Acción Democrática, el partido tradicional que revive en Venezuela

Acción Democrática, el partido tradicional que revive en Venezuela

El partido, creado en 1958, sorpresivamente será la segunda fuerza opositora en la nueva Asamblea.

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11 de diciembre 2015 , 07:05 p.m.

Dice un adagio político venezolano que “adeco es adeco hasta que se muera”. Pero la historia parece demostrar que, o no se mueren o tienen la capacidad de resistir políticamente en una trinchera a la que suelen regresar con bríos renovados: el poder legislativo venezolano.

Desde el comienzo de la era democrática venezolana, que comenzó en 1958 con el derrocamiento del general Marcos Pérez Jiménez, Acción Democrática (AD) logró encumbrar a cinco de sus principales figuras como presidentes de la República en seis períodos (Carlos Andrés Pérez fue el primer venezolano en ser elegido dos veces como mandatario) hasta la elección del presidente Hugo Chávez en 1998, con una cascada de votos muy parecida a la del domingo pasado.

Entonces, el mismo día, pero hace 17 años, los venezolanos decidieron castigar con fuerza a los “partidos tradicionales” –y cuál más tradicional que el de los adecos– por su deficiente manejo de la economía y rampante corrupción.

Quedó AD prácticamente desdibujada como partido y fuerza política. Buena parte de su militancia, identificada como de centro-izquierda, drenó hacia las filas del recién estrenado chavismo cuando todavía no mutaba a “revolución bolivariana”.

Otra, incluyendo su dirigencia, decidió resistir a pesar del vapuleo y obtuvo en el nuevo parlamento del año 2000 –cuando el Congreso bicameral venezolano se convirtió en la unicameral Asamblea Nacional– 33 curules de un total de 165.

El partido de gobierno más poderoso de Venezuela se había convertido, al cabo de dos años, en el partido más votado de una oposición fragmentada y sin prestigio.

Pero entre la resiliencia y esa especie de arraigo en el ADN de los venezolanos ha capeado el temporal. Después de las presidenciales del año 2000, cuando a última hora se unieron a la coalición contra Chávez apoyando al candidato Henrique Salas, los adecos se apartaron de las contiendas presidenciales.

Simplemente no tenían fuelle. Su nombre era repudiado por las nuevas generaciones de políticos y votantes, que la identificaban con una forma de hacer política que los había arrojado a las manos de Chávez.

La pésima jugada de retirarse de la contienda en 2005 y llamar a la abstención en las parlamentarias de ese año puso de nuevo a los adecos al borde de la extinción. Aunque el llamado fue atendido y las elecciones se celebraron con solo 35 por ciento de participación, el resultado fue una Asamblea Nacional totalmente oficialista que apuntaló al presidente Chávez con el nombramiento de todos los poderes públicos plegados a su causa.

La oposición tuvo uno de sus períodos más oscuros hasta las parlamentarias de 2010, cuando de nuevo los adecos, junto con partidos jóvenes que fueron adquiriendo cuerpo y forma como Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo y líderes emergentes como Julio Borges, Henrique Capriles y Leopoldo López, entienden que solo una coalición de fuerzas podía competir con la máquina política que era Hugo Chávez.

Fue la primera victoria opositora, que obtuvo 52 por ciento de los votos, pero invisibilizada por causa de un diseño de circuitos electorales que le dio solo 48 por ciento de las curules.

Esa vez, y contra todo pronóstico, Acción Democrática obtuvo 14 diputados, erigiéndose como el segundo partido opositor. De vuelta al ruedo prácticamente desde las cenizas de las que, por ejemplo, nunca pudo volver su antiguo y poderoso contendor, compañero de bipartidismo, el partido socialcristiano Copei.

A esa llave que gobernó hasta que llegó Chávez se le conoció como “la guanábana”, verde por el color distintivo de Copei, blanco por el de AD.

Hoy los adecos, como parte esencial de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), vuelven por sus fueros en la nueva Asamblea Nacional, en la que la oposición recupera por primera vez al legislativo en 17 años.

Los adecos dicen que de los 112 diputados obtenidos 26 son militantes de sus filas, lo que lo convertiría en el segundo partido opositor después de Primero Justicia, que asegura haber metido 33 de sus candidatos.

Estos partidos, que tradicionalmente no se entienden, agrupan la mayoría de las fuerzas opositoras en el nuevo parlamento, hasta el punto de que se habla de otro nuevo pacto, el del “huevo frito”, donde lo amarillo lo pone el color distintivo de los “justicieros”.

En todo caso, siempre están los blancos dentro de la película política venezolana, y se resisten a desaparecer.

Crisis económica, la prioridad

Caracas (AFP). La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) divulgó ayer su propuesta para la legislatura que comenzará el 5 de enero, en la que espera hacer valer su mayoría para adoptar prioritariamente medidas destinadas a enfrentar la crisis económica.

La MUD plantea modificar leyes que imponen controles a la distribución y venta de productos básicos, para reducir la escasez de 60 por ciento. Además, propone una “amnistía general” para quienes sean objeto de juicios o sentencias a raíz de protestas políticas y posiciones disidentes. Esta beneficiaría a quienes hayan sido inhabilitados políticamente.

La coalición también plantea una ley de repatriación de capitales corruptos, que establecería mecanismos de cooperación internacional para obtener información destinada a “rastrear los capitales objeto de delitos contra el patrimonio público”.

Valentina Lares Martiz
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas.

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