'Pequeños genios' de las TIC, futuros emprendedores

'Pequeños genios' de las TIC, futuros emprendedores

Este programa es la muestra de que en Colombia existe 'madera' para la innovación tecnológica.

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14 de diciembre 2015 , 05:43 p. m.

Linda Mónoga, de diez años de edad, llega todos los sábados al punto ViveLab del MinTIC, ubicado en Real de Minas, al sur de Bucaramanga, saluda a sus compañeritos y se ubica en la sala de capacitación.

Sus pequeños pies aún no tocan el suelo cuando se sienta pero su imaginación ‘derriba’ el techo, pues quiere aprender el lenguaje de programación en plataformas virtuales y usa el método de aprendizaje Applicate, creado para emprendedores digitales por el ingeniero Sebastián Gómez.

Como Linda, hay 30 niños que no sobrepasan los 15 años y aspiran a ser artistas gráficos, programadores o diseñadores de software. Carlos y Felipe, dos compañeros, se vincularon al proyecto que dejó un videojuego como resultado en su primera fase.

Se reúnen los fines de semana con Sebastián Gómez, su mentor, y quien con apenas 28 años aplica su enseñanza lúdica en los jóvenes.

Con su ingenio e irreverencia Sebastián creó una metodología de estudio que en nada se parece a lo que los docentes convencionales muestran en sus clases.

El típico inicio de cualquier clase acá es reemplazada por la premisa “¿Qué quieres hacer hoy?”. Con tres sencillos pero efectivos mensajes: “Tú puedes…’ ‘Intenta’… y ‘Ejercita un rol’ ” el instructor anima a sus alumnos a aprender jugando. Ahí, la práctica supera la teoría.

Al decir ‘Tú puedes’, el profesor pretende quitar los miedos que puedan perturbar la creatividad del niño y lo acerque al vuelo de la imaginación. “En este punto se demuestra que es posible aprender si se tienen las ganas y por eso se debe empezar desde una edad temprana para estimular su conocimiento”, señala Gómez.

Con un tono suave, anima a sus pupilos a crear con los equipos de diseño sus propios videojuegos, desde la escritura de guiones, dibujo digital, modelado en 2D y 3D, animación, programación y musicalización que se hacen bajo las herramientas en ViveLab.

Tras una breve introducción, que los jóvenes entienden de inmediato, el docente pasa por cada puesto para guiarlos y sugerir modelos y técnicas más eficaces.

En esta instancia de clase los jóvenes más experimentados, que comenzaron desde sus inicios con el ViveLab, ya enseñan a los más pequeños y se retroalimentan entre ellos.

No tienen límites

Desde que nació el programa, Sebastián Gómez ha quedado impactado por el alcance de su método, pues asegura que la imaginación de sus estudiantes no tienen límites y que cada día que pasa con ellos, los ve cada vez más autónomos.

Esto lo ha convencido de que en Colombia existe ‘madera’ para la innovación tecnológica.

Si bien son varios los actores involucrados en la consolidación de este proyecto, como la Alcaldía de Bucaramanga, las Unidades Tecnológicas de Santander (UTS) y el Ministerio de Tecnología de la Información y Comunicaciones (MinTIC), él asegura que son los padres de familia los principales motores de sus hijos, pues contribuyen con el proceso formativo de estos pequeños genios.

“Creemos que después de que existan los recursos, las ganas y el apoyo familiar, los estudiantes se van a sentir muy motivados y van a comenzar a realizar sus emprendimientos digitales. Queremos que a través de este programa se cubra el déficit de programadores e ingenieros que tiene el país” explica Sebastián desde su oficina, pues tras el vidrio lo esperan sus alumnos para continuar la clase.

Uno de ellos que sobresale entre los demás por su sombrero verde es Kevin Chapeta, de 13 años. ‘Teemo’ como le gusta que lo llamen, quiere ser diseñador gráfico y a su corta edad es creador de niveles de un videojuego en el que los niños conocen y fomentan las veedurías ciudadanas y los mecanismos de participación.

Aunque no conoce el nombre técnico de su apoyo en la creación del videojuego, ‘Teemo’ valora su participación, pues algunos detalles de esa plataforma nacieron de su dedicación.

“Yo diseñé esta mariposa –señalando con su dedo la pantalla del computador–, ella vuela, se detiene en el aire y da un giro”, agrega el ‘gomoso’ de la tecnología.

Tras casi dos horas de clase, el profesor termina la jornada adelantándoles a los niños el tema del próximo encuentro para que consulten en internet y lleguen al salón con nuevas propuestas.

En el futuro, el profesor espera que su metodología llegue a todo el país, para lograr un impacto masivo que se encamine hacia el desarrollo tecnológico. Sebastián cree que la relación entre tecnología y educación puede generar una dinámica que tenga un efecto en el mejoramiento del entorno social en Latinoamérica.

DIANA MARCELA CLAVIJO
Para EL TIEMPO
Bucaramanga. 

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