Fe en la vida, la gasolina de los Salazar en el Dakar

Fe en la vida, la gasolina de los Salazar en el Dakar

Los dos, llamados Mauricio, corren para ayudar a una fundación que atiende a niños con cáncer.

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22 de diciembre 2015 , 06:38 p.m.

El deporte y una causa social. Este modelo cada día toma más fuerza en todos los ámbitos deportivos y es la bandera que inspira el trabajo para el MS2 Team Colombia, equipo nacional que estará en la categoría de coches del Rally Dakar 2016, con una tripulación conformada por Mauricio Salazar Sierra, el navegante y el piloto Mauricio Salazar Velásquez.

Trabajan principalmente para lograr cruzar la meta del Dakar 2016, prueba que se disputará entre Argentina y Bolivia, pero su objetivo real es ayudar a la Fundación Alejandra Vélez Mejía, cuya labor es atender a niños con cáncer.

El Dakar, una de las más duras pruebas del automovilismo de resistencia en el mundo, será el escenario en el que esta obra social buscará trascender las fronteras del país para dar a conocer el nombre de esta fundación no solo en Colombia sino en el mundo entero.

Objetivo social

Amantes de los motores y con el deseo de participar en una carrera de la magnitud del Dakar, Salazar Sierra y Salazar Velásquez se unieron para sacar a flote un proyecto país.

Conscientes de que su objetivo real en la carrera es llegar a la meta de la prueba que comienza el próximo 2 de enero en Buenos Aires, cruzará varias localidades de Bolivia y finalizará en Rosario (Argentina), idearon un proyecto en pro de la fundación. ¿Por qué?

“Yo corrí rallies hasta 1993. Luego dejé la competencia. En 2013 tuve la idea de volver a correr, pero válidas nacionales. No conocía a Mauricio (Salazar Velásquez); nos habíamos visto, pero no éramos amigos. En el 2015 yo estaba a punto de decidir correr las válidas nacionales cuando un amigo en común nos puso en contacto. Él me habló de que había corrido el Dakar 2015 y que quería correr el del 2016. Entonces dijimos, ‘armemos un proyecto juntos, un proyecto país’. Luego tomamos la decisión de correr”, explicó Mauricio Salazar Sierra en conversación con EL TIEMPO.

El piloto Mauricio Salazar V. (d) y el navegante Mauricio Salazar S., junto a niños de la Fundación Alejandra Vélez Mejía. MS2 Team Colombia

Con la experiencia de haber sufrido de cáncer, Salazar Sierra conoce a fondo lo difícil que es convivir con esta enfermedad, lo que le permite tener un panorama claro de cómo ayudar a los niños de la fundación.

“Decidimos ponerle una causa a esto. Y fue correr por una fundación de niños con cáncer. La razón, yo he sufrido de cáncer dos veces. Conozco lo que es el cáncer. Sé lo que es una quimioterapia. Entonces dijimos: ‘tratemos de buscar recursos para una fundación de niños con cáncer’, y ahí encontramos a la Fundación Alejandra Vélez Mejía, un organismo que tiene más de 20 años de trabajo en Manizales”, donde nacieron ambos corredores.

“Sufrí de cáncer de testículo en el 2005, y en el 2010 fue un sarcoma que se alojó entre la aorta y cerca de la columna”, dijo. Según añadió, además del tratamiento médico lo que lo ayudó a superar estas enfermedades fue “primero la fe en Dios y segundo, el acompañamiento de mis padres, mis hermanos, mi esposa y mis hijos”.

Según Salazar Sierra, lo más difícil para las personas que sufren de cáncer es “aceptar el comentario de la gente. Cuando la gente habla de cáncer cree que cáncer es igual a muerte, pero no es así. Más que el tratamiento y la debilidad, o cualquier otra cosa, para mí lo más difícil fue eso porque la gente decía ‘pobrecito se va a morir’ ”, agregó.

Sin embargo, este competidor de 49 años no tuvo complicación en aceptar que le había tocado sufrir esta enfermedad. “Uno tiene que aceptarlo. Dios no le va a dar a uno algo que no sea capaz de soportar, y me puso esa prueba en el camino. Por fortuna, salimos adelante”, reconoció.

La sede es la meta

Esa experiencia ya vivida por Salazar Sierra le da la autoridad para saber cómo ayudar a aquellos que sufren de cáncer pero no tienen la manera de tratarlo correctamente.

