El templo paisa / El caldero

El templo paisa / El caldero

Ajiacos y Mondongos es informal, sencillo, y tiene fotos de cuanto famoso ha pasado por Medellín.

10 de diciembre 2015 , 05:35 p.m.

Uno de los planes que sin duda hay que hacer cuando uno va a otras ciudades es visitar algunos de sus templos de la gastronomía.

Y entre ellos, ojalá algunos de los populares, donde se codean los de arriba y los de abajo, porque allí no van a exhibirse ni a fijarse cómo van vestidos los otros ni quién anda con quién: van a comer bien, lo suyo, lo tradicional, lo de siempre, lo de mostrar, lo que los llena de orgullo.

Aunque en Medellín he visitado varios de estos templos, en la última visita me aconsejaron ir a uno de esos que, a la hora de recomendarlo, le dicen a uno: “¿cómo así que no ha ido?”

Y hoy, la verdad, no entiendo cómo no había ido a Ajiacos y Mondongos. Tal vez por lo poco atractivo de su nombre.

Y porque a Medellín voy con antojo de buenos fríjoles, y lo último que se me ocurriría pedir es un ajiaco: ese sé en dónde me lo puedo comer en Bogotá o a quién decirle que lo prepare en la casa.

Pero cuando dije que lo que yo quería era comer fríjoles, mi amiga paisa, que es muy paisa y que no vive en Medellín, dijo que los de allá eran sus preferidos, y que cada vez que vuelve a su tierra hay visita obligada a Ajiacos y Mondongos.

El lugar está a una cuadra larga del parque Lleras –pero me dicen que hay otra sede en Laureles–, es informal, sencillo, y para que no quede duda de que a este restaurante va todo el mundo, hay en sus paredes fotos de cuanto famoso ha pasado por Medellín y frases de otros cuantos: políticos, artistas, deportistas, modelos...

Los entiendo: se come muy bien en Ajiacos y Mondongos. Y por supuesto, como en casi todos los restaurantes de Medellín, sirven sin demora y atienden con una amabilidad que atrapa. Hago la aclaración, eso sí, de que no probé el ajiaco, y ya les expliqué por qué.

Pero los fríjoles son de morirse: es la auténtica cazuela montañera y es de campeonato mundial. Viene con buena cantidad de caldo –de tinta, la llaman en algunos lugares, y me fascina– y lleva carne desmechada, chicharrón del bueno, maíz dulce, plátano maduro, aguacate y viruta de papa. ¿Para qué más?

Tal vez sí, algo fundamental: buen ají. Y también lo tienen.

Y hay medias porciones para los que andan en dieta... aunque después se arrepientan.

Ajiacos y Mondongos. Calle 8 n.° 42-46, Medellín. Teléfono (4) 266-5505.

SANCHO
Crítico gastronómico
elcalderodesancho@yahoo.com.co

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