'Quedaron contratadas plantas de tratamiento de Gachancipá a Mosquera'

'Quedaron contratadas plantas de tratamiento de Gachancipá a Mosquera'

El director de la CAR de Cundinamarca habló con EL TIEMPO sobre su rendición de cuentas.

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14 de diciembre 2015 , 08:05 p.m.

Alfred Ballesteros, director de la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca, presentó la rendición de cuentas de su gestión 2012-2015. En entrevista con EL TIEMPO, destacó el avance del proyecto de recuperación de la cuenca del río Bogotá y el aumento de la participación comunitaria en la implementación de proyectos ambientales.

¿Cuáles fueron los logros de su gestión en estos cuatro años?

Primero, adquirimos más de 100 hectáreas de predios en áreas protegidas, así como un banco de maquinaria para la atención de riesgos y emergencias con más de 40 equipos, con una inversión de 13.000 millones de pesos.

Se intervinieron múltiples fuentes hídricas para evitar inundaciones, y estamos construyendo muros que previenen situaciones de desastres y remoción en masa, en muchos municipios de Cundinamarca que tenían estas afectaciones en sus cascos urbanos o poblados. Yacopí, Topaipí, Cucunubá, La Peña, Villeta, Zipaquirá, entre otros.

¿En qué ha avanzado el proyecto de recuperación del río Bogotá?

Pasamos de las palabras a los hechos. Entregamos 52 kilómetros de adecuación hidráulica en el río Bogotá entre Soacha y la calle 80. El parque San Nicolás se encuentra entre estas obras.

Entregamos, para adjudicar, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Salitre, que tratará la mitad de las aguas que genera Bogotá. Se trata de una inversión de más de 400 millones de dólares.

Además, el 80 por ciento de los municipios de las cuencas alta y media del Bogotá tendrán solución para los problemas de aguas residuales. Quedaron contratadas las PTAR desde el municipio de Gachancipá hasta Mosquera, en casi todos los pueblos grandes de la Sabana, como Chía y Funza.

¿Cuál fue el papel de los ciudadanos en el cuidado del medioambiente?

Cambiamos la forma de hacer la gestión ambiental, que ya no fue desde el escritorio, sino con los actores sociales, con las juntas comunales. Les entregamos los recursos dentro de un proyecto que se denomina Escas (‘Emprendimientos sociales para la conservación ambiental’).

Así, las propias juntas comunales, con su mano de obra, se encargaron de recuperar la microcuenca del río, de cercar el nacimiento, de sensibilizar a la comunidad, de comprar los predios, y fue bien recibido por la comunidad, que se apropió de los problemas ambientales.

Aparte de eso, la plata se maneja con mayor transparencia y rinde mucho más porque es manejada por la misma comunidad.

¿Qué queda pendiente para los próximos años?

Falta mucho trabajo para la protección de nuestros páramos. El país tiene que avanzar en el pago por servicios ambientales.

Ninguna CAR del país tiene la capacidad para controlar las intervenciones que se dan en los páramos, sobre todo las agrícolas y ganaderas, porque hay personas que están allí hace décadas, es dueña legal de sus predios y esta actividad impacta de manera negativa la zona.

Las facultades de las CAR no permiten hacer un control. Ahí tenemos una deuda pendiente que preocupa, mucho pues de los páramos depende el 80 por ciento del agua para los habitantes del territorio.

La solución sería el pago por servicios ambientales, que el Ministerio de Ambiente modifique la norma y que los municipios y las comunidades se comprometan con este tema.

Otro pendiente es la recuperación de la laguna de Fúquene, en la provincia de Ubaté. Este es un ecosistema que generó afectaciones en los años 2011 y 2012. Aunque arrancamos las tareas, aún falta hacer mucho.

Por último, en Cundinamarca tenemos más de mil humedales significativos (grandes), y ahí nos falta muchísimo por hacer.

¿Qué va a pasar con la delimitación de páramos?

Tenemos en Cundinamarca cinco. Al Ministerio de Ambiente se le entregaron la información y los estudios para que se puedan delimitar los territorios, que aún no lo están, pues nuestros campesinos no saben dónde comienza ni dónde termina, y así cómo se puede controlar.

El Ministerio queda con la tarea, y será responsabilidad futura sacar la delimitación en firme, para que se pueda ejercer mejor control. Esa tarea es la que quedará pendiente para la próxima administración. 

EL TIEMPO

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