Deshielo entre Cuba y EE. UU. aún no se refleja en la calle

Deshielo entre Cuba y EE. UU. aún no se refleja en la calle

Tras un año de diálogo, cubanos no ven mejoras en su cotidianidad. Obama reitera levantar embargo.

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17 de diciembre 2015 , 07:02 p.m.

Justo un año después de que los presidentes Barack Obama y Raúl Castro anunciaron el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, rotas en los años 60, la esperanza despertada en ese momento se ha desvanecido por la lentitud de algunos cambios.

Aunque ha aumentado en un 50 por ciento el turismo y continúan las visitas de famosos estadounidenses a La Habana, al igual que más empresarios muestran interés en negociar con la isla, también crece el número de cubanos que se lanzan a la aventura para llegar a EE. UU. antes de que se “acaben” los beneficios a los inmigrantes. (Lea: Los acuerdos tras primer año del deshielo de la relación Cuba-EE. UU.)

El volumen de salidas es tan alto –45.000 personas en un año, incluidos los 5.000 varados en la frontera de Costa Rica y Nicaragua– que amenaza con convertirse en la segunda crisis migratoria desde la de El Mariel en los años 80, cuando partieron unos 120.000 cubanos.

Para quienes viven de un salario sin ayuda de remesas o negocios privados, llevar comida a la mesa es igual de complicado que antes. Para el Gobierno, estos 12 meses han sido muy productivos aunque repite que la normalización no será plena mientras exista el bloqueo. Su contraparte estadounidense insiste en su idea de “democratizar” la mayor de las Antillas.

El martes, el presidente Barack Obama decía que visitaría la isla en el 2016 si podía reunirse con opositores, que para su anfitrión son mercenarios a sueldo de Washington para derrocar el socialismo. Los disidentes que viven en la isla aseguran que la represión y las detenciones breves o preventivas aumentan.

Este jueves, con una nota oficial al Congreso de los EE. UU., el mandatario pidió nuevamente levantar el embargo a Cuba.

El paso previo fue la exclusión de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo. Hubo dos encuentros de Castro y Obama y sus cancilleres, visitas de ministros, funcionarios de alto rango y del papa Francisco, promotor del acercamiento.

Aumentó la cooperación en áreas de interés mutuo, como la seguridad aérea y de la aviación, la búsqueda de salvamento marítimo y aeronáutico, la lucha contra el narcotráfico, la inmigración ilegal y el fraude migratorio. Esta semana se acordó restaurar experimentalmente el servicio de correo postal directo.

Por su parte, Jeffrey DeLaurentis, encargado de negocios de EE. UU. en Cuba, destacó los acuerdos, pero recordó las divergencias sobre reclamo de propiedades y derechos humanos.

Un portavoz del Departamento de Estado abundada que su Gobierno espera que su contraparte comunista apruebe la unificación monetaria y que las empresas puedan contratar a sus empleados directamente y no a través de una agencia estatal. Agregó que Obama pidió que se facilite las actividades políticas, sociales y económicas de los 11 millones de
cubanos.

La Casa Blanca está interesada en “apoyar al sector privado y estrechar los lazos pueblo a pueblo” al tiempo que urge al Ejecutivo cubano a “hacer menos difíciles a sus ciudadanos comenzar un negocio, participar en el comercio y acceder a información online”, dijo DeLaurentis.

La prensa extranjera se hace eco de anuncios de aerolíneas interesadas en volar a la isla, de compañías de cruceros que quieren incluir a puertos de Cuba en sus itinerarios. Pero a la hora de la verdad, todo se retrasa más de lo que algunos quisieran. Solo hasta ayer, ambos gobiernos anunciaron un acuerdo para reanudar los vuelos comerciales.

Pero la medida no levanta la prohibición de Washington sobre el turismo en general a la isla.

Todo se mantiene igual

Marino Murillo, ministro de Economía y Planificación y vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, dijo que los indicadores de la economía en la capital mejoraron, pero aún no se reflejan en la vida cotidiana de los habaneros.
Según el secretario de la Conferencia Episcopal de Cuba, el padre José Félix Pérez, “hay muchas expectativas y algunas me parecen poco fundadas, porque hay quienes piensan que va a haber cambios en muy corto tiempo, pero han pasado 12 meses y no ha ocurrido nada sustantivo si hablamos de la gente normal que tiene que contar sus centavos para ver si le alcanza a fin de mes”.

El periodista y académico cubano Salvador Salazar dice que “más allá de algunos titulares grandilocuentes, falta casi todo por hacer”. Destaca que se han dado los primeros pasos hacia “lo que debe ser una relación civilizada en la que se hable y no se grite, se discuta y no se agreda”. También se frota las manos de alegría el incipiente sector privado.

En esa línea se pronuncia Rafael Hernández, director de la revista de pensamiento Temas. Hubo “un cambio muy grande” porque EE. UU. “cambió lo que hasta ahora era una política equivalente a la guerra por otros medios, a una donde el enfrentamiento y la diferencia se conducen por la vía del diálogo”.

Propietarios de ‘paladares’ (restaurantes), dueños de casas o habitaciones de alquiler montan hostales para recibir visitantes que no quieren ir a hoteles, bien porque es más barato estar en una casa o porque pueden ver de cerca cómo viven los cubanos, y que gracias a la nueva situación pueden anunciarse en el portal www.airbnb.com.

La isla recibió en los seis primeros meses del año cerca de 2 millones de visitantes, 300.000 más que en el mismo periodo del 2014.

Más pesimista es el balance de Arturo, un ingeniero de refrigeración de 60 años, que curiosamente coincide con el de Idania, una estudiante de turismo de 18. “No ha influido nada. Fue un día para poner una bandera y ya. Esperábamos más progreso, que las cosas cambiaran más. Se sigue culpando al bloqueo de todos los males, Cuba tiene muchas deudas, pero también le han condonado otras como hicieron España y Rusia, pero no nos llega al pueblo. La economía no se ha desarrollado. Se habla mucho, pero no hay nada concreto”, afirma la universitaria.

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO
Corresponsal EL TIEMPO
La Habana

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