Después de la derrota, ¿Maduro se tiene que ir?

Después de la derrota, ¿Maduro se tiene que ir?

'No van a poder detener el avance hacia la transición', dice la exdiputada María Corina Machado.

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07 de diciembre 2015 , 08:37 p. m.

A esta hora, doce del día, lunes en la tarde, ¿cuál es el último dato oficial de la Registraduría venezolana sobre el número de escaños obtenido por la oposición a Maduro en la Asamblea?

No ha habido aún un comunicado oficial definitivo. No existe justificación alguna de que ello no haya sucedido y nosotros aspiramos a tener la mayoría calificada en la Asamblea, para lo cual necesitamos 111 diputados. (Lea también: 'Si chavismo no rectifica terminará convertido en una fuerza marginal')

Hay 22 escaños que a esta hora no han sido adjudicados. Ustedes tienen 99. ¿Cree que pueden llegar hasta la mayoría absoluta, que son 111 diputados?

Absolutamente sí, pero hay unas situaciones muy conflictivas, como máquinas sustraídas de puntos de votación. Es injustificable que a estas alturas, cuando Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Electoral, dice que es el mejor sistema y el más automatizado del mundo, todavía tengamos 22 o más curules no asignadas.

En Colombia, no tenemos el sistema automatizado desde el momento del voto. Sin embargo, acabamos de pasar por unas elecciones cuyos resultados electorales estuvieron entre las 4 y 5 de la tarde. ¿Cómo se explica esta demora de Venezuela?

El régimen entiende lo que esta derrota significa. El día de hoy se selló la reforma política definitiva del gobierno de Nicolás Maduro. El Consejo Nacional Electoral ha sido ejecutor supeditado a las instrucciones que recibe desde Miraflores. En el pasado han aplicado todas estas prácticas: el uso y abuso de los recursos públicos, el terror de los empleados del Estado, las dudas sobre el secreto del voto, pero adicionalmente un tema que es muy crítico de ingeniería electoral: centros de votación y mesas con altísima presencia de electores que no existen, bien sean extranjeros o abstencionistas. Ocurre una serie de prácticas violatorias de la ley que tergiversan los resultados. Una de esas, la prolongación del cierre de las mesas hasta las 7 p. m. (Vea: Santos felicitó a Venezuela por elecciones transparentes y en paz)

¿Usted cree que durante esa demora en cerrar los comicios se hizo trampa?

Absolutamente. Estas han sido las elecciones más oscuras de nuestra historia. El Secretario General de la OEA envió una advertencia de ello. Imaginemos la magnitud de la mayoría que quiere un cambio político para que este régimen haya tenido que reconocer lo que hoy es una realidad. El domingo no solo se eligió una nueva Asamblea Nacional sino que fue un veredicto inequívoco sobre el futuro de Venezuela y la permanencia de Maduro y su régimen en el poder.

Puede que mañana cambie. Pero una mayoría simple de la oposición en la Asamblea, como la que se registra hasta ahora, da muy pocas posibilidades de cambiar las cosas…

Lo fundamental es que en Venezuela, hoy, estamos todos convencidos de que la mayoría es abrumadora y de que el mensaje de los venezolanos a Maduro y al mundo es inequívoco. Hay que cambiar el modelo. Estamos hace meses al borde de una crisis humanitaria ante la cual hay que hacer cambios económicos muy profundos acompañados de reformas sociales e institucionales.

¿Van hacia la privatización de servicios públicos?

Las reformas económicas que Venezuela requiere son para atender una situación de emergencia. Necesitamos que aquí se produzcan de inmediato inversiones en áreas cruciales como alimentación, salud e infraestructura, para que podamos acordar el desarrollo continuado contra la crisis humanitaria. Para que eso ocurra tiene que haber respeto al Estado de derecho, y esa sería la primera reforma. Que haya respeto a la propiedad privada y a la autonomía entre los poderes. Eso nos lleva a insistir en materia de la autonomía del poder judicial y en particular al nombramiento de 13 magistrados que están en los próximos días por ser electos en el seno de la Asamblea Nacional. Esa será una de las decisiones fundamentales que dará confianza a los venezolanos.

¿Las nuevas mayorías de la Asamblea podrán liberar a los presos políticos?

