'La calidad en la educación tiene que ser nuestra obsesión en el 2016'

'La calidad en la educación tiene que ser nuestra obsesión en el 2016'

La Ministra de Educación habla de los retos en sus primeros 15 meses al frente de la cartera.

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16 de diciembre 2015 , 08:22 p.m.

Ser Pilo Paga, un programa que ha becado a más de 12.000 estudiantes del país para que ingresen a la mejor educación superior; la intervención de universidades para sanear sus administraciones y la meta de lograr una educación de calidad son tan solo algunos de los retos de los que habló la ministra Gina Parody en entrevista con EL TIEMPO.

¿Qué le dejan 15 meses a cargo de la cartera de Educación?

El país está en un momento de transformación construyendo paz y equidad a través de la educación. Hoy, los colombianos saben que la mejor herencia que un país les puede dejar a sus jóvenes es la educación y que la diferencia entre los países ricos y los pobres está en el conocimiento. Todo esto es importante en una coyuntura económica y de construcción de paz.

¿Qué hizo usted para que eso sea posible?

Invertimos en excelencia docente. La tercera parte de los maestros en el país, unos 320.000, tienen la posibilidad de hacer una especialización o una maestría. Vimos muy comprometidos a los alcaldes y gobernadores en el tema de la educación como prioridad, en invertir las regalías en becas para los maestros.

También comenzamos a dar incentivos económicos a los profesores con cargo a la calidad. Los colegios que avancen en este índice tendrán incentivos para su planta, comenzando por los rectores. Pueden tener hasta un salario adicional.

Todo esto comenzará en febrero, cuando se conozcan los primeros resultados por parte del Icfes de las pruebas Saber de tercero, quinto, séptimo y noveno. Hoy, la calidad tiene que ser nuestra obsesión.

¿Esta transformación ha implicado también cambios en la manera de enseñar?

Sí, ya no es solo tener al niño en clase, sino garantizar que aprenda. Por eso estamos seleccionando a los mejores maestros en matemáticas y lenguaje del país, bajo el programa Todos a Aprender, que implementó María Fernanda Campos. Ellos formarán luego a 3.000 tutores e irán a 4.000 colegios a reproducir lo aprendido en las aulas.

¿Por qué es tan complejo el tema de la jornada única?

No hay justificación para que un niño que nace en un hogar rico tenga la oportunidad de ir a un colegio 8 o 9 horas, mientras que uno que nace en uno pobre asista 5 o 6 horas. Por eso es prioritario el tema de la jornada única. Este año terminamos teniendo 314.000 niños con este horario; superamos la meta, que era de 4 a 4,5. La meta para el cuatrienio es de 2’300.000 niños. Los papás podrán estar tranquilos de que sus hijos están estudiando. Otro gran reto es el de la infraestructura y la alimentación. Nos hacen faltan 50.000 aulas, por eso, nuestro plan es la construcción 30.000. Este año entregamos 1.500. Cada niño que esté en la jornada única debe tener un almuerzo nutritivo y de buena calidad.

Alianza Educativa, en cabeza de Luisa Pizano, nos está ayudando con acompañamiento pedagógico. La igualdad de oportunidades hace que sea el niño el que defina su futuro, y no las circunstancias del lugar donde nació, esto último no debe definir si usted va a la Nacional o a los Andes. Ese es el éxito de programas como Ser Pilo Paga.

¿Su mayor logro es Ser Pilo Paga?

Es un tema muy visible, pero hay otros logros que son igual de importantes, como la transformación que estamos haciendo con los maestros y los reconocimientos que les estamos dando. Ser Pilo Paga es una transformación muy grande. Nos están llamando países como México a que les contemos cómo es el programa para implementarlo en otras partes. Yo creo que eso va penetrar en toda Latinoamérica.

¿Cómo estamos en comparación con otros países?

Chile es el único país en Latinoamérica con jornada única, y se demoró 15 años en consolidar esto.

¿Todos esos avances cómo juegan de cara a la Ocde?

Para poder entrar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) tendremos que demostrar que nosotros sí nos estamos tomando la educación en serio y que tenemos las mejores prácticas. El comité de educación está conformado por Chile, que hoy es el país más educado de América Latina. También está Corea, que nos está ayudando con nuestros planes. Es muy importante aprender de las experiencias internacionales, sobre todo, de la educación en el posconflicto.

¿En todo esto participan las escuelas de paz?

