Aumento de la población, reto económico de la ciudad-región

Aumento de la población, reto económico de la ciudad-región

Informe indica que sin institucionalidad el desarrollo sostenible del territorio no avanzará.

notitle
08 de diciembre 2015 , 09:34 p.m.

El aumento de la población en los municipios más cercanos a Bogotá es uno de los aspectos que generan más impacto en la economía de la región. Para el 2020, el aumento de la tasa poblacional afectaría tanto a la movilidad y la calidad de vida como al uso del suelo, entre otros factores.

Debido a estas implicaciones, la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) considera de suma importancia la proyección sociodemográfica para los próximos años, tras un estudio de la situación económica de la ciudad-región que analiza y da unas directrices para que la relación entre Bogotá y Cundinamarca sea sostenible en el futuro.

Pensar en una nueva dinámica habitacional sería uno de los primeros objetivos, pues varios municipios ubicados a menos de 30 minutos de Bogotá son perfectos para que personas oriundas de la ciudad busquen nuevos lugares para vivir, lejos de las dificultades citadinas pero, a la vez, cerca de las ofertas de una metrópoli.

El anterior planteamiento se ve en municipios como Sopó, Chía, Cota y Fusagasugá, donde la cercanía a la capital del país los hace atractivos, por lo que su oferta de vivienda se ha disparado.

Mientras que para este año la población de los cuatro municipios es de 312.855, para el 2020 el número estimado crecerá a 346.758, es decir, aumentaría a 33.903 pobladores.

Por este comportamiento sociodemográfico, estos municipios se consideran ciudades emergentes, lo cual genera “la expansión de ciertas actividades económicas fuera de Bogotá. Esta dinámica ha consolidado corredores industriales y anillos empresariales, lo que ha dado paso a la identificación de relaciones económicas e iniciativas de articulación para el desarrollo de sus economías”, resalta el estudio.

Sin embargo, el crecimiento poblacional exige un tratamiento institucional organizado, el cual debe hacerse con mesas entre alcaldías municipales, la Gobernación de Cundinamarca y otros actores departamentales para llegar a acuerdos estratégicos con el fin de soportar cambios demográficos que afectan la movilidad, el uso del suelo y la calidad de vida.

De acuerdo con la CCB, llegar a acuerdos entre las entidades no ha sido posible. Es más, hasta en el informe se tilda el crecimiento de la región como algo “espontáneo”, pues al ver la planificación desordenada del ordenamiento territorial, el escenario caótico del transporte y la falta de voluntad política para mejorar estos asuntos se comprueba que a la relación ciudad-región le falta más empeño.

Soacha, un ejemplo

Soacha, un municipio que alberga una población de 511.262 habitantes, es un ejemplo de lo anteriormente expuesto; por su proximidad a Bogotá y debido a la poca planeación territorial, presenta problemas de aglomeración poblacional.

Así las cosas, la calidad de vida de sus habitantes no es la mejor: “Existe un bajo nivel de formación del capital humano y altos índices de necesidades básicas insatisfechas”, se explica en el informe de la CCB.

Por esto, otros municipios han tomado como referencia a Soacha y, al no querer repetir su historia, han atraído población con un buen poder adquisitivo y de formación profesional para mejorar la economía, como es el caso de la provincia de La Sabana, en donde hay proliferación de estratos más altos.

El reto consiste entonces en que en parte haya solidaridad entre los municipios, con el fin de que los que tienen un próspero futuro económico, ayuden a mitigar los problemas sociales de otros municipios.

Sin embargo, es notoria la poca voluntad política, según explica la CCB: “Compartir los problemas sociales se convierte en un factor negativo que justifica la posición de algunas entidades territoriales para no optar por una integración económica, pues se percibe como una acción de subsidiariedad frente a otros municipios con menor capacidad de acción”.

De no trabajar estos asuntos a tiempo, la competitividad económica regional se afectará, pues la alta aglomeración de población no es deseable sin un plan de choque, ya que se pueden presentar presiones por los territorios o por el uso del suelo, lo que tornaría en un problema mayor el transporte, y las necesidades básicas insatisfechas serían un inconveniente aún más grave.

