EE. UU. y Cuba: el inicio de una nueva era de relaciones diplomáticas

EE. UU. y Cuba: el inicio de una nueva era de relaciones diplomáticas

Tras más de medio siglo, ambos Gobiernos dieron pasos clave para un 'deshielo' histórico.

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17 de diciembre 2015 , 07:03 p. m.

El 2015 entrará a la historia como el año en que EE. UU. y Cuba volvieron a darse la mano luego de 55 años de tensiones diplomáticas, las cuales incluyeron un embargo a la isla, que fue impuesto en 1961 y reforzado en 1992.

Ese más de medio siglo de confrontación comenzó su fin en diciembre de 2013, cuando Raúl Castro y Barack Obama tuvieron un cálido saludo en el funeral de Nelson Mandela en Sudáfrica. Ese gesto, aunque no dio pistas, fue un buen augurio para lo que se vendría un año después. (Lea también: Así se 'cocinó' el acuerdo político entre Estados Unidos y Cuba)

Fue en marzo de 2014 cuando el presidente Obama visitó al papa Francisco y le pidió interceder entre su gobierno y el de Cuba, por lo que el pontífice escribió una carta a los dos mandatarios en el sentido de comenzar un nuevo camino.

Gracias a esa intervención, Obama anunció, en diciembre de 2014, que las relaciones entre ambos países empezarían una ruta de normalización, la cual se inició con encuentros secretos en Canadá entre las partes. (Lea: La hoja de ruta en el diálogo de EE. UU. con Cuba)

“Cincuenta años de aislamiento no han funcionado. Es hora de cambiar el enfoque”, afirmó Obama, quien ordenó al secretario de Estado, John Kerry, dar comienzo a las conversaciones para dicha normalización.

Este anuncio del presidente estadounidense se dio tras llegar a un consenso con su homólogo cubano. “Esta decisión del presidente Obama merece respeto y reconocimiento de nuestro pueblo”, dijo Castro, quien agradeció la mediación del Papa. Francisco, finalmente, se mostró “vivamente complacido” por la histórica decisión.

Las muestras de normalización siguieron con las liberaciones del estadounidense Alan Gross, preso en Cuba desde 2009 por espionaje, y de tres presos cubanos en EE. UU. desde 2001, también acusados de ese delito.

Así mismo, Cuba liberó a 53 detenidos políticos incluidos en una lista que le entregó EE. UU. en 2014 .

Luego, durante el primer semestre del año, los negociadores lograron concretar una serie de acuerdos encaminados a descongelar más las relaciones. Entre ellos, el acceso del gobierno cubano a la banca de EE. UU. y nuevas reglas de funcionamiento para sus sedes. Así mismo, Washington dio pasos unilaterales como excluir a la isla de la lista de organizaciones terroristas y la emisión de acciones ejecutivas que suavizaron el embargo comercial.

El hecho más representativo dentro de ese proceso se dio el pasado 20 de julio, cuando se hizo oficial la normalización de las relaciones: ese día, la embajada de Cuba en Washington y la de EE. UU. en La Habana se abrieron formalmente, tras cuatro rondas de negociaciones entre altos funcionarios de los dos Gobiernos. (Lea también: La bandera cubana ya ondea en su nueva embajada en Washington)

Después, el 14 de agosto se realizó la ceremonia oficial de apertura de la sede diplomática de Estados Unidos en Cuba, con la presencia de John Kerry.

“Este es el momento de acercarnos dos pueblos ya no enemigos o rivales, sino vecinos. Es el momento de enarbolar nuestras banderas y hacer saber al resto del mundo que nos deseamos lo mejor los unos a los otros”, dijo en español Kerry en un emotivo momento, en el cual reiteró que Obama ha solicitado el levantamiento del embargo, petición que no se ha cumplido. (Lea: ‘El embargo ha sido siempre una calle de doble vía)

A corto plazo, el embargo parece no llegar a su final, pues depende del Congreso, el cual, de momento, es controlado por los republicanos, partido en el que aún pesa el anticastrismo. Además, hay demócratas a los que tampoco les interesa eliminar dicha restricción.

Así mismo, está pendiente el nombramiento de un embajador en la isla, pues, aunque Obama puede nominarlo, no hay oportunidad de que sea confirmado por un Congreso con esas características. Tampoco se espera una expansión de la representación diplomática estadounidense en La Habana, pues el Legislativo no le aprobaría al gobierno los fondos que se requieren.

Obama, por un lado, ha aliviado en algo los términos del bloqueo que pesan contra Cuba. Sin embargo, su eje aún está en vigor, hay límites en la cantidad de remesas que pueden ser enviadas y una serie de restricciones que impiden el acceso cubano al mercado de EE. UU. y viceversa.

Cuba, por su parte, exige la devolución de la base de Guantánamo, indemnizaciones por daños y perjuicios y discrepa en el tratamiento de los derechos humanos. A su vez, el gobierno de Estados Unidos insiste en el respeto por las libertades y la devolución de fugitivos estadounidenses asilados en la isla comunista, entre otros.

De todas maneras, el fin del embargo sigue siendo el punto de más atención en la normalización de las relaciones entre los Gobiernos, tanto para los partidarios como para los opositores. A Cuba le interesa la apertura política, pero aún más la comercial. El asunto genera más tensión, pues, incluso, desde el Congreso hay sectores que piden el fin del régimen castrista para eliminar el bloqueo comercial, por lo que, aunque la cruzada que han comenzado Obama y Castro es por lo menos audaz, será una dura batalla de la que van a depender de otros sectores políticos.

ELTIEMPO.COM

 

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