Una actitud ante la vida

Una actitud ante la vida

El poeta Fernando Escobar quiso hacerle un regalo a Santa Fe, campeón de la Copa Suramericana.

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12 de diciembre 2015 , 03:50 p.m.

Fernando Escobar, más que publicista, comunicador social o escritor, es hincha del fútbol y de Santa Fe. Ya ha publicado dos libros: ‘Pateando versos’ y ‘Diccionario del fútbol’. Hoy, publicamos este nuevo poema biográfico, como un regalo para el campeón de la Copa Suramericana y sus hinchas.

Santa Fe, una actitud ante la vida

Quizá todo empezó por el color rojo. Ese, que sobre el verde césped resalta como un canto de alegría. Luego vino el saber que el jugador  en el que me convertía cuando jugaba en mi estadio de sacos y caminos de ladrillo era del Santa Fe, Ernesto Díaz.

Con guayos heredados y apenas 8 años,  tomé mi primera decisión sin consultarle a la razón: le iría a fe ciega a este equipo de la capital. Corría el 75. Se vino el campeonato. Probé la gloria por vez primera.

Era yo un simple niño de la cuadra y ya rugía como un león. El tiempo fue pasando y empecé a entender el precio de ser un cardenal. Conocí el dolor de las derrotas. Las burlas, los chiflidos, el silencio.

Los domingos amargos en la tarde. Los lunes de trágame tierra. Los clásicos para olvidar.  Mis amigos, de sangre azul, no lo hacían más fácil. Mi hermano, compañero de patio y de cuarto, no se comportaba como el mejor embajador. Ni siquiera ser amigo personal del Capellán albirrojo  aligeraba las cargas.

No cesaba el torrencial. Sí. Descubrí que era difícil tener el alma pintada de rojo. Pero era grato. Me hacía libre.  Me hacía fuerte. Diferente. Aun perdiendo me llenaba de moral. Me tragué el momento y el nuevo paso fallido al octogonal. Sequé las lágrimas que no derramé. Curtí mi cuero.  Respiré hondo, sentí paz y volví a sonreír.  Empatamos un clásico a un segundo del final. Le dimos vuelta a un par de resultados adversos. Le ganamos el encuentro a la melancolía. Hoy agradezco a los héroes, los de dentro y los de fuera...

Aponte, Umaña, Gottardi, Navarro Montoya, Balvis, Angulo, Romero, Zuluaga, Núñez, Álvarez, Cetré, Niño, Cabrera y Rincón,  Wittingham, el ‘Rolo’ Flores, el ‘Tren’ Valencia, Faryd Camilo Mondragón. Osorio, Montoya, Dudamel y Calimenio. Atrás quedó la tristeza, atrás el temporal.

Luego vinieron Anchico, Vargas, Seijas, Copete, Mejía Mina, Torres, Arias, Roa, Omar Pérez y todos los demás. Levantaron la vara y la mirada. Nos dieron nuevos triunfos, nos dieron lealtad. Dos nuevos campeonatos.  Una casaca real.

Y hoy, cuatro décadas después de haber decidido teñir mi corazón de rojo y blanco, me alegra irle a este equipo porque fortaleció mi carácter y me puso a soñar. Yo gocé con Nacional y gocé con Once Caldas y espero que este equipo al ganar la Copa Suramericana nos haya unido y le haya regalado a Colombia una sonrisa y un poco de paz. Que mis amigos y hermanos, rojos y azules, estrechen su mano. Y que si hoy un pequeño decide irle al Santa Fe descubra en el camino el honor y la entereza de ser un hincha cardenal.

FERNANDO ESCOBAR
Para EL TIEMPO

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