Editorial: El metro sube de tono

Editorial: El metro sube de tono

Peñalosa tiene argumentos para imponer el metro elevado, pero ello no justifica su tono pendenciero.

14 de diciembre 2015 , 07:41 p.m.

El alcalde electo de Bogotá, Enrique Peñalosa, ha vuelto a alborotar el avispero con sus recientes declaraciones sobre el metro para la ciudad. Aunque esta vez fue más preciso en torno a las intenciones que tiene frente a una obra que se viene planeando desde hace más de medio siglo, aún hacen falta explicaciones y un tono menos pendenciero para defender la iniciativa.

En efecto, el mandatario elegido mayoritariamente por los bogotanos fijó desde la campaña una postura que hoy defiende con razón: le dijo sí al metro, siempre y cuando este fuera elevado y no subterráneo, como lo estructuró la administración saliente.

Y acierta en cuanto a que eso fue lo que la gente votó, hasta cierto punto. Pero también se ha de entender que las campañas aguantan todo y que la gente no siempre diferencia una propuesta de otra, mucho menos cuando detrás de ellas hay componentes técnicos difíciles de digerir.

En declaraciones a este diario, el exalcalde reiteró que el metro irá por encima del suelo, que se hará en dos fases –la primera, entre Bosa-Kennedy y la calle 26 con Caracas, y la segunda, hasta la calle 100– y que el retraso en la licitación frente a lo previsto inicialmente será de apenas tres meses.

La justificación esencial para este ajuste del modelo, según Peñalosa, es el costo y el tiempo de ejecución de la obra. Y, dados los nubarrones que se ciernen sobre la economía en general, este no resulta ser un tema menor, máxime cuando será la ciudad la que asuma los sobrecostos de un proyecto billonario; eso tienen que saberlo los ciudadanos. “Que nos guíe la razón y no la emoción”, ha dicho el alcalde entrante.

Donde yerra Peñalosa es en su defensa del metro elevado. Alguien que, como él, tiene argumentos técnicos de sobra para asimilar las críticas no puede salir desafiante a imponer sus puntos de vista, como lo hizo ayer. Se puede disentir del proyecto avalado hasta el momento, pero demeritarlo de esta manera no va con el talante de su investidura y así, más bien, se expone a terminar en el mismo nivel de sus contradictores, en especial del alcalde Petro, que desde ya anuncia marchas en pro del metro, más como estrategia de campaña presidencial que como acto de responsabilidad con Bogotá.

Los estudios que adelantaron Movilidad y el IDU son, hasta donde sabemos, serios, bien intencionados y ejecutados por firmas responsables durante casi una década. De allí se nutrió el actual gobierno para proyectar una primera línea de metro de 27 kilómetros, desde Bosa hasta la calle 127, estudios que, a su vez, fueron avalados por importantes universidades de la capital. Todo esto hay que tenerlo en cuenta.

Ahora bien, gústenos o no, el nuevo alcalde es Peñalosa; él y su equipo son los responsables de la licitación y del arranque del megaproyecto. Lo deseable, para tranquilidad de todos, es que se den las explicaciones suficientes acerca del alcance y los beneficios de lo que se vaya a hacer. Solo así la ciudadanía entenderá y aceptará lo que venga.
A juzgar por su trayectoria pública, a Peñalosa lo obsesiona mucho más TransMilenio que el metro. A propósito, cabe especular con que si los últimos gobiernos de la capital se hubieran empeñado en fortalecer decididamente el sistema de buses articulados, seguramente hoy el metro gozaría de mejor salud.


editorial@eltiempo.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.