles, que no alcanzan a hacer un kilómetro. Sin embargo, el cambio ha representado mucho para ellas y sus vecinos, trabajadores de fincas de café, albañiles, gente que vive del rebusque.

“Eso siempre vivía uno con los pies embarrados, y en invierno se levantaba mucho mosquito, era un pantanero, los charcos no había cómo pasarlos. Y los niños se enfermaban”, cuenta María Nelly. También se beneficiaron otras 75 familias del sector, que tienen claro cómo se logró este “milagro” después de tanto tiempo y muchas promesas  políticas incumplidas.

“Eso fue que con plata de las regalías, aquí vinieron y nos contaron lo que iban a hacer”, agrega esta ama de casa que, no obstante lo contenta y agradecida que está por las calles pavimentadas, no deja de mirar hacia la única que faltó, a unos metros de su casa. “No entiendo porqué no hicieron  ese pedacito que falta.

Así es como era este barrio antes”, y muestra una calle llena de tierra y piedras.

Propuesta comunitaria Pavimentar vías de los barrios fue una de las propuestas más votadas por los quindianos, en un proceso ideado por la gobernadora del departamento, Sandra Paola Hurtado. “Le preguntamos a la gente en qué obras quería que invirtiéramos los recursos de las regalías. No nos inventamos desde el escritorio esas obras”, comenta
Hurtado.

Los alcaldes, concejales, ediles, juntas de acción comunal y la comunidad  hicieron sus propuestas (se recibieron
unas 500), y las que más se repetían fueron llevadas a votación el domingo  2 de junio del 2013, en el Centro Metropolitano de Convenciones y vía internet.

Se recibieron 15.000 votos en el departamento. Así fue como se escogieron 25 proyectos para invertir. Y pavimentar calles fue una necesidad sentida en los 12 municipios y de las más votadas.

La razón radica en que muchos de estos barrios se construyeron para solucionarles problemas de vivienda a los damnificados del terremoto de 1999 y fueron entregados sin amoblamiento urbano.

“Son tantas las necesidades en lo local que siempre terminan dejando rezagada esa parte de lo barrial”, comenta
la gobernadora.

De los 152.000 millones de pesos que ha recibido el departamento por concepto de regalías se han invertido 27.000 en la pavimentación y recuperación de 100 tramos de calles. Unos 68 barrios de los 12 municipios del departamento
se han visto beneficiados con estos recursos.

Sumando calles se llega a unos 11 kilómetros, que aunque parecen poco logran impactar a unos 555.456 habitantes
para mejorar su calidad de vida.

“Para sacar de acá a un enfermo tocaba hacer maromas porque ningún taxi subía. Ahora quedó como una vía principal, pero quedaron faltando los andenes”, comenta Carlos Arturo Ávila, presidente de la junta de acción comunal del barrio Quinta de los Caciques, en Calarcá.

Durante 14 años, esta empinada vía que comunica el centro del municipio con la vía al Valle fue el andén del barrio porque, por su mal estado, no pasaba ni un carro.

Ahora pasan los carros y motos, incluso a gran velocidad, pero los vecinos no tienen mucho espacio para caminar, un problema que han tenido desde que se creó el barrio.

Para María Nelfy Hurtado, en Veracruz, otro barrio del municipio, han sido una “bendición estas calles pavimentadas”. “Con mi mamá en silla de ruedas, tocaba pedirle al que pasara que nos ayudara a subirla y bajarla del andén, entonces lo pensábamos para salir con ella”, narra.

Y en Villa Italia, donde están en plena obra de pavimentación, Claudia Patricia Ledezma ya sabe que tendrán menos trabajo en el barrio. “Ya los taxis van a venir hasta acá y así es más fácil traer el mercado.

Ya los pisos no mantendrán  sucios por el polvo o el  barro según la época. Y los niños se van a enfermar menos y van a poder montar en bicicleta”, dice.

Esto sin contar que sus casas y barrios se valorizan y que el transporte público puede llegar más cerca, como ya ha sucedido en otros barrios de otros municipios.

NATALIA DÍAZ BROCHET
Editora de El Tiempo

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