Una de las propuestas que se hacen es enfrentar la pobreza priorizando la inversión de recursos y haciendo más efectivas las acciones de las entidades en los temas de vivienda, educación, seguridad, movilidad y salud.

Entre las sugerencias, por ejemplo en educación, se insiste en la formación del talento humano. Debido al gran número de municipios que concentran la inversión de empresas, es importante capacitar a la población para que trabaje en su mismo municipio o en otro, de forma que se fortalezca la oferta de mano de obra y se ataque la segregación.

Plantear más alternativas de transporte hacia el sur de Bogotá es otro tema importante, así como implementar un sistema integrado de transporte, aumentar la flota de buses de TransMilenio y sus estaciones, ofrecer el servicio de alimentadores y construir el metro, soluciones que apuntan a mejorar el transporte para un gran número de personas provenientes de municipios como Soacha y que trabajan en la capital.

Todo lo anterior se alcanzará si hay “un escenario institucional robusto”, como afirma la CCB. De lo contrario, los retos que están apareciendo en la ciudad-región, y que no sean enfrentados como es necesario, no permitirán un desarrollo sostenible.

Transporte, clave para la integración

En el informe realizado por la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) se resalta la importancia de ofrecer en la región entre Bogotá y Cundinamarca una infraestructura adecuada para la optimización del transporte.

En pocas palabras, si la movilidad se facilita en el territorio, hay más facilidades de que se afiancen relaciones económicas entre los municipios y la ciudad, y viceversa.

Algunas entrevistas realizadas para entregar este estudio apuntan a que el estado de la malla vial y la regular oferta de transporte son factores que afectan la competitividad económica. “Las condiciones de transporte de productos y personas de la región no generan un factor de éxito, sino una amenaza para la competitividad y la integración económica regional”, se explica en el documento.

Ejemplos como el de la salida de Bogotá hacia Soacha son determinantes: no existe un sistema de transporte adecuado, la calidad de vida de los soachunos en cuanto a movilidad es precaria, la gran mayoría de ellos trabajan en la ciudad, pero sin un sistema efectivo, la competencia a nivel regional es regular.

Otro de las salidas es la de Bogotá hacia Cota, por el occidente. La vía conocida como Suba-Cota es insuficiente, pues se quedó pequeña para la cantidad de vehículos que pasan diariamente por allí. Y, en las horas pico, la congestión es impresionante.

Entre las soluciones que se han propuesto está la de crear un plan regional de infraestructura para el transporte, el cual tendría el objetivo de trabajar en los problemas más urgentes para que se solucionen a corto plazo.

Entre otros planes, también se han presentado los del tren de cercanías, la pavimentación de las vías, la construcción de una vía perimetral y la implementación de un excelente sistema de transporte.

Uso ordenado del suelo

Tanto la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) como otras organizaciones no gubernamentales insisten en la integración de la región con un ‘plan sombrilla’ que modifique el plan de ordenamiento territorial de los municipios y de Bogotá de manera armónica.

El hecho de que cada una de las administraciones municipales se haya dado el lujo de marcar sus propios parámetros territoriales ha generado un impacto negativo, no solo en la distribución de su territorio sino, también, en los efectos ambientales.

De no trabajarse esto como una prioridad, los recursos naturales, tan importantes en el departamento y la capital del país, se acabarán, y con estos también la sostenibilidad y el desarrollo económico.

Las acciones cuya realización se tiene prevista, de acuerdo con el estudio de la CCB y también con base en sugerencias hechas por la Asociación de Industriales de Colombia (Andi), son “promover los usos mixtos del suelo que garanticen la actividad industrial moderna (manufacturera, agroindustria y de servicios) dentro de un nuevo POT”, además de “definir una política de localización empresarial para Bogotá-región, al igual que los lineamientos de política ambiental que apunten a un modelo de desarrollo competitivo en materia industrial”.

EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.