Polémica en San Andrés por túnel que iría de un hotel al mar

Polémica en San Andrés por túnel que iría de un hotel al mar

Raizales están molestos porque no les consultaron. Creen que se dio licencia sin cumplir requisitos.

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16 de diciembre 2015 , 05:30 p.m.

El túnel que construye un hotel bajo la vía circunvalar de San Andrés generó rechazo entre la comunidad y la protesta de un grupo de isleños, encabezado por la líder raizal Ofelia Livingston de Barker y el presidente de la Sociedad de Arquitectos e Ingenieros del archipiélago, Iván Cabrera Raad.

El paso peatonal subterráneo busca unir la entrada del hotel Blue Cove con el litoral de enfrente, donde ya fue construida una terraza marina, que también ha sido un motivo de discordia entre los raizales y la cadena On Vacation, propietaria del establecimiento desde 2010.

El conflicto cobra mayor relevancia, porque el hotel Blue Cove tiene una prolongada historia en San Andrés. Años atrás, el lugar estuvo en un proceso de extinción de dominio y fue administrado durante dos décadas por la Armada Nacional, cuya base naval en la isla colinda con esa propiedad.

La obra del túnel empezó el 2 de diciembre, pero Livingston asegura que los contratistas que la construyen no han fijado los avisos que exige la ley, en donde deben dar cuenta de sus especificaciones y licencias.

El gerente corporativo de la cadena, Germán de Pombo, ha declarado que sí tiene los permisos necesarios porque el Instituto Nacional de Vías (Invías) expidió una resolución el 20 de agosto, en la que da autorización provisional al hotel para hacer la intervención.

Pero Livingston considera que esto “no sería suficiente para arrancar la obra, porque ni Coralina –la autoridad ambiental de la isla– ni Planeación Departamental han concedido las respectivas licencias”.

Según el director de Coralina, Durcey Stephens, esta entidad no ha autorizado la construcción por parte del hotel, porque no le corresponde. “Hace unos años, ellos hicieron una consulta para saber si podían intervenir la vía y la respuesta fue negativa, porque no es nuestra jurisdicción”, dijo.

Como la vía perimetral de la isla tiene categoría de carretera nacional, todos los permisos deben tramitarse directamente con la Nación y no con las autoridades departamentales.

Stephens también recuerda que el sitio donde se está haciendo es una zona ya intervenida, pero al mismo tiempo reconoce que “habría complicaciones si la excavación afecta la roca coralina”. En efecto, este martes fueron encontrados pedazos de este material en la excavación.

Por esta razón, Coralina ordenó la suspensión de la obra, hasta que el hotel compruebe que tiene licencia ambiental. “La información que ellos nos han hecho llegar, que es la resolución de Invías, no tiene en cuenta ese aspecto”, explica el director de la corporación.

Además, manifestantes de la comunidad raizal habían expresado que, si la obra no se suspendía, ellos iban se iban a meter a protestar en el hueco, para obstaculizar su avance.

Entre tanto, Jack Housni Jaller, representante liberal de San Andrés en la Cámara, escribió en su cuenta de Facebook: “Un mensaje para los señores de On Vacation: es mejor respetar las normas, ya que los delitos ambientales se castigan con la expulsión del Archipiélago y la pérdida de la residencia”.

EL TIEMPO trató de contactar tanto a Pombo como al representante legal de la cadena, Camilo Mariño Hildebrand, para preguntarles por el alcance de la resolución y las licencias que están en duda. Ninguno atendió los llamados.

Posible detrimento y falta de consulta previa

Las dudas sobre la existencia de una licencia ambiental para la obra no son la única molestia de los isleños. El ingeniero Cabrera envió un derecho de petición a Invías en el que también hace otras preguntas.

Para él, la construcción implica un posible detrimento patrimonial, porque requirió romper parte de la vía pública que –dice– había sido pavimentada hace menos de seis meses.

“Si el Invías tenía conocimiento de la intención del hotel desde el 10 de noviembre de 2014, ¿por qué no previó esta situación?”, cuestiona el documento, con fecha del lunes pasado, que también advierte una posible falta de revisión por parte de esa entidad a los estudios y diseños de la obra.

Por otra parte, tanto Cabrera como Livingston se quejan porque “tampoco se surtió la consulta previa”. Este trámite es condición obligatoria para toda intervención de esa clase en San Andrés, puesto que el archipiélago es considerado un territorio étnico y, además, fue declarado reserva de biósfera por la Unesco hace quince años.

La comunidad espera un pronunciamiento oficial de la gobernadora Aury Guerrero, que había prometido reunirse este miércoles con Livingston y dos representantes de On Vacation, pero no pudo cumplir la cita porque tenía programado un viaje.

El dueño de la cadena hotelera, Carlos Londoño, y la gerente en San Andrés, Martha Durán, sí se reunieron con la representante de los raizales para iniciar un acercamiento, sin que hasta el momento haya avances significativos.

EDUARDO LUNAZZI
Para EL TIEMPO

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