Reciba el sol, pero con mucho cuidado

Reciba el sol, pero con mucho cuidado

Es posible darle un tono dorado a la piel sin agredirla con largas y peligrosas exposiciones al sol.

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08 de diciembre 2015 , 05:06 p.m.

Con la idea de darle a la piel un color canela, y en el menor tiempo posible, muchas personas siguen exponiéndola al sol después de haberle aplicado sustancias que van desde el aceite de coco y las mezclas de bronceador y bebidas cola hasta aceite de cocina.

Pero estos trucos –que no se recomiendan a nadie, menos a las personas de piel blanca– no solo pueden terminar en quemaduras capaces de arruinar las vacaciones. A veces traen, a la larga, graves consecuencias para la salud y el bienestar de las personas.

La Liga Colombiana contra el Cáncer explica que los rayos ultravioleta del sol se cuentan entre los factores de riesgo asociados al envejecimiento prematuro de la piel, así como al desarrollo de manchas y lesiones cancerosas.

“Mientras más tiempo una persona pase bajo el sol o en una cabina bronceadora, mayor es el riesgo de contraer esta enfermedad. Junto con el tiempo de exposición, el riesgo de este tipo de cáncer también depende de la intensidad de la luz (mediodía versus mañana) y de si la piel ha estado protegida”, dice un informe de dicha entidad.

A propósito de la temporada de vacaciones que ya empieza, el dermatólogo Campo Elías Páez da una serie de recomendaciones para poner en práctica antes de viajar y durante y después de la exposición al sol.

Incluso haciéndolo con moderación, y utilizando protector solar, es posible adquirir un tono dorado, sin lesionarse.

1. Prepare su piel

Conviene hacerle una limpieza, exfoliarla (retirar las células muertas) e hidratarla durante los días previos al viaje; de esta manera recibirá mejor los rayos del sol y no perderá su humectación y elasticidad.

Tenga presente que hay alimentos que estimulan la generación de un tono bronceado, con mayor rapidez y de manera más saludable. Conviene consumir productos ricos en carotenos, como frutas y verduras amarillas; entre ellos se cuentan la zanahoria, la papaya, la naranja, la mandarina y la ahuyama. Las espinacas y las acelgas, además, ayudan a formar una barrera que evita que los rayos solares penetren con demasiada intensidad en la piel.

2. Expóngase con cuidado

Nunca tome el sol entre las 10 a. m. y las 4 p. m., pues a esas horas la radiación es mucho más intensa. El primer día, no se asolee por más de 10 minutos; a esta cantidad puede sumarle entre 5 y 10 minutos cada día. Si lo hace de modo progresivo, reduce la posibilidad de lesiones.

No olvide usar protector solar siempre, incluso si está bajo un parasol o un kiosco; la arena de la playa, el mar o el pasto proyectan la luz, lo que también produce quemaduras. El factor de protección solar 30 es el más recomendable. Si la persona no tiene contacto con el agua, se aconseja aplicarlo cada dos horas, pero si entra a la piscina o al mar, debe volverlo a aplicar después de cada salida.

Humecte la piel después de haberla expuesto al sol (puede ser en las noches, antes de acostarse). Eso es vital para que esta recupere parte de la humedad perdida.

Tenga mucho cuidado con los productos que se usan para broncearse: revise siempre que tengan registro sanitario del Invima, lo que garantiza su calidad. Los aceites y los productos que se venden de manera informal pueden causarle problemas.

3. Mantenga el color

En las mañanas, pocos minutos antes de las 9 a. m., tome un poco de sol para ayudarle a su piel a conservar el color que obtuvo en las vacaciones. Es muy importante seguir humectando a diario la piel, pues eso ayuda a mantener su estructura superficial. Si la piel está hidratada, la descamación que sufre después del bronceado será menor.

Ojo a la piel

Las personas que están en tratamiento para la hipertensión o que están tomando antibióticos deben tener mucho cuidado al exponerse al sol, porque esos medicamentos pueden pigmentar la piel. Es muy importante que consulten con un especialista antes de recibir el sol, para saber cómo cuidarse.

Alimentos ácidos, como el limón, la mandarina, la naranja, la piña o la leche del mango, pueden producir manchas en la zona de la piel con la que entran en contacto, por lo que se recomienda no comerlos bajo el sol y lavarse muy bien las manos y la boca después de consumirlos.

DIANA MARTÍNEZ C.
Redactora de EL TIEMPO

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