Agencia de Seguridad Vial ya miró a Medellín

Agencia de Seguridad Vial ya miró a Medellín

La institución proyecta nuevas estrategias para reducir accidentes en puntos críticos de la ciudad.

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11 de diciembre 2015 , 04:51 p.m.

 No es fortuito que la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), la apuesta del Ministerio de Transporte para reducir en un 26 por ciento las muertes por accidentes de tránsito en el 2021, se haya presentado la semana pasada en Medellín.

La nueva agencia, con la que el país estaba en deuda, teniendo en cuenta que la accidentalidad vial es la segunda causa de muerte violenta en Colombia, después de los homicidios, ya tiene planeada una primera intervención en la capital antioqueña.

Este organismo, que recibirá 51.200 millones de pesos anuales correspondientes al tres por ciento de recursos del Soat y 10 millones de dólares de un préstamo de cooperación técnica con el Banco Interamericano de Desarrollo, planea atacar los 10 puntos de mayor accidentalidad en Medellín con estrategias distintas.

Según Teresa Salinas, subsecretaria técnica de la Secretaría de Movilidad, la agencia, que será proclamada el próximo 14 de diciembre, ya viabilizó el proyecto para la ciudad y le hizo ajustes. El objetivo será poner en evidencia las problemáticas, concretar las concausas y desarrollar estrategias para que la comunidad perciba dichos puntos críticos y participe en la transformación.

Los puntos que el proyecto contempla son la glorieta de la Universidad de Antioquia, con 255 accidentes anuales, seguida por la del intercambio de Punto Cero, también en el norte, y la glorieta de San Juan con Ferrocarril, con 219 y 206 accidentes respectivamente.

A estos les siguen la glorieta del centro comercial Monterrey, la de Guayabal con la 10 y la de la 80 con Colombia, que representan en orden de mención 166, 148 y 146 accidentes.

Asimismo, aparece el intercambio vial del Éxito de Robledo, en donde ocurren un promedio de 135 accidentes cada año, y la Calle 10 con Carrera 50, la Autopista sur a la altura de Monterrey, la glorieta de la Minorista con calle La Paz y la estación Hospital del metro. Para estos últimos tres se registran promedios anuales de 128, 123 y 118 accidentes viales.

Si bien ya hay algunas causas claras sobre el riesgo vial en esos lugares, como la velocidad y el irrespeto de las señales de tránsito, el proyecto determinará la accidentalidad, no solo en los puntos, sino en los tramos alrededor de esto, y preverá cuántas vidas podrían salvarse con las nuevas medidas.

La idea, continúa Salinas, es que se supere la meta que plantea el nuevo Plan de Movilidad Segura para el periodo comprendido entre 2014 y 2020, que pretende reducir en un 25 por ciento los fallecimientos causados por hechos viales y disminuir la severidad de los mismos.

Para esto, afirma la Subsecretaria, se plantea un presupuesto de alrededor de 2.500 millones de pesos, valor que está en estudio por parte de la Agencia pero que tendrá que estar aprobado antes de finalizar este 2015, ya que el convenio entre la Secretaría de Movilidad y el ente nacional deberá firmarse este año. Los recursos se girarán en 2016, porque pertenecen a reservas de la Nación, y el tiempo de ejecución del proyecto será el próximo año.

De acuerdo con Salinas, en Bogotá hubo muy buenos comentarios de la propuesta de Medellín y con el fin de que su marcha no se altere con el cambio de administración municipal, ya se nombró a un equipo de profesionales, liderado por Diego León Jaramillo, de la Unidad de Prospectiva de la Secretaría.

La funcionaria añade que, si bien hasta que no quede en firme el convenio no se entregarán mayores detalles del proyecto, las estrategias son distintas a las tradicionales e incluyen intervenciones lúdicas y tecnológicas en los sitios de mayor accidentalidad, así como una revitalización de los tramos con señalizaciones poderosas como la de la famosa campaña de las Estrellas Negras, desarrollada por el ya liquidado Fondo de Prevención Vial.

Para Víctor Valencia, experto en movilidad de la Universidad Nacional, la Agencia Nacional de Seguridad Vial tiene claro que es vital entrar en sintonía con todos los organismos de transporte a quienes ha delegado esa responsabilidad, como las secretarías municipales.

No obstante, advierte que invertir en la solución de puntos críticos tiene un problema, y es que para seleccionarlos se utilizan metodologías inadecuadas, basadas en el número de accidentes, en su gravedad y en los daños materiales, mas no por el problema que originó el hecho.

“Si la atención de puntos críticos se basa en la terminación real de los accidentes tendrían buena expectativa de resultados, pero si se repite lo que por muchos tiempo se ha hecho, y no en mejora de seguridad vial, hay que evaluarlo, porque estamos invirtiendo dinero muy valioso que podría tener otro destino”, agrega Valencia.

Según el experto, hay que pensar en otras opciones, como mejorar la forma para determinar esos sitios críticos, a través de estadísticas para puntos críticos que se basen en procedimientos técnicos, cuantitativos, preestablecidos y que sirvan de regla de comparación entre lo que sucedía antes y ahora.

Asimismo, continúa Valencia, si se quieren resolver problemas de puntos críticos, la agencia debería pensar no solo en mejorar características de conductores y peatones, sino también generar responsabilidades de algunas exigencias en vehículos para que sean más seguros y diseñar vías igualmente confiables. “No hemos evaluado vías urbanas en Colombia, y tiene muchísimos problemas”, concluye el docente.

La agencia, además, dice Valencia, tiene el reto de mantener la transparencia con más de 300 empleados y contratos en todo el país. “Tiene que haber forma de controlar la eficiencia de las inversiones que permitan que se le haga seguimiento en cuanto a beneficios”, insiste el experto.

Los puntos rojos

Según se ha evidenciado, la mayoría de puntos críticos de accidentalidad en Medellín se registran en glorietas.

De acuerdo Jhon Jairo Posada, experto en movilidad de la Universidad Nacional, las glorietas son soluciones para la movilidad en cruces viales que son muy eficientes. De hecho, continúa, se ha demostrado con solidez que este tipo de intersección reduce en un buen porcentaje los accidentes, mientras los que ocurren son de menor gravedad y tiene consecuencias de menor impacto.

Sin embargo, explica, “no es solución para todos los problemas y en todos los lugares, y requiere ciertas condiciones de implantación”.

Posada explica que la mayoría están implantadas en sitios donde ya no son solución para el tráfico vehicular, porque ha crecido la demanda.

“Algunos tienen 20 y 30 años y han cumplido su vida útil desde la ingeniería”, expone, y agrega que otras están semaforizadas a medias y el concepto original de glorieta se pierde, porque los conductores no circulan de corrido, se alteran y producen más accidentes. Por lo tanto, concluye, desde la Agencia de Seguridad Vial será un reto plantear nuevas formas de control de la movilidad.

MEDELLÍN

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