¿Puede ser el cielo Patrimonio de la Humanidad?

¿Puede ser el cielo Patrimonio de la Humanidad?

Científicos piden que el espacio que le corresponde a Chile así sea reconocido por la Unesco.

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21 de diciembre 2015 , 09:33 a.m.

Astrónomos de varios países promueven los majestuosos cielos oscuros del norte de Chile como Patrimonio de la Humanidad, con el fin de protegerlos de la contaminación lumínica “por el bien de la ciencia”.

Por esto, diversas organizaciones relacionadas con la astronomía presentarán en los próximos meses una serie de antecedentes a la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (Unesco), con la que están trabajando desde el 2008.

Sin embargo, la Unesco “no reconoce cielos como patrimonio, así que será un territorio físico que tendremos que definir”, dijo el director de la Asociación de Universidades para la Investigación en la Astronomía (Aura) en Chile, Chris Smith.

El científico explicó que para postular al reconocimiento universal “los observatorios que vamos a proponer primero deberán ser proclamados Patrimonio Nacional por el Gobierno de Chile”.

“Los sitios elegidos, cuántos kilómetros abarcarán, la zona de protección y los cielos en particular aún se están decidiendo, ya que el plan que será presentado requiere de mucha rigurosidad”, destacó Smith.

El pasado agosto, el sitio Aura del valle de Elqui, en la norteña región de Coquimbo, se convirtió en el primer espacio de protección internacional de cielos nocturnos en el mundo, bautizado Santuario de Cielos Oscuros Gabriela Mistral.

La iniciativa de los expertos tiene por objetivo cuidar y dar importancia a estas “ventanas al universo”, desde donde se han hecho grandes descubrimientos e innumerables exploraciones de las galaxias.

Actualmente, Chile tiene el 50 por ciento de la observación científica en el mundo y se prevé que para el año 2020 llegará a un 70 por ciento, gracias a las instalaciones que se encuentran en construcción.

Los cielos del norte chileno, que ven pasar nubes muy pocos días del año, además del clima seco y el flujo suave de aire que llega al árido desierto de Atacama desde la costa, permiten observar desde los telescopios imágenes nítidas que los profesionales elogian.

Sin embargo, estos avances científicos van acompañados de un obstáculo, como lo es la instalación de empresas y el crecimiento de las ciudades situadas alrededor de los observatorios.

La contaminación lumínica, como le llaman a la emisión de luz que se dirige hacia el cielo, lleva años amenazando la observación astronómica en las cálidas regiones de Chile, lo que “vuelve difícil poder ver los objetos débiles en el espacio, que son ahora los grandes intereses para la ciencia”, puntualizó el científico.

Esa contaminación se ha combatido por más de una década, desde que en 1998 se emitió la primera norma lumínica, que abarcó las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, para regular la emisión de luces que proyectan los poblados hacia los estrellados cielos en las áreas donde están establecidos los centros astronómicos.

No obstante, los avances tecnológicos y el excesivo gasto de energía de los habitantes han obligado a los gobiernos regionales a proponer nuevas normas de iluminación de calles y dependencias privadas, a fin de dirigir la luz hacia el suelo. Se espera que la declaración de los cielos oscuros del norte como Patrimonio de la Humanidad se resuelva en un plazo de entre tres y cinco años, pero ya está en la agenda una propuesta llamada ‘Ventanas al universo, de dónde venimos y a dónde vamos’, que será presentada a la Unesco.

 

EFE

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