El bipartidismo se pone a prueba en España

El bipartidismo se pone a prueba en España

Sondeos indican que ganará el PP de Rajoy pero no conseguirá la mayoría. Requerirá pactar.

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19 de diciembre 2015 , 06:06 p.m.

Los 36 millones de españoles que están llamados hoy a votar por el Congreso de los Diputados –y por tanto al presidente del Gobierno– llegarán a la urna con tres temas en la cabeza: la economía, la regeneración política y el reto independentista catalán.

Todas las encuestas vaticinan que el Partido Popular (PP), de corte conservador y liderado por el presidente Mariano Rajoy, revalidará su victoria. Sin embargo, se quedará muy lejos de su actual mayoría absoluta y podrían perder el 31 por ciento de las curules, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

En España está prohibido publicar encuestas en la recta final de las elecciones. Los últimos sondeos indicaban que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) repetiría en segunda posición, pero muy de cerca lo seguía una nueva opción de centroderecha, Ciudadanos. Podemos, el partido de izquierda de Pablo Iglesias, sería la cuarta más votada. El ‘Periòdic d’Andorra’, sin embargo, ofrece un sondeo hasta el último día, y en su última entrega mostraba un repunte importante de Podemos y una caída en picada de Ciudadanos.

Esta cantidad de partidos de ámbito nacional conforma un inédito panorama en unas elecciones españolas. Y al escenario de los pactos también se agrega la alta cantidad de indecisos. Según la última encuesta del CIS, un 45 por ciento.

Hoy se sabrá si la campaña electoral ha servido para influir en dichos porcentajes. Ha sido una carrera plana, salvo por el puñetazo que recibió el pasado miércoles Rajoy en un acto en Galicia. El ataque fue perpetrado por un joven de 17 años. El otro exabrupto lo puso el único y agrio cara a cara entre Rajoy y Pedro Sánchez (PSOE). El socialista recurrió a la corrupción que ahoga al PP para poner contra las cuerdas a su opositor.

“El presidente debe ser una persona decente y usted no lo es”, le espetó Sánchez al criticarlo por no dimitir tras conocerse unos mensajes de texto suyos en apoyo a un extesorero del PP que confesó dar sobresueldos en negro a sus copartidarios. Rajoy respondió: “De una derrota electoral uno se recupera, pero usted no se recuperará de su frase ruin. Ha sido mezquino, deleznable y miserable”.

Rajoy ha utilizado la recuperación de la macroeconomía para venderse como el único garante de sacar a España de la crisis. Se trata, sin embargo, de una mejora que aún no llega a la calle y en pos de la cual, denuncian los sindicatos y los otros candidatos, se ha recortado en derechos sociales.

El FMI calcula que el PIB español crecerá un 3,1 por ciento, casi tres veces más que el de la zona euro. Por primera vez el Tesoro español ha cobrado por emitir deuda. Se trata de datos inimaginables hace cuatro años.

Y aunque el desempleo ha bajado ligeramente, el país ibérico triplica la tasa de personas sin empleo de los 34 países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). Las previsiones indican que para este año la deuda pública española será del 98,8 por ciento del PIB. En el 2011, cuando llegó Rajoy al poder, era del 68,5. Esto, a pesar de inmensos recortes como el que denuncia la Asociación Española de Directores de Servicios Sociales: más de 2.000 millones de euros.

Regeneración política

Que la corrupción protagonizara el cara a cara no es gratuito. PP, PSOE y casi todos los partidos tienen casos abiertos, y se trata de uno de los lunares más preocupantes del actual gobierno y del sistema político español. Tanto Podemos como Ciudadanos, que nunca han gobernado, llevan la lucha contra la corrupción como una de sus mayores banderas.

Se podría decir que el gran perdedor del cara a cara fue el bipartidismo que reina desde el final de la dictadura. La imagen de dos partidos tradicionales peleando beneficia a Podemos y Ciudadanos, que, por ejemplo, no tienen espacio en la información electoral de la radio y televisión públicas al no tener representación parlamentaria.

Se trata de un esquema de partidos y de instituciones que muchos califican de “vieja política” y que todas las formaciones aseguran querer cambiar, aunque ninguna explica cómo sería la eventual reforma constitucional que proponen.

Dentro de ese cambio, Albert Rivera, el carismático candidato de Ciudadanos, aseguró el miércoles pasado que “apoyar al PP o PSOE sería defraudar a la gente”, lo cual pone más incógnitas sobre los pactos. Si obtiene un gran resultado y se abstiene, bastaría para que gobernara la fuerza más votada.

Cataluña

Solo Podemos aboga por realizar un referéndum sobre la independencia. El PSOE propone que una nueva Constitución –la actual no se reforma desde los años 70– establezca un nuevo encaje territorial. Ciudadanos y el PP tienen una posición más inflexible, por lo cual un pacto entre estas dos formaciones implicaría mayor enfrentamiento con el gobierno regional de Cataluña.

CAMILO SIXTO BAQUERO M.
Para EL TIEMPO
Barcelona.

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