Vivir la Navidad sin destruir el planeta

Vivir la Navidad sin destruir el planeta

La industria se reinventa para producir con materiales menos nocivos. Regalos cuidan fauna y flora.

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18 de diciembre 2015 , 07:42 p.m.

“Barbie, terminamos. No salgo con chicas que deforestan”. Estas fueron las palabra de Ken, el novio eterno de la rubia norteamericana, en el 2011. Era un momento difícil de su relación, pero también para Mattel, el gigante de los juguetes que la diseña, que ese año vio cómo la ONG internacional Greenpeace intervino uno de los edificios con ese mensaje.

El motivo de tal performance era generar presión para que la compañía norteamericana dejara de empacar a sus famosas muñecas Barbie en las cajas producidas por Asia Pulp and Paper (APP), empresa acusada de contribuir a la deforestación de los bosques de Indonesia, donde viven especies como el tigre de Sumatra y el orangután.

La campaña global logró tal éxito que Mattel adoptó un plan para que sus proveedores papeleros no utilicen la madera de fuentes ilegales. Además, se comprometió a aumentar su uso de papel reciclado y a consumir productos avalados por el sello Forest Stewardship Council (FSC).

Incluso, actualmente la rubia de curvas de plástico cuenta en su casa con toda una gama de ‘mobiliario verde’, que se les ocurrió a los diseñadores polacos de la firma Miniio, quienes redecoraron su casa con muebles estilo Ikea con base en materiales ecológicos.

La transformación de Barbie no es el único caso de cómo la industria de la juguetería se mueve hacia unas formas de producción y concepción de juguetes acordes con el cuidado del medioambiente y el propósito global de frenar el calentamiento global, como lo propuso el pacto recientemente firmado por 195 países en París (Francia).

De hecho, a finales del 2014 Greenpeace logró otro de sus más fuertes éxitos en el mundo de los juguetes. Tras una presión de más de un mes, y con el apoyo de cerca de un millón de internautas, logró disolver la relación comercial entre Lego y la petrolera Shell, que tenía más de 50 años de historia.

La madera es amigable con el medioambiente y permite que los pequeños disfruten con sus formas modulares.

Hacia mediados del siglo XX, Lego comenzó a utilizar el logo de Shell en juguetes suyos como buques petroleros o algunas estaciones de servicio. La intención de Greenpeace fue impedir que Shell continuara “limpiando” su imagen a través de esa aparición en piezas didácticas cuando, de otro lado, esta empresa buscaba tener licencias de exploración y explotación de hidrocarburos en el Ártico.

Aunque Lego manifestó que la campaña de Greenpeace se debía dirigir directamente a Shell, al final no renovó su alianza comercial con la petrolera y se comprometió, según reportó la misma ONG, a producir una mayor cantidad de energía renovable y eliminar el petróleo de sus productos.

Sin embargo, no todas las fábricas de juguetes necesitan de la presión de las organizaciones ecologistas para modificar sus formas de producción, debido a que la conciencia ambiental continúa penetrando más y más en los hogares y niños.

Es el caso de la empresa estadounidense Kroom, que lleva una década manufacturando naves espaciales, rompecabezas y carros sostenibles con cartón reciclado en un ciento por ciento, y al menos en un 60 por ciento de papel reutilizado, pero que también centran sus esfuerzos de mercadeo en garantizar que sus juguetes no contienen materiales tóxicos que los niños puedan llevarse a la boca.

Otro de los grandes en el negocio de los juguetes ecológicos es la empresa alemana Grimm, especializada en inspirar a los más pequeños y entrenar sus capacidades psicomotrices con bloques de madera para levantar imaginativas construcciones y fabricar arcoíris o rompecabezas.

En la misma línea, Plant Toys comercializa desde caleidoscopios hasta cocodrilos rodantes, pasando por cohetes y canguros bailarines elaborados con madera extraída de árboles demasiado viejos para hacer caucho. Sus políticas exigen que para mantener la madera pura no se le añada al suelo ningún fertilizante antes de que los árboles sean cortados, utilizan pigmentos orgánicos y no emplean ningún químico que contenga materiales pesados. Además, participan en un programa de reforestación que ha plantado 40.000 árboles en los últimos ocho años.

La innovación en el uso del plástico también ha sido otro de los avances. Por ejemplo, Green Toys, de Estados Unidos, ofrece una gama de juguetes clásicos como camiones, tractores o cocinitas a base de plástico reciclado obtenido esencialmente de antiguos botes de leche o incluso hasta de vasos de yogurt. Con este uso disminuyen su gasto de carbono, ahorran energía y aminoran los vertimientos de residuos.