Es una modalidad. La liberación de los presos políticos es un clamor nacional y debe ser producto inmediato de los jueces, que el mundo entero saben que son motivados estrictamente por motivos políticos. Insisto: Venezuela cambió. (Además: La agenda de la oposición venezolana tras triunfar en asamblea)

¿Cuánto cambió?

Eso lo veremos en los próximos días, pero puede estar convencida de que esos fiscales y jueces que han estado sometidos a las mayores presiones y que no pueden fallar sin consultas con Miraflores, amanecieron el lunes con una conciencia aliviada.

Maduro todavía es dueño de otros poderes públicos poderosos: el Tribunal Supremo de Justicia, la Contraloría, el Consejo Electoral… ¿Eso no le ayudaría a seguir gobernando inclusive en contra de las nuevas mayorías de la Asamblea?

Esa es su pretensión, pero es insostenible. Colapsa por la degradación moral a la que ha llegado. Hay más pobres hoy que cuando llego Chávez, habiendo vivido la bonanza petrolera más grande de la historia. Además, ha quedado evidenciado su carácter represivo y violador de los derechos humanos. Tenemos que insistir en una tercera dimensión de este régimen y es su carácter criminal y los vínculos de los funcionarios en los más altos puestos de todos los órganos del poder público con el crimen organizado y el narcotráfico. Eso hace que Maduro y su régimen, habiendo perdido el domingo la fuente fundamental de legitimidad del modelo de las elecciones tradicionales, sea un régimen que esté absolutamente de salida. Ha quedado deslegitimado en la soberanía popular que los rechaza. El mundo sabe hoy que Venezuela es violador de los derechos humanos, corrupto, y que la nación resolvió cambiar. No se trata de tener unas curules en la Asamblea Nacional, sino en un cambio de modelo, de valores, de la concepción de sociedad. Cada día que pasa se mide en vidas humanas.

¿Sí hubo fraude?

El fraude no solo fue el día de la elección. Han ocurrido acciones inaceptables a lo largo de este proceso que alteran la libre expresión del voto ciudadano y que no pueden ser toleradas como normales. Lo dijo el propio secretario de la OEA, Luis Almagro. Pero, además, el domingo comprobamos acciones que impedían la libre decisión del voto. Mi gran orgullo es que los venezolanos salieron a reconocer el voto consciente en medio de unas elecciones en dictadura, y se necesitaba que el voto contara.

Otro gran orgullo debe ser que las Fuerzas Militares no intervinieron…

Coincido en la reserva moral de nuestras fuerzas armadas a pesar de las inaceptables posiciones que de manera reiterada han tomado algunos miembros del alto mando en el pasado. Sé que la inmensa mayoría de oficiales y soldados comparten el dolor por lo que ha sido de Venezuela, producto de este régimen. Repudian la forma como Chávez y ahora Maduro han pretendido destruir las propias Fuerzas Armadas en su institucionalidad, en su aspecto operacional y en su moral. (Lea: Los rostros detrás de la victoria de la oposición en Venezuela)

¿Es una prueba esperanzadora que, ante semejante victoria de la oposición, los militares la hayan acatado también?

Absolutamente. Cumplieron con su deber. Envié dos comunicados alertando a nuestros ciudadanos militares de que el Plan República es la contribución de las fuerzas armadas a un evento evidentemente civil como un proceso electoral y que no podían permitir que se desvirtuara ese carácter y se convirtiera en una operación militar. El día de las elecciones el comportamiento de nuestras fuerzas militares fue apegado a la ley, y eso a los venezolanos nos da una esperanza en cuanto la ruta y el rumbo.

¿La oposición, con esas mayorías en la Asamblea, podría incluso adelantar las elecciones presidenciales, de gobernadores y alcaldes para relegitimar las instituciones de elección pública?

Ese es un escenario no descartable, producto de la urgencia nacional por el drama económico y social y de las deslegitimaciones que han surgido en los últimos días, por las vinculaciones criminales de personas relacionadas con altísimos cargos del poder público. Esto para Venezuela, donde un salario mínimo es de menos de 11 dólares al mes, ¿sabe lo que es eso? La gente en las colas me abraza y se pone a llorar. Me dicen que perdieron su trabajo porque ahora solo van de farmacia en farmacia buscando la medicina para su hijo de 5 años y no la consiguen en ningún lugar ni a ningún precio.

Usted fue inhabilitada como diputada por el régimen de Maduro y no pudo hacerse elegir en esta ocasión. ¿Lograron espantarla definitivamente de la política?

