La paz que piensa Martha Nussbaum para Colombia

La paz que piensa Martha Nussbaum para Colombia

La filósofa norteaméricana está en Medellín para contribuir al debate académico del posconflicto.

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13 de diciembre 2015 , 12:41 a. m.

En enero de este año, cuando la Universidad de Antioquia y el Parque Explora invitaron a Medellín a la filósofa norteamericana Martha Nussbaum, sabían que no podían esperar de esta pensadora universal un análisis minucioso sobre el proceso de paz en Colombia, por ejemplo, cuando la de diciembre sería su primera visita al país y la segunda a Suramérica.

Pablo Patiño, profesor de la facultad de Medicina, le escribió el primer email, con algo de expectativa porque aceptara la propuesta de académicos colombianos. La conoció a través de solo uno de los debates por los que la mujer, nacida en Nueva York, ha dado la pelea: Que la educación sin fines de lucro es un elemento central para el futuro de las democracias.

Pero Nussbaum es un universo heterogéneo. Su nombre resuena en las esferas de los que defienden la educación pública y abierta, en las de la filosofía política y los derechos humanos, en las de las teorías del desarrollo, entre los que luchan por la equidad de género, en el análisis franco y profundo de las emociones y hasta en el teatro ‘newyorkino’, por donde pasó siendo una joven estudiante, con talento para las artes escénicas y el canto.

Sus ideas han sido en los últimos cinco días protagonistas de los debates académicos de Medellín. La filósofa tuvo una agenda intensa, que incluyó la entrega del Doctorado Honoris Causa en Filosofía de la Universidad de Antioquia, un diálogo público en el parque Explora llamado "La inteligencia de las emociones: La ira y su contrario" y mañana, en el Paraninfo de la Universidad de Antioquia, conversará con el gobernador, Sergio Fajardo, sobre por qué el amor es importante para la justicia.

Según Pablo Patiño, Martha Nussbaum, con sus pensamientos y reflexiones, le ha ayudado a la ciudadanía, sobre todo, a reflexionar sobre el momento histórico hacia la paz que vive el país. Así respondió sobre sus ideas a medios locales.


¿Qué emociones tendría que buscar un país en proceso de paz como Colombia?

En todo país hay conflictos, entonces no pienso que haya nada diferente aquí, pero un país que está en proceso de paz necesita cultivar un espíritu de amor por sus ideales y necesita vivir el temor a otros. Por eso, hay que fomentar la empatía, la comprensión por los otros, y creo que todo eso es tan cierto en una nación estable, como Canadá, como en una nación como esta.

¿Cómo llegar a controlar las iras antes de firmar un proceso de paz?

Escribí un libro sobre la ira y el perdón que saldrá en abril. Mi punto de vista es que la ira es algo inútil y dañino, que probablemente tiene una tendencia innata y que debe opacarse desde muy temprano. Sabemos que hay culturas que retratan la ira como algo masculino, como Estados Unidos, donde ser un verdadero hombre significa tener ira. Sin embargo, en la Antigua Roma, si bien se enfadaban, consideraban que era una falla, una debilidad, decían incluso que era femenina, se sentían avergonzados de ella. En las escuelas y en las familias deberíamos tomar acciones para que lo mismo ocurriera.

¿Cómo concibe usted el perdón?

El antídoto para la ira es el perdón. Si miramos la tradición histórica del perdón está usualmente asociada con un proceso en el cual la persona que hizo el mal tiene que rebajarse, confesarse, arrepentirse, prometer no volver a hacer. Sin embargo, normalmente esto se vuelve una nueva forma de ira, de manera que hay que evitarlo. La ira puede mutar en un tipo de perdón que es muy demandante y no muy generoso. Lo que prefiero es el espíritu de la generosidad y del amor.

En el debate de la utilidad de las ciencias básicas y sociales algunos plantean para qué los filósofos ¿Cuál es su respuesta?

Los grandes defensores de los filósofos son los grandes científicos, porque entienden la relación cercana entre un pensamiento científico profundo y el rigor de la filosofía. Ellos también entienden cómo la imaginación científica está de cerca a la imaginación de las humanidades. El problema real es que hay gente que busca una ciencia que tenga unos resultados muy rápidos. Ellos ya ni siquiera quieren a las ciencias básicas.

Usted ha dicho que leer literatura, novelas sobre todo, potencia la capacidad de imaginar. ¿Por qué resulta importante imaginar en la coyuntura de estos tiempos?

Incluso para hacer dinero necesitamos imaginar cosas. Hay incluso experimentos que demuestran que la gente que lee novelas tienen más intercambio con más personas y por lo tanto más entendimiento de los demás. En cualquier parte de la vida, esta capacidad para entender a alguien que no es como el que uno conoce es importante. Los ciudadanos tenemos que ser capaces de imaginar la posición de los otros en nuestra sociedad. 

MEDELLÍN

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