Otra de las tendencias es la construcción de juguetes con materiales como madera, que puedan durar 20 o 40 años. Esta es la intención de Ikonic Toys, una compañía holandesa que diseña y construye los clásicos trenes y pistas de carreras de autos para las nuevas generaciones.

En Colombia

En el país también comienza a entrar la tendencia de juguetes ecológicos. Según Sandra Bermúdez, gerente de la cadena de almacenes de diseño Eureka, estos elementos didácticos se definen principalmente por estar hechos de materiales naturales y biodegradables, como madera y cartón. “Un juguete ecológico es un regalo al niño y a nuestro medioambiente”, precisa.

Por ejemplo, en Eureka el 95 por ciento de los juguetes están armados con materiales que se pueden reciclar y cuyo uso tiene mayor duración que otros para que “no terminen en la basura en enero”, comenta la empresaria.

“En Eureka les decimos no al plástico y a las pilas en los juguetes. ¿Por qué? Porque a menudo el PVC lleva aditivos como los ftalatos, que son tóxicos. Las pilas contienen mercurio, cadmio y plomo, materiales tóxicos que nunca deben estar en manos de bebés o niños”, explica.

Otra iniciativa destacada de juguete ecológico nació en la Universidad Nacional, donde Daniel David Bernal, estudiante de Diseño Industrial de la sede Palmira, creó un prototipo de juguete del lagarto endémico llamado teyú para dar a conocer a esta especie en peligro, según informó esa alma mater a comienzos de este año.

El artefacto se hizo a partir de retales de madera aglomerada, desechos de marqueterías y carpinterías, botellas de gaseosa o empaques de otras bebidas.

Los juguetes de ‘foamy’ no son peligrosos porque no tienen bordes que atenten contra los niños más pequeños. Ana María García / EL TIEMPO

Generar una conciencia ambiental en los más pequeños para que se apropien de las especies en peligro de extinción o entiendan las problemáticas ambientales es parte de la filosofía de estas nuevas empresas de juguetes.

De hecho, expertos internacionales, como el indio Sudarshan Khanna, reconocido por crear la primera maestría en diseño de juguetes y juegos en el mundo, explicó, en una entrevista con EL TIEMPO, que tener juguetes con materiales reciclados y cotidianos les permite a los niños crear elementos lúdicos a su propio nivel, lo que les incentiva su creatividad.

Además, señala Bermúdez, de Eureka, “al escoger un juguete ecológico, estamos escogiendo una calidad de vida y les estamos ofreciendo lo mejor a nuestros hijos, inculcándoles el respeto a la naturaleza”.

Menos derroche en las fiestas

Las fiestas y celebraciones de fin de año, en muchos casos, son sinónimo de derroche y gastos excesivos, que se traducen en aumento de residuos sólidos, incremento del uso de electricidad en las casas y hasta de las emisiones de efecto invernadero por el aumento de viajes, tanto en carro como en avión, que se da en esta época.

Sin embargo, en este mes también se pueden adoptar ciertas costumbres que mitiguen los gastos desmedidos que tradicionalmente se hacen, especialmente ante las condiciones climáticas que actualmente enfrenta el país.

Durante este mes, y entre enero y marzo del 2016, el fenómeno del Niño llegará a su fase de máxima intensidad, por lo que se prevé que habrá un déficit en las precipitaciones de las regiones Andina y Caribe.

Esto se traduce en un riesgo de desabastecimiento en cerca de 300 cabeceras municipales y probabilidad de aumento en el número de incendios forestales, en un 90 % provocado por el hombre.

Lo crítico de esta época es que el mayor punto de desarrollo del Niño coincide con la temporada seca que tradicionalmente se vive en el país, por lo que las autoridades ambientales han lanzado una alerta a las comunidades para evitar el derroche de agua y luz.

Son varios los consejos que hay que seguir. Por ejemplo, decorar la casa con luces tipo led ahorra más del 50 % de energía; apagar y desconectar el árbol y todo el alumbrado navideño cuando no se está disfrutando de él; y evitar conectar un gran número de instalaciones a un solo toma, para evitar recalentamiento y cortocircuito.

En cuanto el agua, las alternativas son reparar cualquier grifo que gotee y asegurarse de cerrar bien las llaves, tomar agua lluvia para tareas como el riego del jardín o simplemente disminuir los tiempos de uso al bañarse o cepillarse los dientes. Respecto a los regalos y fiestas, las claves son utilizar papel reciclado para el empaque de los artículos, así como reducir el consumo de desechables en las reuniones familiares

Redacción Medioambiente*
* Con información de Efe

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