¿Qué entra y qué no en el acuerdo de la COP en París?

¿Qué entra y qué no en el acuerdo de la COP en París?

A un día del final de la cumbre por el clima, ya se ha avanzado en el borrador del acuerdo.

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10 de diciembre 2015 , 10:47 a.m.

Las negociaciones para alcanzar un pacto universal contra el calentamiento global en la cumbre del clima (COP21) de París recibieron un impulso con la presentación por parte de los ministros de un borrador más conciso, que aún con frentes abiertos, "está más cercano al acuerdo".

Con los últimos avances, el texto pasó de 43 a 29 páginas y la cantidad de corchetes (opciones) "se redujeron en tres cuartos", dijo el canciller francés Laurent Fabius, al presentar el borrador.

En este texto, el futuro acuerdo climático adopta ya la forma legal perseguida por potencias como Estados Unidos, India o China, que han logrado eliminar un artículo, el 17, que hacía referencia a que los compromisos de reducción de emisiones presentados por los países fueran legalmente vinculantes.

Para conseguir que las 186 contribuciones nacionales de lucha contra el calentamiento se cumplan sin que sean legalmente vinculantes, el texto prevé la fórmula planteada por Estados Unidos: un mecanismo de revisión de los compromisos al detalle y transparente, que sí sería jurídicamente vinculante.

Además, los países expresan también su voluntad de revisar esas contribuciones nacionales "al alza", y se emplazan a celebrar una conferencia en 2018 o 2019 a tal efecto, con el objetivo de que sus compromisos de reducción de emisiones puedan actualizarse en 2020 o 2021.

No obstante, el presidente de la cumbre subrayó que ni el texto no es definitivo ni el acuerdo está asegurado, ya que los principales conflictos con los que arrancó la negociación están más suavizados pero "no resueltos".

Tres son los puntos de fricción que se anuncian previsiblemente hasta el final de esta conferencia, a un día de que se acabe.

1. Las responsabilidades diferentes de los países industrializados y los que están en desarrollo. Es decir, para quién es obligatorio cumplir los compromisos de reducción de emisiones ya planteados para el acuerdo.

El tema de la diferenciación, el verdadero meollo del asunto, concierne las "responsabilidades comunes pero diferenciadas" de la Convención de Río de 1992, que opone a los países emergentes y a los desarrollados sobre quién debe asumir los costos y realizar los mayores esfuerzos de limitación de gases de efecto invernadero (GEI).

Los países ricos dicen que llegó la hora de los emergentes de contribuir, de manera clara e inscrita en el texto de París, al enorme coste de reducir los GEI y de cambiar de modelo energético en el mundo.

Sin embargo, los emergentes insisten que la deuda histórica es de los desarrollados. "Ustedes quieren que nos olvidemos de (...) la base de las responsabilidades comunes pero diferenciadas. No lo haremos. Si lo intentan directa o indirectamente, no tendremos más remedio que resistir", advirtió el representante malasio, Gurdial Singh Nijar.

"No esperamos que los países actúen más allá de sus capacidades, estamos hablando de un sistema diferenciado, no bifurcado", es decir, uno en el que unos solo tengan responsabilidades y los otros solo derechos, dijo el representante estadounidense, Todd Stern.

2. Cómo financiar la lucha contra el cambio climático.
El presidente francés François Hollande indicó este jueves que aún existen dificultades de cara al acuerdo. "Hay todavía dificultades, las conocemos, sobre la financiación y de dónde debe proceder”, dijo Hollande al recibir a responsables religiosos preocupados por el cambio climático este jueves.

Desde 2009 está sobre mesa que para 2020 el Norte financie la reconversión al desarrollo sostenible del Sur con 100.000 millones de dólares anuales. En 2010 en Cancún se apuntaló esa iniciativa mediante la creación de un Fondo Verde, que este año comenzó por ejemplo a financiar dos proyectos en América Latina, uno en la Amazonía peruana y otro del BID en toda la región con una fase piloto en México.

Además de los montos, en París se discute la forma en que se canalizarán mediante mecanismos transparentes para evitar que aterricen en bolsillos equivocados. "El financiamiento es dinero pero también es importante mirarlo como un proceso, como un rompecabezas que requiere elementos importantes para que funcione de manera efectiva", comentó al comienzo de las negociaciones Andrea Rodríguez Osuna, de la Asociación Interamericana para la Defensa del Medio Ambiente (AIDA).

Los países en desarrollo y los emergentes han insistido en que los del primer mundo deben aportar muchos más recursos y tecnología para que ellos se puedan adaptar a las nuevas condiciones del clima, sin sacrificar su crecimiento económico.

3. La ambición a largo plazo, es decir, cómo se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y se transita hacia una economía que no dependa de las energías fósiles.

El borrador sigue dejando abierto si los países se marcan como objetivo que la temperatura no suba más de 2 grados o más de 1,5 grados, o una fórmula mixta que suscriben ya 120 países: que no suba más de 2 pero reconociendo que lo ideal sería que no aumentara más de 1,5.

A las dos últimas opciones se oponen rotundamente los países petroleros. Y se ha descartado regular las emisiones de la aviación y el transporte marítimo.

Sin embargo, los países más afectados por el calentamiento del planeta, como las islas amenazadas por la subida del nivel de los océanos, no están dispuestos a dejar escapar la oportunidad de un acuerdo que para ellos es de vida o muerte.

"Un aumento de la temperatura por encima de 1,5ºC no es negociable, no lo aceptaremos", advirtió Nicaragua en su intervención.

Estados Unidos y la Unión Europea están de acuerdo en ese punto y, junto con sus aliados menos desarrollados, quieren un acuerdo lo más ambicioso posible. Pero las divisiones vuelven a aparecer luego entre ricos y pobres.

Lo que dicen las ONG

Por su parte, las organizaciones ecologistas creen que en el acuerdo está todavía "lo bueno, lo malo y lo peor" y que habrá que trabajar duro en las próximas horas para que los países petroleros "no tiren hacia lo peor", apuntó Kaisa Kosonen, portavoz de Greenpeace.

En la misma línea, el representante de Equo en la Eurocámara, Florent Marcellesi, consideró que "los cambios no van por buen camino, y es peligroso que estén desapareciendo los artículos que hacía referencia a la defensa de los derechos humanos".

Con información de AFP y Efe.

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