El acuerdo de víctimas busca cerrar las heridas del conflicto

El acuerdo de víctimas busca cerrar las heridas del conflicto

Farc ayudarán en la búsqueda de cuerpos y reconstrucción de la infraestructura. Conozca las claves.

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15 de diciembre 2015 , 09:31 a. m.

Las víctimas, el tema central de este largo proceso que se inició el 19 de noviembre de 2012, tienen hoy por fin un marco que no solo las reconoce, sino que las repara y que busca garantizar la no repetición de las masacres, secuestros y múltiples violaciones de Derechos Humanos que se han cometido en Colombia en más de medio siglo de conflicto armado.

Después de 18 meses de discusiones sobre uno de los seis puntos más delicados de la agenda, el Gobierno y las Farc alcanzaron un paso clave e histórico más con la firma del acuerdo sobre justicia y reparación de las víctimas de esta guerra.

Además de hacer actos públicos de reconocimiento de responsabilidad y petición de perdón, a nivel local y nacional, para reparar a sus víctimas las Farc ayudarán en la búsqueda, ubicación, recuperación e identificación de restos de muertos o desaparecidos durante el conflicto.

Por otro lado, reconstruirán la infraestructura en las zonas más afectadas por la guerra, participarán en el desminado, en la sustitución de cultivos ilícitos y en la reforestación de los territorios dañados por la guerra.

"Dentro de estos compromisos se incluyen trascendentales acuerdos como la creación de un Sistema de Justicia, Reparación y Garantía de no repetición, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad; la Unidad Especial para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en razón del conflicto; la Jurisdicción Especial para la Paz y las medidas específicas de reparación", afirmaron los representantes de los países garantes del proceso.

El acuerdo prevé medidas de reparación de agentes del Estado y de sectores que participaron de manera directa o indirecta en el conflicto.

Los diálogos de La Habana están configurados para lograr la paz. Tenemos resultados tangibles y mucha esperanza flameando en la patria”, indicó el lunes a través de la cuenta de su cuenta de Twitter, alias Iván Márquez, uno de los negociadores de las Farc en La Habana.

El acuerdo prevé esencialmente que las víctimas accedan a la verdad, sean reparadas y reciban garantías de no repetición de violencia.

Restricción de libertad para delitos graves

Esta martes también se conocieron los detalles del trato que recibirán los responsables de delitos de lesa humanidad bajo un sistema de justicia transicional, punto que ya se había anunciado el pasado 23 de septiembre.

Aunque ese día se dieron las líneas generales de esa jurisdicción especial, que incluye penas alternativas de reclusión, y amnistía para los rebeldes que no estén implicados en acciones graves y solo se hayan levantado en armas, hasta este martes se dieron a conocer los pormenores.

Según el anuncio, la restricción de libertad por delitos muy graves será de entre 2 y 8 años.

Si bien las sanciones que impondrá el Tribunal Especial para la Paz a los guerrilleros y otros actores del conflicto tendrán un fin restaurativo y de reparación – obras que beneficien a las víctimas-, los delitos graves se sancionarán con restricción de libertad y de derechos –libertad de residencia y movimiento – por un periodo que irá entre los 2 y los 8 años, dependiendo del grado de participación en el crimen.

Si fue determinante, la restricción de libertad será de entre 5 y 8 años. Si la participación en el delito no fue contundente, la sanción será de entre 2 y 5 años.

El Tribunal Especial para la Paz determinará las condiciones de la restricción de la libertad y para acceder a estos beneficios será condición reparar a las víctimas y contar la verdad sobre los hechos.

Del escepticismo al punto de no retorno

Tres años atrás, el diálogo de paz arrancó con escepticismo y eran pocos los que creían que tuviera un final exitoso. El tono de la guerrilla durante los primeros meses seguía siendo combativo y se negaba a darse por “vencida”.

Pero con aplomo y paciencia, ambas partes han sobrepasado varios altibajos y han sobrellevado hasta las más duras críticas. Treinta y seis meses después del inicio de las negociaciones, un tiempo mucho mayor de lo que había dicho el presidente Juan Manuel Santos, casi nadie pone en duda que el acuerdo de paz va a realizarse.

Según la última encuesta de Gallup, el 52 por ciento de la población apoya los diálogos de La Habana.

Llegar hasta acá no ha sido fácil. En los primeros 18 meses de los diálogos, las negociaciones empezaron a desescalar hasta el lenguaje. Concesiones de uno y otro lado debieron hacerse y los primeros resultados empezaron a verse. (Lea también: En medio del escepticismo, el 2015 podría ser el año de la paz)

“No existe un acuerdo perfecto (…) esta es una negociación, no es la construcción de un mundo ideal, no es la construcción de una utopía, es un acuerdo de política para terminar con una situación de guerra. Ahí es necesario hacer compromisos", afirmó el lunes a la agencia Efe, el coordinador de las Naciones Unidas en Colombia, Fabrizio Hochschild.

Ese primer compromiso llegó el 26 de mayo de 2013 cuando las partes anunciaron el acuerdo parcial sobre “desarrollo y política agraria” que aborda, entre otros temas, el “acceso y uso de la tierra”, el origen de la desigualdad en el país.

De ese primer punto salió una reforma agraria para “cerrar la brecha entre el campo y la ciudad”.

Seis meses después, el 4 de noviembre de 2013 las partes anunciaron el logro de un segundo acuerdo denominado “participación política”, un avance en la inclusión y cambios institucionales para que nuevos partidos políticos, -en especial los que pueda formar la guerrilla tras la firma de la paz- puedan surgir, bajo “las reglas de la democracia”, según enfatizó Santos en su momento.

Para mayo de 2014, las Farc y el Gobierno anunciaron el acuerdo sobre drogas ilícitas en el que las Farc se comprometían a “romper cualquier relación con el narcotráfico”. El pacto también incluía un plan de erradicación manual de los cultivos ilícitos y de recuperación social y medioambiental de esas zonas, así como el desminado de los campos y la limpieza de los territorios que hubiesen sido afectados con minas antipersonales.

El cuarto punto aprobado vino después de 18 largos meses de discusión. El pasado 23 de septiembre se convirtió en una fecha histórica para el país. El apretón de manos entre el presidente Santos y el jefe máximo de las Farc, alias ‘Timochenko’ fue una señal de que el proceso de paz parecía estar en un punto de no retorno.

El proceso incluye elementos de judicialización, confesión de crímenes e instancias de reparación de las víctimas "aceptables" tanto para la comunidad internacional como para los colombianos.

Ahora, el cronograma para la firma de la paz parece cada vez más corto. El presidente Santos proyectó para el próximo 23 de marzo la terminación del conflicto. Por ahora, quedará pendiente el mecanismo de refrendación y la firma de la paz.

En el primer punto, el Gobierno ya ha adelantado parte de la tarea. De hecho, el lunes la plenaria del Senado aprobó el proyecto que regula el plebiscito por la paz, como mecanismo para refrendar los acuerdos de La Habana, solo en caso de que ambas partes así lo decidan.

¿Está cerca la paz? Todo indica que sí.

CINDY A. MORALES
Subeditora ELTIEMPO.COM
cinmor@eltiempo.com

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