Trago 'chiviado', una bomba de tiempo para su salud

Trago 'chiviado', una bomba de tiempo para su salud

En 2015 van 24.000 botellas incautadas por la Sijín. Sepa cómo reconocer el trago original.

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17 de diciembre 2015 , 08:49 p.m.

La actividad de adulterar y comercializar trago en Bogotá se ha convertido en un negocio ilícito tan rentable para los delincuentes como peligroso para quienes lo consumen.

Mientras un traficante recibe alrededor de cinco veces lo que invierte –según las investigaciones adelantadas por las autoridades–, los compradores terminan con dolencias que van desde un simple dolor de cabeza hasta la pérdida del conocimiento, pasando por fuertes mareos, vómitos y baja tensión.

Parte de esas ganancias –explican los investigadores de la Sijín de la Policía Metropolitana de Bogotá, expertos en el tema– son posibles gracias a que las organizaciones son familiares y a que no se requiere de gran infraestructura para su elaboración y distribución.

Para hacerse una idea de la magnitud del negocio ilegal, la Sijín hizo pública esta semana la incautación de 10.000 botellas de trago adulterado, junto con más de 8.000 elementos para hacerlo pasar como original, como etiquetas, cajas y tapas, de una banda que, en cuentas de la Policía, lleva al menos una década en ese negocio. La mercancía fue hallada en el centro comercial Sabana Plaza, centro de la ciudad.

Por este caso se logró la detención de una mujer encargada de su distribución. Sin embargo, el coronel Javier Barrera, jefe de la Sijín de la Policía Metropolitana de Bogotá, aseguró que “en las próximas semanas la justicia va a requerir a todos los que hacen parte de esa actividad ilícita. Estamos atacando toda la cadena criminal, no solo a los que venden el licor a los clientes, sino a quienes traen los insumos”.

La razón es que como en otro tipo de delitos, las organizaciones dedicadas a adulterar el licor están conformadas por al menos seis personas, cada integrante con un rol. Además de su líder, por lo general hay un socio inversionista, alguien que se encarga de la elaboración e impresión de etiquetas y sellos, un reciclador (quien entrega las botellas para el reenvasado) y el respectivo distribuidor. En otros casos también hay un ‘maquillador’ que altera fechas de caducidad para ciertos tragos.

¿Por qué es peligroso?

Son varias las razones por las que las autoridades están en alerta. La primera tiene que ver con la cantidad de sitios que han detectado donde se lleva a cabo esta actividad ilícita. Es tal la multiplicación que se han encontrado con que incluso los laboratorios ficticios se constituyen en el mismo bar donde posteriormente se comercializa.

También es motivo de asombro la cantidad de mercancía que ponen a la venta. En total, durante este año, ya son más de 24.000 las botellas –de vino, whisky, aguardiente y otros tragos, de marcas nacionales y extranjeras– que han sido incautadas en la ciudad por la Policía Metropolitana de Bogotá.

A eso se suma la manera como lo elaboran, los efectos para la salud, las consecuencias sociales que les dejan a la ciudad y la temporada decembrina, cuando la producción y las ventas se incrementan.

El licor se fabrica artesanalmente, sin ningún tipo de inspección y vigilancia, y en algunos casos se sigue utilizando el metanol o alcohol metílico, que es tóxico.

Además, se elaboran sin seguir las normas de salubridad, por lo que prácticamente todos los ‘laboratorios’ improvisados se ubican en bodegas o talleres que no son aptos.

Es por eso que una de las técnicas para saber si el trago que tiene en sus manos es o no original se logra verificando si hay partículas o residuos nadando en las botellas. Por lo general, los traficantes solo las reenvasan con el nuevo licor previamente producido en grandes canecas y tanques.

Verifique que sea original

Quizás la forma más confiable de verificar si el trago es original es comunicándose a la línea 587-7100, que le permite rastrear, mediante el número que aparece en las estampillas de renta de Cundinamarca, su calidad.

También, en el caso del whisky, revise que la tapa no se vea levantada y que las estampillas no tengan tachones o signos de manipulación.

Recuerde que entre botellas no deben tener el mismo número de lote. A cada una se le asigna uno distinto.

En algunos casos, cuando el trago es ‘chiviado’ la serie puede repetirse hasta para 300 botellas.

Si va a comprar aguardiente en caja, verifique que los bordes no se despeguen fácilmente y no se vea pegante a su alrededor.

Acérquela al oído y agítela, el licor no debe moverse de lado a lado pues están elaboradas en tetra pak y selladas al vacío.

La Policía aseguró que intensificará los controles en esta época en puntos de venta de licor, como por ejemplo los sanandresitos.

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Escríbanos a aleser@eltiempo.com y en Twitter a @alejandraPSG

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