Oposición venezolana, cada vez más cerca de la mayoría de dos tercios

Oposición venezolana, cada vez más cerca de la mayoría de dos tercios

En sus planes, si logran la mayoría calificada, está realizar profundos cambios en el país.

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09 de diciembre 2015 , 04:25 p.m.

Con el pausado reconocimiento de los resultados por parte del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se puso fin a toda preocupación sobre la reacción del chavismo ante la abrumadora victoria opositora. (Vea la infografía Votos para la Asamblea Nacional).

En cambio, el llamado a la calma a sus filas prendió la celebración entre los opositores que –salvo el referéndum constitucional de 2007– no habían ganado una elección en los últimos 17 años.

Y menos con esta magnitud, pues el primer boletín ofrecido por el Consejo Nacional Electoral (CNE) arrojó que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) obtuvo 99 diputados y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) 46. No obstante, en un nuevo comunicado, publicado este lunes, anunciaron que a la Asamblea llegan 107 diputados que pertenecen a la oposición, que el chavismo se sostiene con 55 y que tres escaños más son para indígenas, quienes según MUD, hacen parte también de la oposición.

Hasta el momento hacen falta dos curules por definir las cuales podrían ser para la oposición. De ser así, la MUD alcanzaría la mayoría calificada, superando sus máximas expectativas de triunfo y obligando por fuerza de votos a un nuevo balance del poder en Venezuela. (Lea también: Oposición venezolana logra 107 diputados y chavismo 55, según CNE)

Cuatro áreas de trabajo

Con 18 de 24 regiones ganadas –algunas tan icónicas como Caracas, Barinas y Aragua con victoria en todos los circuitos– y ratificar su alcance de la mayoría calificada, la MUD prometió la pronta confección de una agenda que se pondrá en marcha a partir del 5 de enero del 2016, cuando se instale oficialmente la nueva Asamblea Nacional.

Hasta ahora identifican cuatro áreas de trabajo que requieren atención inmediata: el área económica, la atención social, la seguridad ciudadana y el “rescate de la democracia y reinstitucionalización de Venezuela”.

Un último punto en el que la oposición estrena un poder inusitado, pues si consigue las dos terceras partes tendría la posibilidad de remover y promover nuevos integrantes del Tribunal Supremo de Justicia (Poder Judicial), el Fiscal General, Contralor y Defensor (Poder Moral) y del Consejo Nacional Electoral (Poder Electoral).

Incluso plantear una reforma constitucional y hasta un referendo revocatorio al presidente de la República, un abanico de opciones que lucían inimaginables y hoy apuntalan un escenario de concertación.

Prioridades en la agenda

Pero la nueva mayoría parlamentaria no quiere jugar posición adelantada y por ahora el rescate de la economía venezolana y la promoción de una ley de amnistía para los presos políticos y exiliados concentran sus urgencias.

Con esta se espera el beneficio de la libertad para los 76 presos políticos que están tras las rejas en Venezuela, incluyendo a Leopoldo López, presidente del partido Voluntad Popular y condenado a 13 años y 9 meses de prisión.

“Quizá no se trate tanto de hacer nuevas leyes como de derogar algunas. No tenemos la capacidad ejecutiva para resolver los problemas económicos pero sí para discutir las formas para hacerlo. El gobierno de Maduro debería aceptar la nueva dinámica de cambio, canalizar la demostración que dio el pueblo este domingo y poner al Poder Ejecutivo a la disposición de resolver los problemas”, afirmó en un breve encuentro con la prensa el secretario general de la MUD, Jesús ‘Chúo’ Torrealba.

La vocería opositora ha tratado de administrar sus primeras horas de victoria con mesura, de la mano de un discurso inclusivo y sin revanchas.

“Esta Asamblea Nacional debe convocar a la unión de la nación, el cambio debe ser incluyente. No venimos a cobrar facturas (…) es momento de trabajar para recuperar la institucionalidad de nuestro país y el mandato del pueblo fue claro: sacar al país de la crisis social y económica”, apuntó Henrique Capriles.

Entre las promesas más llamativas y de inmediata activación de la nueva Asamblea Nacional está la reapertura de sus puertas para el libre acceso de medios de comunicación y periodistas, que durante los últimos 10 años de hegemonía chavista tuvieron el acceso restringido al parlamento y, en raras ocasiones, podían seguir las sesiones a través de TV interna.

Choque de trenes se convierte en un posible escenario

Consciente o no de que perdería la mayoría parlamentaria, pero ciertamente preparándose para tal escenario casi un mes antes de las elecciones, el oficialismo movilizó sus piezas dentro del Tribunal Supremo de Justicia empujando la dimisión temprana de 13 magistrados a los que les tocaba jubilarse en el 2016 y nombró unos nuevos con la Asamblea Nacional que todavía controla.

El objetivo: mantener a funcionarios prorrevolucionarios dentro de las filas del Poder Judicial y muy especialmente de la Sala Constitucional, que con los años ha servido a la ‘revolución bolivariana’ para la legalización de todo tipo de decisiones a través de interpretaciones a la Constitución que dejan de lado el necesario debate parlamentario.

Con ese as bajo la manga muchos consideran previsible que la nueva Asamblea Nacional cuente con un freno en caso de querer impulsar normativas especialmente sensibles para el Gobierno.

Sin embargo, la obtención de la mayoría calificada por parte de la oposición convirtió lo que podía ser el aplastamiento del Poder Judicial sobre el Legislativo –pues la interpretación de la Sala Constitucional suele considerarse en Venezuela tan importante como la misma Constitución– en un verdadero escenario de choque de poderes. Todo porque la coalición opositora puede ahora no solo promover leyes orgánicas sino también impulsar la remoción y nombramiento de nuevos integrantes de los poderes públicos.

También queda descartado que el presidente Nicolás Maduro pueda optar en lo que queda de este año por la solicitud de una nueva ley habilitante, puesto que con más de las tres quintas partes de la cámara –100 diputados– la oposición puede despojarlo de estos poderes especiales.

La pregunta es si el presidente Maduro se atreverá a oficializar nuevos decretos hasta esa fecha, pues goza de poderes especiales para legislar hasta el 31 de diciembre.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas.

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