La condición humanoide

La condición humanoide

Lentamente despertaremos en un nuevo amanecer de la robohumanidad.

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18 de diciembre 2015 , 05:40 p.m.

He hecho predicciones anteriormente que preocupan, incomodan y hasta indignan a la gente. Pero esta vez mi pronóstico ha logrado una reacción diferente: aterroriza a las personas.

Por cuatro décadas, mi especialidad ha sido la detección de tendencias que pueden ser preocupantes para las ventas (en 1988, por ejemplo, le dijimos a Kodak que se olvidara de las películas, ya que lo digital era el futuro, y nos despidieron por eso). Nosotros nos guiamos por la cultura y percibimos cuándo emergen cambios profundos dentro del panorama de los consumidores. Tenemos una red global de 127 cazadores de tendencias y operamos en TrendTrecks: investigaciones temporales en las que exploramos lugares en donde el futuro se está manifestando en el presente. Una vez se sabe cómo reconocer las señales, es más fácil de forjar el molde del mañana. Ahora, algo que nadie parece estar dispuesto a creer: los robots vienen. Nos estaremos fusionando, acoplando y mezclando con ellos.

Piénsenlo, ya nos estamos mecanizando. Reemplazos de rodilla y cadera: no es la gran cosa. Un lector de contacto de Google que mide los niveles de azúcar en su sangre: está todo bien. El chip desarrollado en Suecia que con la punta del dedo les permite a los empleados abrir la oficina e iniciar la fotocopiadora: fácil. No obstante, ahora vayamos más adentro:

– Un sobreviviente de cáncer español recibió una primera prótesis de pecho de titanio impresa en tercera dimensión. Dentro de algunos años tendremos gente entre nosotros cuyos cuerpos serán parcialmente –quizá en su mayor parte– impresos en 3D.

– Científicos pioneros están desarrollando prótesis controladas por la mente, no por el músculo. En la Universidad de Johns Hopkins, un amputado de los dos brazos puede pensar “me gustaría un poco de ese café” y su cuerpo artificial podría responder. Hermoso. Ahora imaginemos aquellos con enfermedades en los huesos y en los músculos que se beneficien de extremidades hechas en el laboratorio. Imaginen el día en que podamos decir a nuestro cuerpo: “¡Vuela!”.

– En el Instituto de Tecnología Real de Melbourne (Australia), los investigadores han creado la primera célula de memoria electrónica. El cerebro biónico pronto estará aquí. ¿Quién no quisiera una mejora, algo que amplifique nuestra memoria? Y algún día podérsela pasar a nuestros hijos.

– ¿Y qué hay del implante cerebral inalámbrico, del tamaño de un grano de arroz, que, dicen los investigadores de Stanford, podría acabar con el mal genio? Imagine estar en capacidad de poder configurarse para sentirse optimista todo el tiempo. ¿Qué pasará con la industria farmacéutica multimillonaria que fabrica los medicamentos inhibidores de serotonina como Lexapro, Paxil, Zoloft y Prozac? Desaparecerán tan rápido como el mal genio mismo.

Aquí es donde lo realmente atemorizante inicia: ya no estamos simplemente tratando con partes corporales mecanizadas. Estamos haciendo una reingeniería de nuestras mentes, nuestros espíritus, nuestras almas. Nuestra especie está pasando de las “rodillas robóticas” al “cerebro robótico”: una mejora al cerebro que le dará más capacidad y lo volverá superior al cerebro con el que usted nació, un avance que le permitirá no tener que aprender sino simplemente cargar conocimiento en un milisegundo. Esto puede ser algo para acoger o dejar seriamente en el olvido.

Y no somos solamente los humanos quienes estamos evolucionando. Nuestros ‘amigos automáticos’ también lo están haciendo. Los indicadores tempranos de lo que va a suceder ya están a la vista:

– Robots adorables –Echo, Jibo, NAO y Pepper– están entrando a nuestros hogares para ayudar a nuestros hijos con las tareas y las historias de cama.

– En Japón, las enfermeras robóticas tienden a cuidar a los ancianos y a ser recepcionistas en los hoteles de lujo. No creo que sea necesario describir la manera como esta tecnología puede terminar en el desarrollo de robots sexuales. Deje que su imaginación lo lleve a una compañera perfectamente apropiada que conozca cada uno de sus deseos.

– En los laboratorios suizos, los robots han desarrollado tanto el sentido de altruismo como el del engaño por su propia cuenta.

Así que de vuelta a mi predicción, habrá una gran fusión/mezcla/unión en el futuro: humanos mejorados por la tecnología robot y robots con un poco de humanidad. Y después: la reproducción entre sí –su “ADN”, nuestro ADN: un nuevo ADN–. Una transformación de nuestra especie nos espera. El 2016 será el año en que el humano promedio, lentamente y con sueño, despierte en el nuevo amanecer de la robohumanidad.

FAITH POPCORN
Presidencia Ejecutiva, Faith Popcorn's BrainReserve.

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