Presidenciables de la Unidad Nacional se asoman al ruedo

Presidenciables de la Unidad Nacional se asoman al ruedo

Aunque parezca prematuro, hay movidas en los partidos para buscar al sucesor del presidente Santos.

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12 de diciembre 2015 , 06:22 p. m.

Además de Germán Vargas Lleras, de quien nadie duda que irá por la Presidencia en el 2018, los nombres de Humberto de la Calle (el hombre de la paz, liberal) y de Mauricio Cárdenas (el hombre de la economía, conservador) van a saltar a la arena política para esa contienda presidencial, dentro de unos meses.

Ninguno de los dos acepta todavía esa posibilidad, porque andan ocupados en asuntos de Estado y la ley les prohíbe cualquier clase de proselitismo, pero bien sus partidos o ellos mismos ya están en la tarea de agitar sus nombres. Y ambos creen, en el fondo, que tienen el beneplácito del presidente Santos.

De la Calle es la esperanza liberal. Líderes de ese partido como el expresidente César Gaviria y Horacio Serpa, codirector de la colectividad, quieren verlo como el primer Presidente del posconflicto.

La hipótesis es que De la Calle, que ha liderado las negociaciones en La Habana, sería el más indicado para poner en marcha los acuerdos.

De la Calle quedaría libre para tomar esa decisión después de la firma del fin conflicto, que hasta donde está previsto sería el próximo 23 de marzo.

Esta semana Serpa lo dijo de manera pública. “Se habla de la candidatura presidencial de Humberto de la Calle. Si las Farc abandonan la lucha armada, será un presidenciable con enormes simpatías”, dijo Serpa en su columna semanal.

De la Calle no solo es afín a las tesis liberales partidistas, sino filosóficamente. El candidato en ciernes tuvo aproximaciones al nadaísmo en los años 60, corriente de pensamiento criolla que, según su fundador, Gonzalo Arango, era “una rebelión esquizofrénica-consciente de la juventud contra los estados pasivos del espíritu y la cultura”.

Serpa aseguró que “en el próximo congreso nacional (del partido) se definirán las reglas para buscar que en el 2018 vuelva el liberalismo a sentarse en la silla presidencial”.

Algunos liberales guardan la esperanza de que ante la ausencia de los grandes jefes naturales de ‘la U’ (Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos) se precipite la “reunificación liberal”, lo cual le abriría espacio a De la Calle.

Claro que entre los liberales no se puede descartar que no aparezcan también las aspiraciones de Juan Fernando Cristo y Rafael Pardo, que están en la fila.

Barreras, presidente de ‘la U’, quiere que su partido vaya con candidato propio a la primera vuelta en el 2018, lo cual pone al ministro Aurelio Iragorri (de Agricultura) y al mismo Roy a frotarse las manos, pero todo está por verse.

Armando Benedetti, defensor a ultranza de la reunificación, cree que De la Calle y Pardo irán por la candidatura, pero también Mauricio Cárdenas, este último por “estar en el corazón de Santos”.

Y Cárdenas también

No puede haber duda de que Mauricio Cárdenas, el ministro de Hacienda, también se jugará para el 2018.

Cárdenas tiene a favor su amistad personal con el presidente Juan Manuel Santos –es uno de los hombres de su círculo más cercano en el Gobierno– y de una buena parte de las huestes parlamentarias conservadoras, que son algo así como la cuota inicial de su candidatura.

Pero los avances de Cárdenas no se quedan en el Presidente y en sus copartidarios ‘godos’. En sus cuentas figuran apoyos de ‘la U’ y de los liberales, partidos a los que ve sin mayores posibilidades de tener candidato propio.

EL TIEMPO pudo establecer, por ejemplo, que el pasado miércoles Cárdenas se sentó a manteles –¡el mismo día!– con los liberales a desayunar, con los conservadores a almorzar y con ‘la U’ a cenar. Claro, a hablar “de la agenda legislativa”, pero los postres, en los tres casos, involucraron inquietudes electorales de mediano plazo.

Un congresista le reveló a este diario una interesante contabilidad: vio a Cárdenas sentado con 67 congresistas cara a cara, uno por uno.

Cárdenas, que no se ha postulado para ningún cargo de elección popular –él se considera técnico–, podría salir del Gobierno en febrero o marzo del 2017, a encarar sus aspiraciones presidenciales. Con toda seguridad no se irá antes.

Claro que al Ministro de Hacienda le toca lidiar con las aspiraciones de Marta Lucía Ramírez, quien obtuvo 1’997.980 votos en la contienda presidencial pasada, y con el procurador Alejandro Ordóñez, quien no esconde sus intenciones de llegar a la Casa de Nariño. Si Ramírez no se va antes para el uribismo, tendrá que enfrentarlos a ambos en una consulta interna o, por lo menos, en primera vuelta.

POLÍTICA

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