Fraudes afectan a 8 de cada 10 empresas

Fraudes afectan a 8 de cada 10 empresas

44 % de los hechos involucra a directivos. Colombia, con el índice más alto a nivel global, de 83 %

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19 de diciembre 2015 , 06:08 p.m.

El sonado escándalo de supuesta corrupción en la Corte Constitucional, que involucra al magistrado Jorge Pretelt; el destape de los sobornos en la Federación Internacional de Fútbol (Fifa), que tiene a las puertas de la cárcel, entre otros, al dirigente colombiano Luis Bedoya, y la reciente orden de liquidación de la Financiera Internacional, por malos manejos de los recursos del público, son tan solo tres casos que muestran el grado de penetración alcanzado por el fraude y la corrupción en el país.

Solo en el último año, 8 de cada 10 empresarios colombianos han sido víctimas de este flagelo en cualquiera de sus modalidades, lo que deja al país con el índice más alto en el mundo, 83 por ciento, según el ‘Reporte global de fraude 2015’, elaborado por la firma especializada Kroll.

Lo más preocupante es que el fenómeno viene en franco aumento. El mismo estudio señala que Colombia no solo está por encima de la media mundial en ese flagelo (75 por ciento) sino que, además, en ese último año el fraude creció en 20 puntos porcentuales frente al 2014, cuando fue del 63 por ciento.

A nivel global, este problema muestra un incremento de 14 por ciento, con lo cual el país, por desgracia, también lleva la delantera en la medición.

Como se sabe, tampoco ha salido bien librado en el índice de percepción de corrupción de transparencia internacional. En el 2014 se situó en el puesto 97, entre un grupo de 175 naciones, con 37 puntos, por debajo de la media de Latinoamérica, de 45 puntos.

Jorge Suescún Pozas, director general de Kroll para Colombia, señala que “esto se volvió endémico, pues ya no afecta solo al sector público sino también al privado”.

El gran problema, dice, es que al ciudadano común se le está enviando un mensaje nefasto y bastante negativo con las condenas que se les imponen a quienes delinquen en uno u otro sector.

“Son condenas que no son representativas -frente al delito que se comete-, luego el mensaje que le llega a la sociedad es que en Colombia al que delinque en grande no le pasa nada”, sostiene el experto.

Lo que ha pasado y continúa sucediendo en la economía colombiana hace que sus empresarios hoy se sientan más vulnerables y amenazados frente a cualquier ataque de la delincuencia, sea esta sofisticada o no.

El problema, señala el estudio, es que muchas veces se está más pendiente de las amenazas que vienen desde afuera de las compañías, sin que se preste atención debida a lo que sucede dentro de estas.

El 44 por ciento de los encuestados en Colombia advirtieron que los directivos o mandos intermedios de las empresas habían tenido participación en hechos fraudulentos, el segundo nivel más alto entre todos los países encuestados.

Impacto millonario

Aunque los actos de corrupción y sobornos suelen tener alto efecto en la opinión pública, no son los de mayor incidencia dentro del conjunto de fraudes en las compañías colombianas. Los mayores problemas para los empresarios del país provienen del robo de información, los conflictos de interés de sus administradores, el robo de activos e inventarios, así como del fraude de proveedores y vendedores.

Si bien en siete de los 11 fraudes cubiertos en la encuesta de Kroll, la incidencia del país estuvo por debajo de la media y la cifra de robo de activos físicos (17 por ciento) fue la más baja de todos los países, el impacto monetario sigue siendo significativo.

De hecho, Colombia fue el único que reportó un aumento en el promedio de pérdidas, pues estas pasaron de representar el 0,7 por ciento de los ingresos de las compañías a 0,9 por ciento, una cifra que está por encima de la media global, señala el informe.

El dato resulta preocupante si se tiene en cuenta que el 51 por ciento de las cerca de 770 empresas a nivel mundial incluidas en la encuesta tiene ingresos por encima de los 500 millones de dólares cada año.

Otro aspecto relevante de la encuesta es que de cada cinco fraudes identificados, en cuatro estuvo involucrado al menos un empleado interno de la empresa. En el 2014, el porcentaje de involucrados en los ilícitos era del 72 por ciento; para este 2015 aumentó a 81.

‘Combatir con más ética’

Reducir el flagelo del fraude en las empresas no solo requiere inversión en prevención y endurecimiento de penas. Con la nueva ley habrá sanciones para las empresas hasta de 128.000 millones de pesos.

Según Suescún Pozas, falta incorporar de nuevo esas enseñanzas sobre los valores éticos en todos los frentes, sobre todo en las universidades, sin importar la carrera que se estudie. “Debe existir una cátedra donde se les hable a los jóvenes del impacto y las consecuencias de incumplir las normas éticas en la sociedad”, dice.

CARLOS ARTURO GARCÍA M.
Redacción Economía y Negocios
En Twitter: CarlosGarciaM66

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