Ojo de coleccionista

Ojo de coleccionista

Exposición sobre la mirada visionaria de Henry Vasnier con obras del siglo XIX y principios del XX.

17 de diciembre 2015 , 04:31 p. m.

“Encomiendo a Reims velar por el correcto mantenimiento de esta colección formada por mí con tanto cuidado. Debe ubicarse en un local conveniente donde se ilumine bien y quede sanamente instalada, de manera que estos cuadros y otros objetos de arte queden completamente seguros para su perfecta conservación; es decir, al abrigo de la humedad y del frío en el invierno y del calor en el verano, del exceso de calor de los calentadores y de los incendios siempre”.

Era la voluntad del coleccionista francés Henry Vasnier (1832-1907), cuando donó en 1907 unas 600 obras al Museo de Bellas Artes de Reims. Por muchos años esa institución resguardó celosamente el legado, hasta hace días cuando permitió que algunas de sus piezas más destacadas se llevaran al palacete Demoiselle, para la exposición Las pasiones modernas de un coleccionista audaz: Henry Vasnier.

Este lugar emblemático en el que vivió Vasnier, quien además fue uno de los directores de la casa de champañas Pommery, combina los estilos de Art Nouveau y Art Déco, que estuvieron en auge a finales del siglo XIX y comienzos del XX, lo que permitió a David Liot, Comisario de la muestra y Director de Museos y Patrimonio deDijon, establecer un diálogo cercano entre época y obra, pues Vasnier tuvo especial cuidado en hacerse a piezas representativas del momento.

Vasnier es descrito como un típico burgués, símbolo del coleccionismo, que adquiría obra de manera ecléctica aunque con clara vocación por el arte de su tiempo, sin que eso implicara que no se arriesgara a adquirir piezas que rompían con el hilo de su colección, según explica Catherine Delot, conservadora de Patrimonio y directora del Museo de Bellas Artes de Reims.

Con pintura, dibujo, grabado, escultura, cerámica y muebles, la exposición revela un tema clave por el que se inclinó Vasnier: el paisaje. Con este “género cristaliza todas las innovaciones del siglo XIX y afirma resueltamente su interés por la dimensión plástica, que fue asunto de debate en la primera mitad del siglo.

El coleccionista busca no solo las audacias de las vanguardias del siglo XIX, sino también el simple deleite visual: arte sensual, objeto de placer y afecto”, dice Liot.

Obra de Corot, Delacroix, Géricault, Millet, Courbet, Monet, Pissarro, Renoir, Sisley, Boudin, Gallé y Puvis De Chavanne, muestran que uno de los motivos por los que Vasnier se apasionaba por la naturaleza era porque sugería la inestabilidad del tiempo.

La pintura que elegía no eran de paisajes ‘planos’, sino con “efectos atmosféricos: albas, auroras, primeras luces blancas, crepúsculos y puestas de sol, que revelan su gusto por una naturaleza a la vez misteriosa y realista”. Si bien la exposición tiene obras menores, provenientes, por ejemplo, de escuelas nórdicas, reflejan su fascinación por los efectos atmosféricos.

Hay también una “tentación simbolista”, como la llama el comisario, manifestada en las adquisiciones de los últimos años. “Parece una vía disidente que va más encaminada a la imaginación que a otra cosa”.

En ese sentido, Vasnier se interesó por la presencia inquietante de la figura femenina, que aparece en cuadros en los que la silueta parece confundirse con el universo vegetal”, lo cual lo ponía cerca a un arte más poético y onírico, como el de Fantin-Latour.

Formas perfectas en objetos cotidianos también están presentes, en muchos casos moldeadas en cerámica por el escultor y ceramista Ernest Chaplet.

También ocupan un lugar central muebles que fueron encargados directamente por Vasnier a ebanistas, cuyas piezas eran consideradas verdaderas obras de arte. Entre ellas se encuentra, por ejemplo, la mesa de comedor llamada ‘Table aux herbes potagères’ y el bifé para porcelanas ‘Chemins d’automne’, creados por Emile Gallé en 1891, que además fueron presentados en el Salón del Campo de Marte en 1893 y 1893, al igual que una cómoda del mismo artista titulada ‘Le champ du sang’ o ‘Le sang d’Arménie’.

MELISSA SERRATO RAMÍREZ
París

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