Editorial: Pasamos raspando

Editorial: Pasamos raspando

A la economía colombiana no le fue mal en el último trimestre. Pero quedan asignaturas pendientes.

10 de diciembre 2015 , 08:59 p.m.

Si se tratara de un alumno, podría decirse que la economía colombiana va pasando el curso raspando. Y aunque la analogía no es exacta, sirve para describir lo sucedido en el tercer trimestre del 2015, cuando el producto interno bruto del país registró un crecimiento del 3,2 por ciento con respecto al mismo lapso del año pasado.

La cifra es mala y buena a la vez. De un lado, confirma que hay una fuerte desaceleración en marcha, como consecuencia de la descolgada en los precios de las materias primas que exportamos. Del otro, revela que vamos mejor que los demás, en un vecindario cuya realidad se ha deteriorado mucho, no solo a raíz de la recesión que golpea a Venezuela y Brasil, sino también por el mediocre avance de Chile y Perú.

Más destacable aún es constatar que detrás de los números generales hay una recomposición entre diferentes sectores. Todo indica que la fuerte devaluación del peso está actuando positivamente sobre aquellas actividades sujetas a la competencia externa, algo que debería hacerse todavía más evidente en los meses por venir.

El caso más claro es el de la industria, que llevaba cinco trimestres en rojo y ahora regresó al terreno positivo. Más allá de un tímido guarismo de 2,5 por ciento, lo importante es que entre los 24 renglones manufactureros considerados, 18 estuvieron en negro, el doble que en la medición que se hizo entre abril y junio. Ese giro será mayor, ahora que la refinería de Ecopetrol en Cartagena empezó a operar y que el proceso de sustitución de importaciones sigue.

Por su parte, nadie esperaba que el comercio fuera el ramo más dinámico de todos. Si bien las ventas de los almacenes pueden calificarse como buenas, su verdadero impulso provino del segmento de la hotelería, que experimentó un salto superior al 8 por ciento. Aquí también el encarecimiento del dólar jugó un papel, pues los destinos nacionales son más apetecidos que los extranjeros.

A la agricultura tampoco le fue mal, en especial en la cosecha cafetera. Más interesante tal vez es que ciertos cultivos, como el arroz, mostraron un avance significativo, así el clima haya golpeado al hato lechero.

En contraste, la construcción sorprendió porque sus resultados fueron pobres. Para ponerlo en términos simples, lo que sumaron las obras civiles, que incluyen el ambicioso programa vial que impulsa el Gobierno, lo restaron las edificaciones, que pasaron por un bache profundo.

El retroceso de la explotación de minas era esperado. No solo los ataques contra la infraestructura de oleoductos perpetrados en julio y agosto pasaron su cuenta de cobro, sino que el descenso en las cotizaciones internacionales se ha traducido en recortes de producción.

Todos los elementos mencionados llevan a los expertos a pronosticar que el cierre del año será ligeramente mejor, con lo cual elevaríamos el 3 por ciento actual, que es el acumulado de los primeros nueve meses del 2015. Y si bien hay vientos a favor, también se sienten ráfagas en contra, sobre todo por el efecto que los menores ingresos del petróleo tendrán sobre los gastos estatales. Debido a ello, será necesario aplicarnos si queremos subir una nota que en las circunstancias actuales es aceptable aunque insuficiente para aprobar tantas asignaturas pendientes.

editorial@eltiempo.com

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