Sí. Serán espacios para la construcción de paz. Nuestro proyecto de infraestructura es grandísimo. Tenemos que construir 30.000 aulas; este año ya entregamos 1.500. La siguiente licitación se cierra en enero del 2018.

¿Cómo van las alianzas público privadas para la construcción de infraestructura?

Bien. Estamos estructurando el proyecto financieramente. Eso tardará unos meses. Yo pienso que las primeras APP estarán al aire en unos 11 meses.

¿Qué se logró con la intervención de las universidades?

Logramos tener unos recursos adicionales para educación pública superior, como 700.000 millones de pesos más.

También tenemos herramientas mucho más fuertes de control y vigilancia que volvimos a utilizar, por ejemplo, con la Corporación Universitaria Rafael Núñez. Lo más importante es que logramos sacar la politiquería de las universidades públicas, como la del Pacífico y la del Valle. Fue un pulso fuerte, pero era necesario para que las universidades no se utilicen para hacer contratos, ni campañas con nadie.

¿Eso pasó con la universidad San Martín?

Ese fue uno de los retos más grandes del Ministerio. Era decir que no íbamos a permitir hechos de corrupción en universidades públicas y privadas. Los resultados se ven. Este año ya logramos graduar a muchos estudiantes y estamos en un proceso minucioso para establecer cuál es el siguiente paso para la Fundación San Martín.

¿El paro de maestros fue su momento más difícil?

Sí, pero siempre jugamos con las cartas destapadas, explicando la plata que teníamos en un momento difícil de la economía. La evaluación no fue negociable, no la quitamos, era un tema muy importante para la calidad de la educación.

¿El costo político fue alto?

Sí, pero a veces la calidad de la educación cuesta popularidad.

¿El país es consciente de la importancia del bilingüismo?

Sí. La gente tiene el tema en la cabeza. Este año trajimos al país 350 profesores de otros países y el otro año llegarán 600. La experiencia en los colegios es que los niños se les pegan a los extranjeros. He oído a niñas paisas con acento irlandés. Vamos a llevar a quienes mejoren a unas inmersiones con extranjeros durante tres semanas. Este año lo hicimos con docentes y fue muy exitoso. La idea es que 3.000 niños colombianos participen. A los 100 mejores los vamos a llevar a un campo de verano en Estados Unidos. El inglés no es un privilegio en un mundo globalizado.

¿Qué posibilidades tiene hoy un estudiante o un profesor que antes no tenía?

La posibilidad de beneficiarse del programa Ser Pilo Paga, acceder a becas de pregrado y posgrado, incluso en países como Francia (70) y Corea (3), a donde ya mandamos a los primeros beneficiados. También es importante la transformación que estamos haciendo del Icetex para que el crédito sea pagable para el estudiante luego de terminar su carrera, que sea un financiador amigable para la educación superior.

¿Qué se mejoró del programa Ser Pilo Paga?

Trabajamos en la educación vocacional a través de un programa que se llama Buscando Carrera. Asumimos el tema de que muchos de los jóvenes no están bancarizados. Recuerdo que en el primer momento nos tocó gestionar un plan de emergencia, y estamos ampliando los cupos de oportunidades para estudiantes y profesores.

¿Cómo estamos en el tema de deserción escolar?

En Ser Pilo Paga, fue de 17 jóvenes. Muchos, porque necesitan trabajar para ayudar a sus padres, pero, sin embargo, Colombia es un país en donde la tasa de retorno de la educación superior de las maestrías y de los doctorados es altísima, y eso hay que aprovecharlo el año entrante. El reto para el próximo año es lograr una Colombia científica.

¿De dónde va a salir la plata para todo eso?

Hoy somos el presupuesto más alto. La inversión de un niño en Colombia, a la tasa de hoy, es de 800 dólares; de uno chileno es de 4.000 dólares y de uno coreano, por encima de 11.000. El Gobierno sabe que la educación es lo único que nos va a transformar como sociedad. Por eso hay que invertir menos en fusiles y más en cuadernos y esferos.

¿Qué opinión le merecen la administración saliente de Óscar Sánchez en Bogotá y la nueva con María Angulo?

La administración de Sánchez lideró temas muy importantes como las becas a los docentes. Yo ya estuve reunida con el alcalde Enrique Peñalosa y lo vi muy comprometido con la educación. Yo sé que esta administración va a ser capaz de liderar muchos temas.

CAROL MALAVER
Redactora de EL TIEMPO
*Escríbanos a carmal@eltiempo.com

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