Matisyahu sigue fiel a su onda mística

Matisyahu sigue fiel a su onda mística

El cantante que unió el 'reggae' con la filosofía hasídica y otros elementos vuelve a Colombia.

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12 de diciembre 2015 , 06:30 p.m.

Antes de que el llevar barba frondosa se convirtiera en una moda hipster, Matthew Paul Miller, conocido por su nombre hebreo de Matisyahu, la llevaba consigo como un símbolo de sus creencias y su herencia judías: era un cantante de ‘reggae’ y ‘beatboxing’ de 26 años que lucía como rabino y que cautivaba a la escena alternativa de Nueva York en la década pasada.

Pero cuando el asunto de la barba y la ‘kippah’ se volvió el plato exótico de los medios, el entretenimiento viral del día (como los videos de gatos o PSY), Matisyahu decidió guardar sus símbolos en el clóset. No faltó entonces quien lo señalara como un fraude. Pero lo que muchos no entendieron es que el monje siguió en su interior, y sus letras se hicieron aún más profundas.

“La barba se convirtió en un ídolo por sí mismo (...), me la quité para desconectarme de la cultura ‘mainstream’”, sostiene el cantante, hoy de 36 años.

Han pasado más de tres años de ese cambio radical que redujo su presencia mediática, pero que le permitió grabar dos álbumes y seguir de gira, como ahora que viene a Colombia para un concierto en Bogotá y otro en Medellín (ya había sido parte del cartel de Estéreo Picnic en el 2010).

Probablemente, el título que mejor lo define es el del disco que publicó en el 2012: ‘Spark Seeker’, ‘el buscador de la chispa’: “Para obtener una llama, debes empezar por una chispa. Cada persona es un fuego individual, pero muchos están esperando una chispa que los encienda. La música es una chispa, especialmente la que surge de forma auténtica. En la cábala y en el misticismo judío, la chispa enciende la llama sagrada. El trabajo de una persona sagrada es encontrar las chispas y estar lista para levantarlas y proyectarlas”.

El mundo hasídico llegó a él con fuerza en plena adolescencia, recuerda: “Fui a Israel cuando tenía 16 años y ese fue el momento en el que empecé a identificarme con mi herencia. Empecé a preguntarme por mi identidad y de dónde vengo, para hacer conexiones con mi pasado”.

Su sonido, que desde la década pasada conjuga tantas fuentes, es en sus palabras “muy ecléctico porque toma elementos de muchas partes para crear uno nuevo. Me gusta probar cómo suenan diferente las canciones cada año, intentando mantener la esencia original que transmitieron. Al principio fue muy reggae roots (raíces del reggae) (...). Como desde un comienzo me he inspirado por tantas músicas, el resultado es inevitablemente una mezcla de muchas cosas”.

Parte de esa paleta de sonidos de Matisyahu se debe a la gente con la que trabaja: desde el Dub trío, una banda que combina dub y punk y se convirtió en su grupo base, hasta la colaboración electrónica de The Crystal Method, los productores de reggae Sly & Robbie, así como el de vanguardia Bill Laswell.

Una de esas colaboraciones (con el beatboxer Kenny Muhammad y el rapero Akon) transmitió un mensaje similar al que ha cultivado el director Daniel Barenboim con la West Eastern Divan Orchestra: musulmanes y judíos pueden crear juntos.

“Eso ocurrió hace mucho tiempo (...). Kenny es un musulmán oriundo de Harlem, no estamos hablando de los musulmanes que pintan en las noticias, y lo que sentí entonces es que la música puede ir mucho más allá. A través de las emociones humanas y el espíritu, de la historia y de las fronteras de las naciones, llega al corazón de la gente. Es importante la continuación de esta idea de paz en el mundo, que la gente intente crear algo junta”, sostiene Matisyahu.

Agrega que “se trata de ponerse en los lugares y en las situaciones en los que no has estado, no andar por ahí predicando sin saber. No se trata solo de cantar para hippies en festivales acerca de paz, sino cantar para gente que tiene problemas reales”.

No se trata de un discurso judío. Su música puede ser escuchada y entendida por cualquier persona, afirma: “Las filosofías hasídicas, en las que estoy involucrado muy profundamente, no requieren ser vistas desde un punto de vista intelectual, sino que se trata de las realidades que vive la gente. Por eso, canto sobre cosas que resuenan de forma muy fuerte en las personas que no saben que tienen ya ese conocimiento de forma muy intuitiva”.

Tras el cambio, además de una serie de apariciones en el cine –una de ellas muy contraproducente como un rabino exorcista en la cinta de terror The Possession (2012)–, Matisyahu parece más cerca de sus fanáticos y menos del fenómeno: “Pienso que la gente que me conoce realmente y ha oído mi música entiende que todo ha continuado y que no estoy asustado de absolutamente nada. Así suene a cliché, no hay que juzgar un libro por su portada, todo es más de lo que ves”.

Akeda
Matisyahu

Su último álbum, del 2014, es más profundo que ‘Spark Seeker’ (2012), al que él considera ‘más popular’: “Estas canciones van aún más profundo, con más producción, pero también con más espacio y capas. Además, es un disco que se hizo en vivo en el estudio, no es digital”, explica el artista. Hay presente un mensaje positivo en cada corte.

¿Cuándo y dónde?

Viernes 29 de enero en el Teatro Metropol, en Bogotá (calle 24 n.° 6-31). Boletas en Tuticket.com.
El 30 de enero se presenta en la sexta edición del Grove Festival, en Medellín, junto a Ojo de buey (Costa Rica), Mística Providencia, La Fragua, entre otros. Boletas: Ticketexpress.com.co.

CARLOS SOLANO
Cultura y Entretenimiento

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