Percepción de inseguridad alta en Bogotá no da tregua

Percepción de inseguridad alta en Bogotá no da tregua

Falta de coordinación entre Alcaldía, Policía y Fiscalía influyó en visión ciudadana de inseguridad.

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16 de diciembre 2015 , 04:51 p.m.

En seguridad, tema en el que un 19 por ciento de los encuestados por EL TIEMPO dijo que fue el factor en el que menos acertó el Alcalde, y calificado en promedio en 4,52 en una escala de 1 a 10, los resultados de otras encuestas y estudios son similares.

Según la directora de Bogotá, Cómo Vamos, en materia de seguridad hay resultados “preocupantes”. El porcentaje de la gente que se siente insegura en Bogotá es el más alto histórico, con 59 por ciento. Sin embargo, aclara que la victimización directa (personas que han sido víctimas de un delito) bajó en la ciudad y quedó en 20 por ciento (el más bajo histórico). Pero ¿por qué se disminuye la victimización y es la más baja históricamente, pero sube la inseguridad y es la más alta históricamente? Para Villegas, otros factores como la desconfianza hacia las políticas del Alcalde y la percepción de impunidad inciden en este punto.

“No necesariamente las personas víctimas son las que más inseguras se sienten. Hay otros temas que tienen incidencia, como la confianza en el Alcalde (que está en 18 por ciento, según Bogotá Cómo Vamos). Además, del 59 por ciento que dice sentirse inseguro en la ciudad, el 13 por ciento afirma no confiar en el Alcalde. Esa alta desconfianza influye en que la gente se sienta insegura”, dice Villegas.

Por otro lado, el hurto, que es el delito que más golpea a los bogotanos, aumentó en los últimos cinco años en un 63 por ciento, de acuerdo con el Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (CEACSC). En el 2014 fueron más de 27.000 robos los que fueron denunciados en la ciudad, mientras que para el corte de septiembre del 2015 iban cerca de 21.000. Las proyecciones para el cierre de año muestran que no habrá una gran diferencia entre el 2015 y el 2014, situación que se traduce en que la percepción de inseguridad se mantenga alta.

Para Villegas, hay otro factor que incide en esa curiosa relación entre victimización y percepción de inseguridad. “La percepción de impunidad es una variable que también juega a la hora de sentirme insegura, así la victimización baje. Un 82 por ciento considera que los delitos en la ciudad quedan en la impunidad”, indica.

En el mismo sentido, la encuesta de percepción y victimización de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) muestra que el indicador de denuncia llegó al 18 por ciento, el más bajo en las mediciones de la CCB. Ese estudio afirma también que el 55 por ciento de los encuestados dice sentirse inseguro en la ciudad, y es el porcentaje más alto en los cuatro años de la administración Petro.

Si bien es cierto que la impunidad aumenta en la medida en que las víctimas de delitos no denuncian, los bogotanos consultados por Bogotá, Cómo Vamos tienen sus razones para no hacerlo: de ese 20 por ciento de personas que fueron víctimas de delitos, el 60 por ciento no hizo la denuncia argumentando la falta de confianza en las autoridades, la falta de pruebas y la cantidad de trámites, por lo que aquí influye el papel que han tenido instituciones como la Policía y la Rama Judicial, que, aunque no están ligadas directamente con la Alcaldía, sí necesitan entrar en sintonía para cambiar esa percepción.

Expertos dan su visión

Solo el 2 por ciento de los encuestados por la Cámara de Comercio asegura que la inseguridad en Bogotá disminuyó. Además, los consultados por EL TIEMPO dieron una calificación en promedio de 4,52 a la seguridad. ¿Por qué?

Hugo Acero, experto en la materia, considera que fueron tres las causas principales: falta de liderazgo en el tema, desconocimiento del delito y falta de coordinación entre administración, Policía y Fiscalía.

“Las relaciones con la Policía en esta administración no fueron las mejores y también incidió no tener un equipo estable que manejara el tema de seguridad”, explica Acero al hablar de la rotación que tuvieron los cargos de secretario de Gobierno y de subsecretario de Seguridad.

