La carta de la exesposa de Scott Weiland que se volvió viral

La carta de la exesposa de Scott Weiland que se volvió viral

Mary Fosberg pidió no glorificar la muerte del vocalista de Stone Temple Pilots.

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09 de diciembre 2015 , 03:28 p.m.

La exesposa del cantante Scott Weiland, que falleció el 3 de diciembre de este año mientras se encontraba en un autobus en Bloomington, Minnesota, en EE.UU., publicó una carta cuyo contenido se ha vuelto viral.

En la misiva, publicada en inglés por el portal Rolling Stone, la madre de Noah (15 años) y Lucy (13) agradeció las muestras de afecto y condolencias que suscitó el fallecimiento del cantante, que tenía 48 años y que estaba de gira con la banda The Wildabouts.

Esta es la traducción de la carta:

"El 3 de diciembre del 2015 no es el día en que se murió Scott Weiland. Es el día oficial que el público usará para llorar por él y fue el último día en el que pudo ser puesto frente a un micrófono para el beneficio financiero o el disfrute de otros.

Las masivas condolencias y plegarias ofrecidas a nuestros hijos, Noah y Lucy, han sido sobrecogedoras, apreciadas e incluso consoladoras. Pero la verdad es que, como muchos otros niños, ellos perdieron a su papá hace años. Lo que verdaderamente se fue el 3 de diciembre fue la esperanza.

No queremos minimizar el increíble talento de Scott, su presencia o su habilidad para animar cada escenario con brillante electricidad. Muchas personas han sido lo suficientemente gentiles para elogiar su don. La música está para quedarse. Pero en cierto punto, alguien debe dar un paso al frente y decir "sí", esto va a volver a suceder, porque como sociedad casi que apoyamos estas cosas. Leemos críticas sobre pésimos espectáculos, vemos videos de artistas en declive, incapaces de recordar sus letras que están en un 'teleprompter' y a tan sólo centímetros de distancia.Y entonces hacemos click en "agregar al carrito", porque lo que en realidad debería estar en un hospital ahora se considera arte.

Muchos de esos artistas tienen hijos. Niños con lágrimas en los ojos, que experimentan pánico porque su llanto no es escuchado. Podrás preguntarte: "¿Cómo podemos saberlo? ¡Si leímos que disfrutó estar con sus chicos y que hacía 5 años que no consumía drogas!" En verdad, lo que no quisiste reconocer fue a un hombre paranoico que no podía recordar sus propias letras o al que solo le tomaron fotos con sus hijos unas cuantas veces en 15 años de paternidad. Siempre quise compartir más cosas de las que cualquiera estaría cómodo. Hace unos años, cuando escribí un libro, me dolió quitarle importancia a tanto dolor y lucha, pero yo hice lo que consideré mejor para Noah y Lucy. Sabía que un día iban a ver y sentir todo eso de lo que traté de protegerlos, y que en algún momento iban a ser lo suficientemente valientes para decir "Ese desastre era nuestro papá. Lo amamos, pero fue una mezcla de amor y de decepción muy arraigada lo que constituyó la mayor parte de la relación con él".

Incluso después de que Scott y yo nos separamos, me pasé incontables horas tratando de calmarle sus ataques de paranoia, llevándolo a la ducha o dándole café, solamente para llevarlo arrastrado hasta el público en el show de talentos de Noah o al musical de Lucy. Esos breves encuentros fueron mis intentos de darle a los niños un sentido de normalidad con su papá. Pero cualquier cosa más larga a menudo se convertía en algo alarmante e incómodo para ellos. Estar inmersa tantos años en las múltiples enfermedades de Scott me deprimió; en un punto, me diagnosticaron erróneamente como bipolar. Temí que le pasara lo mismo a los chicos. Hubo momentos en que los Servicios de Protección Infantil no lo dejaron estar solo con ellos.

Cuando Scott empezó otra relación, anhelé que eso lo inspirara a crecer. Varias veces lo animé a que saliera con una chica 'normal', que también fuera madre, que tuviera la energía que yo ya no tenía para amarlo. Pero, en cambio, cuando se volvió a casar, los niños fueron reemplazados. No los invitó a su boda. Los cheques para la manutención de ellos no llegaron muchas veces. El que alguna vez fue nuestro dulce chico católico se negó a ver a los niños participar en las presentaciones navideñas porque ahora era ateo. Nunca pusieron un pie en su casa, y tampoco pueden recordar la última vez que lo vieron en un Día del Padre. No comparto esto para que lo juzguen, lo hago porque muy probablemente ustedes conocen a algún chico que está en la misma situación. Si es así, por favor reconozcan su experiencia. Ofrézcanse a acompañarlo a bailes o enséñenle a jugar fútbol. Incluso el chico o la chica más valiente se abstendría de pedir algo como eso, puede darles vergüenza, o no querrán incomodarlos. Solo ofrézcanse - e insistan si tienen que hacerlo.

Este es el paso final en nuestra larga despedida a Scott. Si bien iento que no tuve otra opción, tal vez nunca debimos dejarlo ir. O tal vez estos últimos años de separación fueron su regalo de despedida - la única manera en la que pensó que podría ablandarnos en lo que supo que algún día nos llegaría directo a nuestras almas. En los últimos años, pude escuchar su tristeza y confusión cuando me llamaba tarde en la noche, llorando por su incapacidad de alejarse de gente negativa y de las malas decisiones. No diré que puede descansar ahora o que está en un lugar mejor. Él pertenece con sus hijos en una barbacoa en el patio traserio y esperando a un juego de Notre Dame. Estamos tristes y enojados por esta pérdida, pero más que todo devastados porque tomó la elección de rendirse.

Noah y Lucy nunca buscaron la perfección en su padre. Simplemente siguieron esperando un pequeño esfuerzo. Si eres un papá que no hace su mejor esfuerzo, todo lo que se te pide es que lo intentes con más ganas y que no te rindas. El progreso, y no la perfección, es por lo que tus hijos rezan. Nuestras esperanzas por Scott han muerto, pero todavía hay esperanzas para otros. Elijamos hacer que esta sea la primera vez en que no glorificamos su tragedia con palabrerío sobre el rock and roll y los demonios y que, de paso, no tienen que venir con la música. Pasen de largo de la deprimente camiseta con la inscripción "1967-2015", mejor usen esa plata para llevar a un niño a la cancha o a comerse un helado.

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