Editorial: Que siga la purga

Editorial: Que siga la purga

La justicia tiene que ser implacable contra los responsables del gigantesco robo a la Dian.

16 de diciembre 2015 , 08:10 p.m.

Inversiones fiduciarias, 'penthouses' suntuosos, caballerizas, fincas en tres departamentos, millonarios CDT y hasta flotillas de camiones con localizadores satelitales. Todo esto hace parte de la fortuna amasada, de manera a todas luces tramposa, por un puñado de funcionarios de la Dian que se alcanzaron a robar cerca de medio billón de pesos acomodándoles las llamadas devoluciones del IVA a empresarios sin escrúpulos.

Desconcierta no solo el tamaño del botín, sino el hecho de que, desde el 2009, hayan estructurado este saqueo del fisco sin que nadie se percatara. E indigna aún más enterarse de que, no obstante los procesos de extinción de 183 bienes por 12.000 millones de pesos que acaba de iniciar la Fiscalía, aún faltan por localizar 1.171 bienes, tasados en cerca de 300.000 millones de pesos.

Varios de los funcionarios involucrados, algunos de ellos del más alto nivel en la Dian, así como parientes de reconocidas figuras de la política, salieron incólumes de este escándalo. Otros, desoyendo las alertas del Gobierno, han logrado que prescriban las investigaciones disciplinarias en su contra o se venzan los términos de la acción penal, para pedir su reintegro. Da dolor de patria saber que esto está sucediendo, más aún cuando servidores como el exdirector de la entidad Juan Ricardo Ortega ya lo habían advertido.

En manos del Procurador y del Fiscal está el evitar que estos elementos vuelvan a la entidad y que el saqueo continúe. La Fiscalía ya inició la segunda parte de la ofensiva contra los implicados, y la Procuraduría acaba de nombrar a un agente especial para vigilar el caso.

Pero aún sigue pendiente ubicar a los grandes empresarios de la chatarra, el cuero, los textiles y hasta las esmeraldas, que se quedaron con cerca de 3 billones de pesos a punta de devoluciones fraudulentas y exportaciones ficticias.
Los nombres de algunos de los presuntos responsables, como el llamado ‘zar de la chatarra’, James Arias, y el textilero israelí Alberto Aroch, habían salido a relucir desde el 2013, en denuncias de este diario. Además de Blahca Becerra –ya condenada a 26 años de prisión–, señalada como cabecilla de la organización, que a todas luces no es el cerebro de este desfalco, entregó tres USB con los nombres e información contable de empresas que no han sido tocadas y se beneficiaron del saqueo. A esa cruzada también puede contribuir la Inspección General de Tributos, Rentas y Contribuciones Parafiscales (ITRC), del Ministerio de Hacienda, que ya les ha entregado insumos claves a las autoridades para identificar a algunos de los eslabones que hacen falta.

Si la justicia logra poner a buen recaudo a todos los corruptos que se enriquecieron a través, entre otros medios, de las mencionadas exportaciones ficticias, no solo sería aleccionador para quienes aún les pagan a contadores de confianza para hacerle trampa al fisco. También sería estimulante para aquellos que cumplen –como la inmensa mayoría de los colombianos– con el pago de sus impuestos.

Todo esto se traducirá, además, en más recursos para hacer carreteras de cuarta generación, colegios, viviendas de interés social, acueductos, y para ayudarle al país en el posconflicto, que, aparte de la buena voluntad, va a requerir de un importante presupuesto.


editorial@eltiempo.com

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