Por eso, el proyecto en el que se embarcaron ambos Mauricios se enfoca no solo en terminar el Rally Dakar 2016, sino en ayudar a la Fundación Alejandra Vélez Mejía. Ese es el nombre de la hija de Isabel Mejía, quien falleció de leucemia a los 14 años de edad, luego de luchar contra la enfermedad por ocho años.

Esta organización, fundada en 1996, se encarga de la atención de niños con leucemia y otros tipos de cáncer, gestionar y brindar atención y capacitación a los pacientes, sus familias y al personal encargado de la atención de los niños que lo padecen.

Pero la fundación no cuenta con una sede propia, y ese es la meta de los pilotos del equipo MS2.

“Consultamos con la fundación, y para sorpresa de nosotros no tiene sede. Y es que nunca han tenido sede porque han utilizado todos los recursos para la atención de los niños. Antes estaba ubicada cerca del hospital infantil (de Manizales) y ahora está en un edificio en la plaza de Bolívar, en un tercer piso, en donde los niños tienen que subir después de una radioterapia una gran cantidad de escaleras; es una situación dramática, o un papá bajando a un niño en sus brazos porque el niño no tiene fuerzas para cargar”, relató Salazar Sierra.

“Nos pusimos como meta real la sede de la fundación. Nuestra meta deportiva es concluir el Dakar, y vamos a trabajar para que así sea, pero nuestra meta real es la sede de la fundación. Le decíamos a la directora, nos podemos demorar un mes, un año o 10 años, pero la sede la hacemos”, sentenció.

La preparación

La Fundación Alejandra Vélez Mejía atiende a más de 240 niños. Un número que con el paso de los meses ha aumentado. En junio de este año, cuando el equipo MS2 decidió involucrarse con la fundación, esta atendía a 208 niños.

“Cada vez son más los niños con diagnóstico de cáncer, y la fundación atiende a pacientes de Caldas, Risaralda, Quindío, norte del Valle, Tolima y Chocó, y sobre todo las zonas rurales”, dijo Salazar Sierra.

Por eso, en el Dakar esperan lograr el objetivo, trascender en la prueba y llevar el mensaje de solidaridad y apoyo a la fundación. Correrán con una Toyota Hilux de placas colombianas, algo que sucederá por primera vez en la historia de la prueba. La tripulación será conocida con el número 403.

Mauricio Salazar S. (i) y Mauricio Salazar V., junto a la camioneta para el Rally Dakar. MS2 Team Colombia

“Nosotros queremos terminar la carrera, llevar el nombre de la fundación y del país hasta el final. Nuestro proyecto está entre los 800 y 1.000 millones de pesos, pero lo más difícil de la competencia serán las largas jornadas. Estamos hablando de días de 800 a 900 kilómetros en promedio, que pueden ser de 15 a 24 horas de recorrido, dependiendo la dificultad. Vamos a tener rutas de barro, mixtas de arena y piedra; tres etapas por encima de 3.600 metros, muy frío, y luego etapas con 50 grados de temperatura. Todo ese conjunto de cosas lo que buscan es que uno desista de la carrera, y en esto la preparación mental y psicológica juega un papel muy fuerte”, explicó por su parte el piloto Mauricio Salazar Velásquez, quien tiene la experiencia de haber corrido el Dakar 2015.

Para esto, los colombianos han cumplido con un arduo entrenamiento acompañados de un médico deportólogo y un preparador físico. El alpinista Nelson Cardona, quien escaló el monte Everest, los está preparando psicológicamente, además de completar varias sesiones de entrenamiento con la camioneta en el desierto peruano. Precisamente, el pasado 9 de diciembre regresaron a Colombia luego de las prácticas en el país inca.

Con la premisa y motivación de ayudar a la fundación, una buena preparación para el Dakar y con la ayuda de sus patrocinadores, entre ellos Chunky, esperan lograr el objetivo. “Hay que resaltar la importancia de la empresa Chunky en este proyecto. Ellos dijeron, ‘vamos a aportarle al proyecto. Queremos acompañarlos y lograr que no solamente lleguen unos recursos por parte del Dakar, sino que el consumidor final pueda comunicarse directamente con la fundación y aportar su granito de arena’. Esa es la apuesta de nosotros y de Chunky”, contó Salazar Sierra.

El 2 de enero comienza el Dakar y termina el 16 del mismo mes. Sin embargo, los Mauricio Salazar continuarán con otra carrera, la de poder contribuir a la fundación y aliviar así a una gran parte de niños que sufren de cáncer.

ESTEBAN NOGUERA PULIDO
Redactor de EL TIEMPO

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