Para él, se necesita un trabajo conjunto donde se involucre a la Fiscalía, la Policía y la administración. De igual forma opina Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), para quien hay “gran inefectividad” de la justicia criminal, pocos investigadores y fiscales y una política pública de seguridad “intuitiva”.

Además, señala Acero, hay que conocer el hurto. “No es solo un problema de presencia de la Policía. Se necesita un trabajo más profundo”, dice. Desde su perspectiva, es urgente atacar la venta ambulante y el desorden general de TransMilenio, a propósito de las cifras de la encuesta de la Cámara de Comercio que revelan que el hurto en el sistema pasó del 17 por ciento al 33 por ciento.

“La gente se cuela, bota basuras, hay ventas ambulantes… TransMilenio ha sido un foco de desorden y caos, y eso propicia la inseguridad”, manifiesta Acero. Así mismo, asegura que para reducir el delito en las calles hace falta organizar el espacio público, atender a los habitantes de calle y mejorar el alumbrado, con el fin de incidir directamente en las cifras de criminalidad.

¿Qué dice el Distrito?

La secretaria general del Distrito, Martha Lucía Zamora, asegura que, a pesar de que las grandes ciudades van a estar siempre expuestas a la delincuencia, esta administración realizó esfuerzos para reducir los índices de inseguridad, como ubicar cámaras de seguridad, realizar el cambio del alumbrado público a luces LED y aumentar la presencia de la Policía.

“Son muchos los mecanismos que se han ido implementando que han logrado bajar los niveles de delincuencia, y es una realidad, porque estos niveles son consultados por la Policía, son estadísticas oficiales y no los comentarios callejeros. Yo no estoy diciendo que no pasen cosas, pero que sí se ha hecho un esfuerzo completamente palpable y está determinado en esas cifras”, indica la secretaria.

Para ella, la percepción de inseguridad se ha mantenido alta por la influencia de los medios de comunicación al mostrar imágenes o videos de atracos y robos. “No es que esto no sea real, sino que esas imágenes son tan fuertes y alcanzan a afectar tanto a las personas que en cualquiera encuesta que se haga, a la persona lo primero que se le viene a la cabeza es lo que acaba de leer y ver, y nunca es su propia realidad”, dice.

“Ese tipo de situaciones generan esa sensación de inseguridad que muchas veces es más difícil de combatir que la real. La real se logra combatir con la Policía (…) pero esa sensación de inseguridad es la más difícil de reducir porque es la que está en la mente de las personas”, agrega.

Los retos y compromisos del próximo Secretario de Seguridad

Daniel Mejía, próximo secretario de Seguridad del Distrito, ha asegurado que es prioridad de la administración de Peñalosa mejorar en ese frente y volver a relaciones firmes con la institución policial. “Hay que rehacer la relación con la Policía. Ser su principal aliado, pero exigirle resultados”, puntualiza.

Igualmente, para mejorar la percepción de seguridad, Mejía anticipa que atacarán los 750 puntos más álgidos de crimen y recuperarán los 100 parques con mayor tasa de microtráfico. “Mi obsesión será que la gente se sienta más segura porque bajan las cifras de criminalidad. Hay cosas que no se pueden hacer de la noche a la mañana (…) pero la gente puede estar segura de que vamos a trabajar por la seguridad”, indica.

Según él, se atacarán todos los frentes de criminalidad “desde el inicio” de la administración e impulsarán reformas para que el sistema de judicialización sea más severo y efectivo, y se erradique la percepción de alta impunidad.

En la meta de los primeros 100 días de gobierno, Mejía asegura que trabajarán para desarticular las 10 bandas más grandes de robo de celular, el objeto que más les roban a los bogotanos, según estudios de la Cámara de Comercio, de Bogotá, Cómo Vamos y del Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (CEAECS).

Además, deberá enfrentar el reto de la baja denuncia, el uso de armas en el hurto callejero, que pone en riesgo la integridad de las víctimas, y la participación de menores en estos actos delincuenciales.

CRISTHIAN FRANCO CASTAÑO
ELTIEMPO.COM
En Twitter: @cristhianfrank

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