Editorial / A cuidar nuestra tierra

Editorial / A cuidar nuestra tierra

"Cada uno puede poner de su parte para reducir la fuerte presión que ejercemos sobre la Tierra".

16 de diciembre 2015 , 11:23 a. m.

Lograr un ascenso, agrandar la familia, aprender algo nuevo, viajar, enamorarse, divertirse, vivir más y mejor. Estos son propósitos que nos hacemos cuando se acerca el comienzo de un nuevo año.

Y como a muchos los asalta la sensación de que el tiempo cada vez pasa más rápido, no pocos se afanan por empezar a cumplir esos objetivos, mientras otros se lanzan a vivir intensamente cada momento, “como si fuera el último”, dicen.

En mayor o menor medida, a todos los mueve la misma consigna: lo importante es el ahora. Y aunque está bien disfrutar los instantes que dan sentido y sabor a la existencia, conviene que entendamos que no es posible actuar sin pensar en los efectos que a gran escala tienen nuestras acciones, particularmente hacia el futuro.

En París acaba de concluir la cumbre climática COP21, un encuentro al que asistieron representantes de todas las naciones con la mira puesta en evitar que el calentamiento global avance de modo tal que altere por completo la existencia como la conocemos. No es exagerado decir que el mundo se jugaba su supervivencia.

La masiva generación de gases de efecto invernadero, producto de cuanta actividad humana se ha puesto en marcha durante décadas en pos del desarrollo, ha elevado la temperatura del planeta y empezado a alterar su equilibrio, lo que pone en riesgo la vida de especies de fauna y flora terrestres y marinas y su capacidad para producir lo que se necesita para alimentar a toda su población.

Si bien el esfuerzo por contener este fenómeno sale de la firma de acuerdos entre gobiernos y la adopción de compromisos a gran escala, es innegable que cada uno puede poner de su parte para reducir la fuerte presión que siete mil millones de humanos ejercen sobre la Tierra.

Y ya que estamos en el momento de fijar propósitos hacia el futuro mediato e inmediato, conviene que cada uno se piense y asuma como ciudadano de este mundo, que entienda que cada acción que ponga en marcha debe tener la intención de ser amigable con el planeta.

Reducir el consumo innecesario; ahorrar agua, luz y recursos; usar medios alternativos de transporte para lo cotidiano; reciclar y llevar a cero el desperdicio tienen que estar atados a nuestros objetivos del nuevo año. De otro modo no será posible garantizar que las nuevas generaciones tengan un mundo en el que puedan enamorarse, construir una familia, crecer y ser felices. Con esta reflexión, y los mejores deseos para el año que comienza, me despido por ahora. ¡Que tengan todos muy felices fiestas! 

ADRIANA GARZÓN

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