Meluk le cuenta... (Increíble de principio a fin)

Meluk le cuenta... (Increíble de principio a fin)

Junior, asombrosamente, va ganando apenas por el gol que regalaron Armani y Henríquez.

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16 de diciembre 2015 , 10:34 p.m.

El final del partido fue tan increíble como el comienzo: Chará, de Nacional, solo, cara a cara con el arquero Viera, disparó para meter el balón en la red de Junior. Pero Viera, un viejo héroe local, impidió que la pelota congelara el infierno barranquillero. Le atravesó el cuerpo de acero a la bala que, de rebote, fue desviada. Otra atajada de Viera que vale como meter un gol.

Decía que este final del juego fue tan increíble como el comienzo, en ese primer tiempo en el que Junior redujo a su mínima expresión al superfavorito Nacional, que salió acobardado, arratonado y con los guayos al revés; recontratorpe con el balón y cometiendo errores más groseros que las palabrotas que, seguro, gritaban sus hinchas frente al TV.

A los 21 minutos, apenas a los 21 minutos, Junior ya ganaba 2-0 gracias a su control de balón, a su firmeza para tenerlo, a su juego abierto y, sobre todo, por aprovechar las vergüenzas, las espantosas fallas de Nacional. La primera, a cargo de Chará, que cada vez que agarró la pelota en el primer tiempo la volvió cuadrada. A los 14 minutos entregó mal, Toloza tiró un centro exacto y Ovelar anotó con un cabezazo sensacional.

Y luego, ese Nacional desfigurado y espantoso envolvió el 2-0 en papel de regalo, y con un moño inmenso. Armani le pasó la bola a Henríquez, que ni cuenta se dio de que la pelota le pasó por el lado y le llegó a Toloza. Él, ni bobo que fuera, la acomodó, certero, en el lugar más lejano del arco: 2-0 insólito, un loco video.

Junior era inmenso: claro y criterioso con balón; inteligente en el manejo de los tiempos y en la estrategia de defenderse con la bola con el 2-0 y bombardeando el área rival con centros disparados desde el juego abierto en las bandas. Y así Toloza tuvo el 3-0 dos veces más. Falló.

Y Nacional era pequeñito. Apostó a una formación defensiva, como en el 0-0 en Cali y en la derrota 1-0 en el primer juego de la semifinal contra DIM. No cerró las bandas, no controló los centros, no la agarró y la entregó fatal.

El partido era 3-0 o 4-0... Y no: en el segundo tiempo, Junior trató de mantener el partido esperando y contragolpeando y le dejó la pelota a Nacional. Y poquito a poquito, con Chará que en el intermedio sí se amarró el guayo derecho en el pie derecho y el izquierdo en el izquierdo, se quedó con la pelota y se fue yendo encima de Junior. El fútbol es tan noble que Chará, uno de los peores en el primer tiempo, logró el 2-1 que tiene vivo a Nacional en la final. ¡Y tuvo el empate en la última jugada del partido! A Junior le faltó cerrar el partido con otro de marca.

Así, el quizás mejor Junior de toda esta liga apenas ganó por la mínima diferencia al, tal vez, el peor Nacional de todo el campeonato, y que sigue siendo el favorito a pesar de ir abajo en la serie. Junior, increíble, va ganando apenas por el gol que regalaron Armani y Henríquez. Esa es la incuestionable realidad.

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
@MelukLeCuenta

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