Seguiré haciendo lo que he hecho, recorrer mi país de arriba abajo, organizar la puerta-esperanza para lo que es nuestra misión y mandato hoy. Tengo un compromiso con cada uno de esos miles de venezolanos con los que he estado viviendo intensamente. Vamos a avanzar en una transición a la democracia y no permitiremos que la conviertan en transacción.

¿Quién le puede levantar su inhabilidad?

El Tribunal Supremo de Justicia. Todos sabemos la monstruosidad que ello representa, denunciado por la propia OEA. Todos los venezolanos sabemos la forma como las otras instituciones –Fiscalía, Contraloría, Tribunal Supremo de Justicia– han sido designados de manera inconstitucional y han actuado de manera contraria a nuestra Constitución. Pero cuando el escarnio político se da, y así lo está entendiendo el régimen, los empleados públicos y nuestras fuerzas armadas, eso significa que el 6 de diciembre se selló la derrota política de Nicolás Maduro y no van a poder detener el avance hacia la transición.

¿Con cuál mayoría en la Asamblea?

En las próximas horas esos diputados que necesitamos para subir las mayorías los sacamos si están dispuestos a reconocerlas.

¿Cómo es que a esta hora no se sabe eso?

No entienden la magnitud del hecho político. La transición avanza, no la van a poder detener. Es el cambio del régimen.

El cambio del régimen se puede obtener de varias maneras. Esperando a que Maduro acabe su período o empezar ya a adelantar fechas de elecciones….

Escogeremos el menos traumático de los sistemas. Lo que garantizaría menos inestabilidad en Venezuela y en la región es que Maduro asuma la magnitud de su derrota y renuncie, se ponga a un lado.

¿Y si no lo asume?

El pueblo de Venezuela lo ha asumido. La presión ciudadana le va a hacer entender la magnitud de los cambios que hoy el país requiere. Maduro ni quiere ni puede instrumentar los cambios económicos, sociales, e institucionales indispensables para que Venezuela no termine siendo arrasada por el cambio y la anarquía.

¿Cómo así que no puede ni quiere?

Primero no tiene la ‘auctoritas’. Y segundo, Maduro ha estado cooptado y controlado por mafias no solamente vinculadas al narcotráfico sino a los dólares, al combustible, y Venezuela requiere hoy una recuperación de orden moral.

¿Cuándo liberarán a Leopoldo López?

Es la primera demanda de los venezolanos. Liberar a Leopoldo, a Antonio Ledezma, a los estudiantes. Permitir el regreso de los exiliados. Liberar a casi 3 millones de presos políticos que son nuestros empleados públicos, que han sido obligados a doblegar su cabeza y manifestar lealtad a un régimen político. Esa Venezuela se rebeló cívicamente el domingo. Querían mano extendida y cabeza gacha y se encontraron con un pueblo de pie. Estoy orgullosa y convencida de que Venezuela estará pronto en una ruta de libertad y prosperidad avanzando junto a Colombia y América Latina con modelos que dejan atrás el centralismo, el populismo, el patrimonialismo y el militarismo, avanzando por una ruta de apertura y de libertad.

Diosdado Cabello probablemente ya no podrá ser presidente de la Asamblea, ¿pero seguirá de diputado?

Él estaba de primero en la lista, una manera segura de no arriesgarse. Debe estar revaluando con detenimiento sus opciones. Pero la nueva presidencia la van a nombrar las fuerzas de la oposición.

¿Cómo se cambia el sistema económico?

Generando confianza. Para eso tiene que haber Estado de derecho y respeto a la propiedad, que ha sido pisoteada reiterativamente en este régimen. Hay dueños de supermercados presos porque Maduro pasó por ahí y resolvió que las colas eran intencionales. Primero hay que generar confianza y Venezuela tiene que abrirse, no solo a una economía de mercado, sino que existan incentivos que generen empleo productivo, competencia y bienestar y opciones para el consumo nacional y para la exportación. Si algo logró este régimen en 17 años en plena bonanza petrolera fue demostrar el fracaso del socialismo y del centralismo y del control del Estado sobre la economía y la vida humana. Hoy, más que nunca, casi un 70 % de los venezolanos clamamos por un sistema de apertura, de globalización, de estímulo a la iniciativa individual y a la inversión privada. Eso es lo que vamos a promover.

MARÍA ISABEL RUEDA

Especial para EL TIEMPO

 

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