Turismo y selva

No sabíamos que con el fin de la guerra íbamos a descubrir la selva.

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11 de diciembre 2015 , 08:33 p. m.

Un amigo europeo se alarmó ante las evidencias que le dimos sobre Colombia como nuevo país turístico: “Perdemos uno de los pocos secretos que nos queda”, gritó. ¿Acaso puede un país inscrito dentro de aconteceres globales sustraerse al turismo?

Colombia, en proceso de paz con la guerrilla, por el mismo conflicto, vino a invisibilizar varias “zonas exóticas” donde hoy se focaliza el futuro turístico. Las cifras son contundentes, según el mismo Ministerio del ramo: el turismo crece al 13 % anual, en el 2015 se llega a los 3 millones de visitantes y aumento de hotelería en 8 %, que dejan 5.000 millones de dólares, convirtiéndose esta industria en el segundo renglón de divisas, superando todos los promedios regionales. También se prevé que América Latina –y Colombia en particular– puede beneficiarse, en estos días inmediatos, de los conflictos de guerra entre el Estado Islámico y Europa y EE. UU. no solo por el miedo de visitar lugares tradicionales, sino por las mismas trabas de entrada que imponen en las fronteras.

Pero este nuevo fenómeno económico lo es también social, cultural y territorial y afectará a la nación tanto en ciudades como lugares apartados e incluso la selva, reconocen tesis doctorales en curso (M. Vélez y E. Rozo, Externado). Aumentan los relatos sobre comunidades indígenas que no son construidos por ellas y vemos cuánto hay que prevenir para que estos grupos aborígenes no sean parte de un desolador y malsano espectáculo. Se habla hoy de ‘sello de sostenibilidad’ en el sentido de respeto con el medioambiente que debe extenderse a los grupos nativos, con la complejidad que ello implica.

La relación entre turismo y paz ya fue anunciada por el exitoso lema de años atrás: ‘El reto es que te quieras quedar’, pero el nuevo filme Magia salvaje lo continúa y pone la selva como el nuevo ícono de atracción. Así, una lucha que está por desatarse es la de los ambientalistas frente al turismo: ya uno imagina un excitante tour ‘siguiendo los pasos de ‘Tirofijo’ ’. La selva colombiana puede concebirse como una zona sagrada del planeta donde viven culturas ancestrales y donde el paisaje y varias especies aún son nativos, de los poco que quedan. No sabíamos que con el fin de la guerra íbamos a descubrir la selva, pero saber cómo actuar frente a ella es el gran dilema que se nos vino encima.


Armando Silva

ciudadesimaginadas@gmail.com

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