San Victorino y el 'Madrugón' viven su propia navidad

San Victorino y el 'Madrugón' viven su propia navidad

Este sector comercial en época navideña recibe unos 200 mil visitantes diarios.

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23 de diciembre 2015 , 07:05 a.m.

Llegar a las 5 de la mañana a San Victorino un miércoles o un sábado ya es tarde para escoger la mejor mercancía. Durante estos dos días cuanto más temprano se haga presencia en esta zona comercial del centro de la capital, mejores precios y productos se pueden encontrar, tanto para compradores normales como para mayoristas.

Este lugar, lleno de edificios antiguos, unos más conservados que otros, con comercio hasta en sus terrazas y sótanos, está ubicado entre las carreras 13 y 11 con calles décima y 12. Durante los días de 'Madrugón' las calles también se convierten en locales ambulantes y se cierra para que sea una suerte de paseo peatonal.

Y es que el famoso 'Madrugón' de San Victorino es uno de los espacios de mayor venta del todo el país. Allí, según la Cooperativa de Comerciantes Mayoristas del lugar (Coomersanv), cada cliente compra entre 250.000 y 500.000 pesos. Para esta asociación, los locales con mayor trascendencia del sector pueden albergar entre unos 100 y 300 clientes en un día movido. Sin embargo, son las transacciones de los mayoristas las que hacen la diferencia.

Esta zona comercial del centro de Bogotá ha tenido un crecimiento progresivo; al principio, el objetivo era llegar a personas que no tenían los recursos para ir a comprar a almacenes de cadena o a centros comerciales. Pero con el paso de los años se ha convertido en un paso seguro para personas que buscan abastecer sus negocios o, simplemente, comprar regalos de última hora o decoración de Navidad.

Un vocero de Coomersanv le dijo a EL TIEMPO que en un día normal un promedio de 20.000 personas podían transitar las calles de San Victorino, pero en época navideña esta cifra aumenta a 150.000 o 200.000.

Este sector comercial es un importante motor de empleo en la capital. Según la cooperativa, entre formales e informales, más de 25.000 personas se benefician de algún modo de la actividad comercial que allí se desarrolla. Entre estos se encuentran trabajadores de locales, puestos ambulantes, papelerías, jugueterías, ventas de ropa, “chazas” (pequeños puntos improvisados), cafeterías y, aunque usted no lo crea, diseñadores de Icopor.

¿Qué es el 'Madrugón'?

En palabras de los propios vendedores, es un modelo de negocio que nació hace casi 20 años y abre sus “puertas” los miércoles y sábados del año. Oficialmente el comercio empieza desde las 3 a.m., pero las calles de esta zona comercial se empiezan a ver invadidas por cajas, carretillas, bolsas, camiones y personas desde las 10 p.m. del día anterior, todo esto con el fin de tener todo listo a la hora de la llegada del público.

EL TIEMPO hizo un recorrido por un 'Madrugón' de diciembre para conocer cómo se vive la temporada de más ventas del año en este lugar que combina economía formal con comercio informal.

Los comerciantes preparan el 'Madrugón' en dos fases. La primera para los clientes que llegan de afuera de Bogotá; estos son los más madrugadores y pueden arribar entre las 2 y 4 de la mañana. Ellos son reconocidos como los que más compran. Los que vienen de otros puntos de Bogotá empiezan a copar las calles del sector después de las cuatro y son los que cierran la venta de la jornada.

Pero antes que los vendedores, deben estar listas las “chazas” de tinto, empanadas y paquetes. Estas son tan importantes como los grandes locales de ventas de productos al por mayor, ya que son las que abastecen de energía los comerciantes desde su llegada hasta el final del 'Madrugón'.

Doña Yolanda Cascavita, por ejemplo, llega a las 11:30 de la noche anterior. Ella es vendedora de palitos de queso, buñuelos, tinto y aromáticas y espera con ansias las fechas navideñas, pues representan más trabajo, pero también más venta y más dinero para llevar a casa.

Sin embargo, los vendedores informales afirman que en los últimos meses el trabajo no ha sido tan beneficioso, ya que los constantes controles policiales han hecho que las ventas de estos comerciantes bajen considerablemente. En épocas navideñas la presencia de las autoridades aumenta y para comerciantes ambulantes como Jhon Pedraza, quien vende bolsos y lleva tres años en el sector, esto hace que en ocasiones se pierda hasta la mercancía.

De todo, como en botica

San Victorino podría compararse con una botica, una de esas droguerías antiguas en donde se conseguía cualquier tipo de producto. Hoy ese sector es reconocido así por los comerciantes de todo el país.

Óscar Ramírez, quien tiene un local de piñatas en el Centro Comercial Panamá, al otro extremo de la ciudad, asegura que una zona como esta ayuda a las personas emprendedoras a comenzar su propio negocio. Para él, San Victorino tiene los mejores precios del mercado y comprar allí le genera más ganancias.

Y es que este lugar ha sido históricamente de referencia para el comercio de la capital y hasta sobrellevó la intervención y reestructuración que a comienzos de siglo impulsó el entonces alcalde Enrique Peñalosa, que incluyó la demolición de cientos de casetas ubicadas sobre la que hoy es la Plaza de la Mariposa.

Pero con el paso de los años, ha diversificado el tipo de negocios que allí se ubican. Uno de los más llamativos hoy día es el de la decoración y asesoramiento para grandes eventos. Varios locales de la zona ya no solo se conforman con vender los productos para las fiestas, ahora le arman combos de celebraciones. Todo en procura de rebuscarse el dinero de manera creativa.

Consejos para los compradores

- Los días de ‘Madrugón’ es clave llegar temprano.

- Si el cliente llega en carro, es importante que busque un parqueadero en las afueras de la zona, ya que las carreras 13 y 11 y calles décima y doce, estarán cerradas por las autoridades.

- Disponer de buen tiempo, esto debido a que en muchos locales se forman largas filas.

- Los clientes tendrán que estar muy pendientes de sus objetos personales. Aunque en estas épocas navideñas el sector
cuenta con buena seguridad, es mejor estar prevenido.

- Llevar efectivo, pues el uso de tarjetas de crédito y débito aún no está bien implementado en el sector.

 

LUIS BELTRÁN
ELTIEMPO.COM

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