Editorial: Por ahí empieza la paz

Editorial: Por ahí empieza la paz

"No se trató de un acto obligado, sino de una decisión libérrima del corazón": 'Iván Márquez'.

08 de diciembre 2015 , 09:43 p.m.

Mucho se ha hablado sobre aquellas tres palabras, “quizás, quizás, quizás”, dichas entre ritmo de bolero y compases de ironía por ‘Jesús Santrich’, miembro de las Farc, en Oslo (Noruega), cuando un periodista le preguntó si esa organización guerrillera estaba dispuesta a pedirles perdón a sus víctimas.

Eran los días en que oficialmente se daba inicio a las conversaciones de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y ese grupo subversivo. Han pasado tres años largos de tensas conversaciones, con avances y estancamientos, llenas de polémicas, pero en las que se ha avanzado, innegablemente, un gran trecho que afinca esperanzas en un acuerdo negociado.

El proceso ha mostrado una particularidad, como es la participación directa de las víctimas y la decisión de las partes de darles visibilidad y protagonismo, lo cual es apenas justo y necesario. Y el abstracto ‘quizás’ se está haciendo realidad.

En ese camino hay que recordar el perdón –que, aunque fue un acto individual, es significativo– pedido por ‘Iván Márquez’ a Constanza Turbay Cote, valerosa sobreviviente de una familia prácticamente desaparecida a manos de esa guerrilla.

Ahora lo hizo el pasado domingo ante el pueblo de Bojayá (Chocó) el líder guerrillero ‘Pastor Alape’, en representación de las Farc, acompañado por el comisionado de Paz, Sergio Jaramillo. Este hecho constituye una expresión más firme de reconocimiento de las Farc de sus responsabilidades en este tipo de acciones tremendas. Y es importante que se haya hecho de cara a la comunidad que padeció, aquel 2 de mayo del 2002, una de las más horrendas tropelías, cuando un cilindro bomba fue lanzado a la iglesia donde los civiles buscaron abrigo ante los combates entre las Farc y las Auc, en que nos les importaba la gente. En esa brutalidad –que dice ‘Alape’ “no puede volverse a repetir”– murieron 79 inocentes y más de 100 resultaron heridos.

“No se trató de un acto obligado, sino de una decisión libérrima del corazón”, escribió en su cuenta de Twitter ‘Iván Márquez’. Ojalá. Y en ese sentido tienen que venir otros actos, al final, seguidos de verdad, reparación, y en general lo que exige la justicia transicional. Solo cuando las víctimas sientan un alivio espiritual y real habrá comenzado a asentarse la paz.

editorial@eltiempo.com.co

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